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Cuento grupal nº 9: "TREINTA AÑOS DESPUES..."

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25042013

Mensaje 

Cuento grupal nº 9: "TREINTA AÑOS DESPUES..."




Cuando su abuela murió, a los 100 años, ella supo que parte de su historia, “desaparecerìa” con la venta de aquella casa. Dìas antes, cuando estaban desocupándola en familia, se detuvo a despedirse de aquellos àrboles de naranjas y de otros, que habían formado parte de su niñez y adolescencia. Lentamente, recorriò cada metro, disfrutando por última vez con la mirada, cada sitio que atesoraba momentos irrecuperables de aquellos lejanos tiempos, donde todo era distinto. Entre otras cosas, guardò para sì, dos piedras, que ella de chica, llamaba lunares, por su extraña forma, como tesoros invaluables. Y cuando nadie la viò, abrazò a cada uno de aquellos àrboles, que sabìa, morirían cuando construyeran en breve y no pudo evitar llorar, asi como tampoco, sentir, que para siempre, sentiría profunda tristeza en su alma, al no poder regresar a aquel, en cierta forma, santuario de su niñez.
Alicia, mirò el mandarino ya seco, que había albergado la casita del árbol que su padre había construido muchos años atrás para ella y donde había compartido con su amiga Beatriz, muchas siestas comiendo la fruta que se alcanzaba con solo estirar la mano, mientras charlas diversas, mataban las horas que siempre parecían fugaces, breves. La casita era no solo refugio, sino el escenario de todas las aventuras que la imaginación, sin fronteras, hilaba a diario.
Desde aquellas ramas, desde aquella altura, nada era imposible…
Lo único que hacìa aterrizar de aquel vuelo diario al mundo de la fantasìa, era el llamado a comer, fuera la merienda o la cena. Pero allì, suspendidas entre aquellas ramas, quedaban todos esos imaginarios que no eran menos tangibles que el pan casero con manteca y dulce de leche que servìa la abuela, a las cinco y media de la tarde, junto a la taza de chocolate o yerbeado con leche. El fin de semana era una fiesta: no había interrupciones por tareas del colegio, salvo cuando una  salida familiar, se imponía al juego.
Tenìa además, un caballito de madera, de la altura de un pony alto de verdad, obra también de su papà que era carpintero y el cual, había sido hecho como Alicia lo deseaba. Junto a su amiga,  cabalgaron muchas veces hasta la puesta de sol, mientras los diálogos, relataban cuanto faltaba para llegar al destino que su aventura, les marcaba en el momento o bien, a que asesino malvado debían capturar, al llegar. Los peligros eran muchos, desde una arena movediza, hasta la falta de agua o comida, indios o enfermedades, los cuales siempre podían ser  resueltos con una soga, o una visita a la cocina. Dos bicicletas, completaban “el arsenal imaginativo” pero de manera física de aquella època. Los cincuenta metros de largo de la casa, permitìan dar muchas vueltas, sobre todo al anochecer, donde tenía un encanto especial, el evitar cada cantero y bordo de ladrillos…
Beatriz, su única amiga, por aquellos años, (y que fuè como su hermana, hasta que la que la sangre legitimò otra, años después), era muy especial. Con ella no había secretos, ni dobleces, ni verguenza. Todas las preguntas, todos los miedos, todos los sentimientos eran volcados de manera genuina e inocente. No había internet, por lo tanto, lo que no se sabìa, se aprendìa a través de algún libro o del comentario de alguien mayor, generalmente, alguna hermana de una compañera de colegio o alguna prima o primo con quien ciertos temas pudieran tratarse…
No era fácil por ese entonces, acceder a ciertos “misterios” de la vida, muy bien guardados por los familiares que sostenían que “cada cosa a su edad”. El problema, era que a su modo de ver, ya tenìan la edad, pero no, la información de cada cosa. Beatriz, era la menor de dos hermanos varones y eso, parecía que era motivo para que la siguieran considerando siempre, la nena. Alicia no era la menor, sin embargo, eso, no ayudaba en nada a la clarificación de ciertos intríngulis, como la menstruación o lo que significaba el tema del nacimiento de los niños. Puntos, que llegaron a aclararse, recién, cuando a los doce, Alicia menstruò por primera vez y se enterò, por parte de su mamà, y de manera detallada… y claro, abarcò también, el segundo punto, lo que a su vez, disparò un tercero, el del sexo.

La vida fueron descubriéndola entre ambas, con pedacitos de vivencias diarias, de intuiciones, de perspicacias… hasta que un dìa, (creo que ninguna de las dos podría saber cuando fuè exactamente), la magia se disolvió y aquellos maravillosos días, se fueron hundiendo en las aguas quietas del recuerdo.
Terminaron la primaria, luego la secundaria y los caminos, se hicieron divergentes de manera absoluta. Eligieron caminos diferentes y la vida, hizo el resto.
Alicia, se marchò para estudiar en otra provincia y Beatriz, se casò al poco tiempo, y se mudò a Entre Rìos.
Por casualidad se encontraron treinta años después, en una plaza, del mismo barrio que las viò nacer.
Apenas se reconocieron a un segundo choque de mirada, pero fuè suficiente para hacer renacer esa complicidad y esa confianza, con que el tiempo, no puede.
Sin preguntarse siquiera, se dirigieron a un banco y se sentaron.
El reencuentro, realmente lo ameritaba.


Última edición por ge el Jue 20 Jun - 11:33:01, editado 1 vez

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Cuento grupal nº 9: "TREINTA AÑOS DESPUES..." :: Comentarios

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Mensaje el Vie 26 Abr - 15:11:31  Cris

Era casi mágico ese encuentro en la vieja plaza del pueblo y ese reconocerse a pesar del tiempo transcurrido, el sentir como un reverdecer de ese cariño antiguo y esa confianza, pese a los largos años que no se veían.
El paso inexorable del tiempo parecía que no había derrotado a las vivencias que ellas compartieron pero sí, se notaba en sus cuerpos y en las pieles de ambas y que surcaban el rostro con pequeñas señales.
Alicia se había quedado unos días en el pueblo luego que la casa de su abuela Memé fuera vendida y esa mañana luego de cierto tramiterío, había resuelto caminar por la plaza de gran parte de su infancia y adolescencia hasta llegar al viejo arce que le regalaba una lluvia de hojas doradas, tan doradas como las dulces naranjas de aquellos años luminosos, solo oscurecidas por las fantasías de arenas movedizas, hambre o sed que solo ellas creaban.
Se habían sentado en aquel banco donde ambas, cada cual en sus diferentes momentos, habían saboreado el primer beso, donde grabaron iniciales, donde les estallaban las hormonas con el roce de la otra piel recién conocida, donde leían cartas de amor o donde la curiosidad las carcomía leyendo trozos de aquel libro de Miller, que les hablaba de un sexo procaz, impensado para sus mentes en ebullición.
Alicia conservaba su estilo flaco, desmañado, lucía como siempre una informalidad poco habitual pero que llamaba siempre la atención; jeans, una remera suelta pero moderna y la costumbre de soplarse el flequillo cuando hablaba.
Beatriz había perdido la cintura y llevaba una pollera que le marcaba un poco el vientre, y unos zapatos bajos llenos de polvo que la envejecían al igual que su cabello atado con una gomita sin gracia alguna, donde se apiñaban sus rulos con un teñido que parecía casero y ya estaba deslucido.
Eran tantas las preguntas que se lanzaron, que se observaron hablando las dos a la vez que se echaron a reír como niñas porque nada era contestado.
A Beatriz pareció que se le humedecieron los ojos al enterarse de la muerte de Memé y la venta de ese espacio enorme junto a la casona grande, fresca, refugio seguro de toda desventura.
Pensé que Memé iba a ser eterna... dijo Beatriz. Pero ahora, sus ojos parecían un oscuro y frío lago, diferentes a la mirada tierna conocida.
Alicia se sopló el flequillo: Sí, fue eterna, sobrevivió al abuelo, a mis padres hasta llegué a pensar que me sobreviviría a mí y a mi hermana...
Beatriz había soltado las manos de Alicia y parecía rígida.
¿ Qué hacés vos Beatriz por el pueblo? Desde que te casaste no supe más nada de tu familia, alguna vez Memé me escribió que se habían ido todos a Entre Ríos; me pareció genial la idea de mantenerse unidos. Pasé por tu casa y allí hay un edificio de departamentos. No he tenido tiempo alguno para buscar a viejos compañeros o vecinos para saber de Uds.
Ay! Vieja Memé... guardadora increíble de secretos!
¿ Nunca te contó cuando me sorprendió revolviendo los baúles, sola, en aquella habitación donde ella decía que no debíamos entrar porque allí estaban encerrados los monstruos de la guerra?
------ Alicia se sopló el flequillo.
Nunca te contó de aquella terrible 1ª Guerra, viniendo al exilio, sin saber si eran familiares quién la traía en ese pesado barco , en 3º clase, siendo apenas casi un bebé?
No Beatriz, de eso no hablábamos, recién haciendo papeles, me acabo de enterar de algunas alteraciones en el apellido de ella.
¿ Nunca te contó que tu abuelo la conoció en un prostíbulo y que por ser paisanos de Cracovia, rápidamente se casó con ella y vinieron a este pueblo a esconder su pasado? ¿No te acordás de ellos hablando ese extraño idioma que tanta risa nos causaba?
A Alicia se le clavaron agujas de hielo en el alma, de pronto se le congeló la alegría, el dorado de la plaza ya no sabía a naranjas de la infancia; algo oscuro y ominoso se interponía entre ellas como una barrera infranqueable.
¿ No te contó Memé que me casé embarazada y que por eso prácticamente huí de este pueblo inmundo a un supuesto lugar de Entre Ríos? Ella lo supo, casi primero que yo.
¿ No te dijo de mi hermano mayor, el gran delincuente del pueblo que ahora mismo se está pudriendo en la cárcel por asesino y violador?
¿ No te enteraste en tu mundo de estudio, de reclusión en laboratorios y libros, que mi otro hermano fue a esa estúpida guerra de Malvinas y ahora está en el Borda?
No te vine a encontrar Alicia, ni esperaba hacerlo, buscaba aunque fuera una miserable placa que llevara el nombre de mi hermano, pero no, no hay lugar para un soldado valiente, hermano de un delincuente que asolaba los pueblos. Mis padres murieron jóvenes y pobres, llenos de verguenza y de dolor; su casa, mi casa, fue rematada Alinka Kovac. Y yo odié tu mundo dorado, plácido, cuidado; la biblioteca de tu abuelo, acrecentada por tus padres, la casita del mandarino, tus juguetes porque vos no podías ver más allá de tus anteojos...
Alicia, al escuchar el nombre de la infancia, aquel dulce nombre con que la llamaba su amada Memé, sintió que le ardía la garganta, que la cara se le arrebolaba, que ya no bastaría con soplarse el flequillo... Un cráter inmenso se había abierto justo debajo de sus pies.
Vamos Alinka! Qué querés que te cuente primero, de lo que vos rata de biblioteca, no sabés?
¿Del prostíbulo allá en Buenos Aires?
¿ De la agonía permanente de mis padres?
¿Del espanto que viví por casarme con Juan Manuel en los años de la dictadura?

¿ De Malvinas y el horror vivido por mi hermano, hoy más loco que nunca?
Elegís vos, como siempre, pero esta vez , el pan casero que yo no comía en mi casa, es mío y lo pongo yo.

Última edición por Cris el Vie 26 Abr - 16:55:04, editado 1 vez (Razón : Editado por omisión de párrafo)

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Mensaje el Lun 29 Abr - 22:44:32  Gatofidio

Caminaba preocupado buscando a su esposa, que otra vez se había escapado, la idea de traerla al pueblo de su niñez. Tal como había recomendado el medico psiquiatra y el psicoanalista, para que afloraran antiguos recuerdos, que posiblemente fueran la causa de su situación actual y que Beatriz, se negaba en forma rotunda a comentar. La sugerencia de los especialista no le pareció demasiado apropiada, ya que el mismo conocía parte de la historia, en especial la del mayor de sus cuñados, pero bueno había que intentarlo, si eso ayudaba a la recuperación de .Beatriz dado que esta sufría de trastorno bipolar agravado con el paso de los años y de algo muy grave que ocurrió hace mucho, pero muchos años y que solo sabían Beatriz y otra persona, y que la había marcado a fuego para el resto de su vida, de tal forma que todo lo miraba con odio, desden y miedo, sin advertir ni siquiera la mano de aquellos que la querían ayudar. Sin embargo cuando lograba salir de su encierro y de su autoflagelación se convertía en una persona encantadora, pero esto justamente no duraba mucho y por si fuera poco confundía hechos del pasado con el presente y mezclaba todo, lo cual por momento llegaba a ser cuasi cómico aunque en realidad era una tragedia.
Mientras transitaba por esa viejas calles de pueblo, le volvía a la memoria los hechos que el destino había preparado para unir a Beatriz con él allá lejos y hace tiempo cuando solo era un simple marinero oriundo de un pueblo vecino, y estaba de paso por el lugar aprovechando la licencia que le habían otorgado antes de salir de maniobras, tal como se denominaba en la marina cuando un barco o varios salían a navegar por el mar argentino. Juan Manuel era uno de los afortunados marineros del servicio militar obligatorio que fue incorporado a la dotación del remozado crucero General Belgrano, el mismo barco que bajo el nombre de Phoenix, salio indemne del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Decían todos los que habían prestado servicio en el navío, que tenia una fuerza muy particular que transmitía a sus hombres, dotándoles de una templanza a toda prueba, capaz de los mas grandes sacrificios…..Juan Manuel pensaba que todo esto que se decía era solo folklore naval para los novatos como él sin embargo el tiempo y los hechos iban a demostrar lo contrario.
Recordaba aquel día como si fuera ayer, cuando caminando por la plaza del pueblo al estar leyendo un libro se llevo por delante a dos jóvenes, y casi tira a una de ellas….la mas delgada de las dos….que fue la que lo increpo…..Porque no te fijas por donde caminas….marinero de agua dulce…..Juan Manuel ni siquiera reacciono, se quedo mirando a Beatriz como embelezado…..ella le sonrío y el dijo: che, desperta que el sol esta alto para andar soñando……Disculpen, perdón atino a decir….es que no las vi.…..solo leía este pequeño libro que me regalaron….y al menos para mi es muy interesante….así, no me digas y de que trata? inquirió Alicia…Vuelo nocturno de Saint de Exupery…es la historia de un aviador que viaja por la Patagonia y se encuentra con problemas mas grandes de los que puede sortear….pero bueno recién ando por la mitad…Alicia que ya era una pequeña ratita de biblioteca…..expreso otro que lee a Saint de Exupery.. bueno a favor de el , no me hablo del Principito….jeje
Beatriz, lo miro y le daba lo mismo que leyera Vuelo nocturno, la Biblia o la quinta sinfonía de Beethoveen, la lectura no era su fuerte, solo la curiosidad y la investigación para meter las narices en todas esas cosas que se tienen bajo siete llaves o siete velos…..así había llegado hasta el arcon de Meme, y se habia enterado de un pasado que se quería ocultar……vaya a saber con que motivos…..o mejor si había motivos, siempre para ocultar el pasado, no sea cosa que se enteren los vecinos, se corra la voz y sea el escarnio o la burla de la hipócrita y paqueta sociedad concomitante.
Pero, claro, a estas derivaciones Juan Manuel no había tenido oportunidad de conocerlas, solo recordaba la fina sonrisa de Beatriz y la desfachatez de Alicia.

Siguió caminando, y se dirigió a la plaza, algo en su interior le decía que ahí la iba en encontrar, y al cruzar la plaza e inconscientemente volver a transitar el mismo recorrido que realizo hace tanto tiempo, volvió a toparse con Beatriz y otra mujer delgada a la que no reconoció…
Beatriz, por fin te encuentro….porque te esca……ehh porque te fuiste del hospedaje dijo delante de la desconocida………

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Mensaje el Mar 30 Abr - 20:58:50  ge

A medida que los minutos transcurrìan, Alicia tuvo la horrible sensación de que toda su historia, la que ella conocía y la que desconocía, habían transformado no solo su vida en una horrible pesadilla, sino que también lo había hecho con Beatriz. Ella era ahora un verdadero monstruo lleno de resentimientos.
Y lamentò lo que la Vida había hecho con ella. Lamentò profundamente encontrarla asì: tan destruìda interiormente, tan vencida, tan agobiada por el rencor y la envidia, quizás. Por momentos, asomaba aquella mirada tan querida y conocida y por otros… el lado mas oscuro, que transformaba a aquellos ojos verdes, en una maliciosa mirada de animal herido y violento a la vez.
Por supuesto, del resumen que hizo Beatriz de esos últimos treinta años de su propia historia, ella no sabìa nada. NADA…Le fuè casi imposible creer que tantas cosas le hubieran sucedido a aquella amiga entrañable. Era casi tangible el odio, en el agrio sabor que tenìan sus palabras.
Alicia enmudeciò de tristeza. Comprendiò todo el dolor que Beatriz guardaba.
La vista de aquel hombre, frente a ellas, la sacò por un instante de esos pensamientos y se volvió a mirarlo. De pie, èl le hablaba a Beatriz, quien parecía no escucharlo en lo absoluto.
Con dificultad, revisò su memoria y creyó reconocer a aquel lejano marinero que una tarde, hacìa mucho tiempo, se cruzò con ellas mientras leìa algo de Saint Exupery. El tiempo lo habìa cambiado, pero no tanto como para no reconocerlo.
-Mario?
-Juan Manuel… -corrigiò èl y se volvió a mirar a su amada Beatriz, quien parecía haber caìdo en un profundo abismo repleto de malos y tristes recuerdos. Ajena a lo que sucedìa a su alrededor por completo, se habìa dado la vuelta y ahora permanecìa de espaldas a ambos, mirando sin ver.
Juan Manuel, mirò a la mujer que acompañaba a su esposa y por intuiciòn, mas que por reconocimiento, aventurò:
-Alicia?
-Si…
Con disimulo, le hizo un gesto con la cabeza, para indicarle que se acercara. Ella se levantò y ambos se apartaron unos metros del banco. El ruido de los vehículos y de los chicos, que mas allà estaban peloteando, apenas dejó escuchar las palabras que Juan Manuel se apresurò a decir, en un susurro, mientras de reojo miraba a Beatriz.
-Es bipolar. Està bajo tratamiento mèdico y en estos momentos, como veràs, muy perdida. Desde que nos casamos, no ha hecho mas que empeorar. Su mèdico aconsejò esta suerte de retorno, para ver si volviendo de alguna manera a ese pasado que la dañò, puede recuperarse, enfrentándolo. Veo que el destino o la casualidad, ha hecho que te encontrara hoy aquí. Ha pasado mucho tiempo…
-Estoy aquí, porque Memè.mi abuela, murió. Y este encuentro con Beatriz me ha puesto al tanto de muchas cosas que yo desconocía no solo de ella, sino de Memè.
-Quizàs puedas ayudarla entonces…
-No sè como podría…
-Nos quedaremos en casa de su hermano, unos días, los que mas podamos, a ver si estando en familia y ahora con vos, si querès… , recupera un tanto la estabilidad perdida.
-La verdad, no soy ni siquiatra, ni sicoanalista, ni sicòloga para saber còmo tratarla, como hablarle, que decirle...
-Para ciertas cuestiones, no hace falta ser mèdico… solo poner oìdos y corazón.
Alicia, se diò vuelta a mirarla. Era obvio que se había olvidado de ellos. Semi encorvada, con los brazos cruzados bajo el pecho, y las piernas juntas, miraba vaya a saber què, pero era seguro, que no era nada de lo que la rodeaba, en aquel momento.
Juan Manuel, dijo:
-Hay algo de su pasado, que ella no quiere decir. Algo duro, grave, que quizás, vos, si sepas.
Alinka lo mirò, y se preguntò si èl lo sabría.
Se preguntò si era mas importante callar o hablar, en un caso como èste. Si ayudarìa en algo con eso a su amiga. Pensò también que los secretos, los compartidos, tienen copias de llaves. Un secreto solo debe ser liberado por quien lo condenò a la oscuridad. Compartir un secreto, pone en algunos casos, en la decisión de usar la copia…?
Debìa ella decirle algo a este hombre, que hoy le hablaba, aparentemente desde el amor y la comprensión, sobre el secreto que ella seguramente no le habìa dicho?
Guardò silencio algunos instantes, pero no dudò. Pensò que quizás, si tanto Juan Manuel como el profesional que estaba atendiéndola, se enteraban de lo que ella no habìa dicho, podrìan realmente ayudarla, cambiando el enfoque de la terapia. A lo mejor, esa era la ficha que faltaba en el rompecabezas, para comprender, tanto resentimiento, tanto desdèn por la vida, por todos y por todo.
Quiso confiar en èl. Necesitaba confiar en èl, por el bien de ella. Necesitaba creer que la vida dà segundas oportunidades, que da revancha... que la casualidad no existe y que este encuentro, obra del destino o de lo que fuera, tal como decìa Memè, tenìa una razòn.
Sin rodeo, dijo lo que por tantos años, habìa guardado celosamente en su corazòn de amiga.
-Su padre abusaba de ella, es lo que sè.
El la mirò largamente, con esa mezcla de tristeza y agradecimiento, que suele aparecer, cuando lo sospechado es evidente, y alguien lo confirma desde el tratar de ayudar, sin otro interés que el de echar luz a ciertas cosas que se entierran por miedo, pudor o vergüenza.
-Lo sabìa…-dijo èl. –Lo imaginè… -aclarò después- Porquerìa… pedazo de mierda...
-Su padre abusaba de ella, por lo menos desde que tiene ocho años-concluyò Alicia, sin dejar de mirarlo, tratò de entrever sus sentimientos ante aquella desgarradora revelaciòn. Podrìa haber agregado que su madre tambien lo sabìa, pero que como Beatriz ahora, miraba hacia otro lado cuando todo sucedìa. Solo ella, la escuchaba y comprendìa, hasta donde se lo permitìan sus cortos años. Pero no habìa tiempo ahora, ni tenìa sentido, dar detalles...
El girò la cabeza, fingiendo mirar hacia otro lado, para secarse làgrimas de impotencia y bronca, con disimulo. Con los ojos húmedos aùn, se volvió hacia ella y le dijo:
-Gracias. Muchas gracias…
Lentamente, se dirigió hacia el banco, donde Beatriz seguía en la misma posición, inmersa en aquella nada que la envolvía y la hacìa invisible a todos.
Ella le siguió y se sentò a su lado. El le hablò con suavidad:
-Vamos, gordi, es tarde, Alicia se tiene que ir, pero ha prometido que mañana volverá por aquí-dijo èl, sabiendo que Alicia regresarìa a la plaza. No hacìa falta preguntarle, para saber que allì estaría al dìa siguiente.- Julieta, tu prima, va a ir mañana por la mañana a casa de tu cuñada, tiene ganas de verte… y por la tarde, nos venimos a charlar un rato con Alicia. Querès?
Beatriz los mirò a ambos y desde su aparente indiferencia y desgano, asintió levemente. Alicia se acercò y le diò un abrazo y un beso y le dijo:
-Mañana te voy a contar mis cosas, Bea… hoy no tuve tiempo.-Y pensò para sì: vos tampoco sabès nada de lo que yo pasè... no todo ha sido color de rosa en mi vida.
Le diò un beso a Juan Manuel y le dijo:
-A las seis…, si?
-Si… Gracias…
Alinka se quedó parada, mientras los viò caminar lentamente hacia el auto, que estaba a mitad de cuadra, esperándolos.
Los monstruos habìan sido liberados, para todos.
Estaba segura que no serìa fàcil acabar con ellos, pero prepararìa su ballesta...
Y si ese era el camino, ella no lo desandarìa. Ya venìa lidiando con los suyos desde hacìa mucho tiempo, pero nunca los habìa enfrentado de verdad.
Este incidente, tambien la habìa liberado a ella, de alguna manera...

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Mensaje el Jue 9 Mayo - 18:42:37  Cris

Alicia con el corazón destrozado y luego del encuentro con su amada amiga de la infancia y de parte de la adolescencia no supo qué hacer en su ciudad.
Debía marcharse según se lo había propuesto esa mañana, donde la nostalgia y los recuerdos pudieron más que el deseo de irse bien lejos de allí.
Había acordado encontrarse al día siguiente con Juan Manuel y no podía faltar.
Se volvió a sentar en el viejo banco y comprendió que era así, cuando se comparten secretos inevitablemente hay copias de la llave que los guarda y se pretende preservar y esta llave debía ser entregada a ése aún apuesto marino, aún a consta de sus propios fantasmas pero, era a quién a lo largo de una vida había amado a Beatriz; diferente al amor de ella pero no menos legítimo.
Resolvió continúar alojándose en el viejo y conocido hotel de la ciudad; ya no sentía apetito, sentía el estómago contraído, como si una garra de acero se lo aprisionara y de pronto sintió frío, pese a la cálida mañana otoñal.
Don Alfredo Martín, el viejo y querido gallego, amigo de sus padres y abuelos, con su conocida vozarrona se alegró de que se quedara más días.
Pero Peque pareciera que has visto un muerto! ¿Qué os pasa niña mía? A qué no has comido tampoco? Por las espinas de Cristo hasta las pecas se te han borrado!
Dígame don Alfredo, Ud sabe cuánto tiempo hace que los Estévez vinieron a vivir aquí?
Ay Dios mío! ¿ No me digas que anda suelto el desgraciado que está preso?
No,no sé pero no es eso... Solo le pregunto porque Ud es como el archivo histórico de este pueblo!
El amable gallego lanzó una carcajada.
Alicia pues no lo sé, vinimos casi todos juntos, junto con mi paisano el cura párroco, que las bautizó a vosotras, a mi Mercedes, a tí y a tu amiga Beatriz; eso sí, tus abuelos ya vivían aquí. Por Dios, tu abuelo sí que era un caballero y eso que hablaba medio atravesada la lengua de la Madre Patria...
Alinka casi sin fuerzas subió las escaleras que llevaban hacia su habitación y mientras llenaba la bañera sintió que ese regreso a la infancia sería como entrar al túnel del Tren Fantasma, el de aquel parque donde la llevaron un domingo los abuelos y que durante un largo tiempo le provocaban pesadillas.
Sobre la mesa de la habitación había dejado una carpeta llena de viejos papeles que aún no había revisado.
Todavía le costaba entender la furia de las palabras de su amiga, casi no pudo reconocer aquella hermosa mirada verde lago, encerrando tanto resentimiento, jamás expresado y que le brotaba de lo más profundo del alma.
Al intoducirse en la bañera, el agua caliente aliviadora le hizo cerrar los ojos, sí, los viejos monstruos estaban sueltos en las calles del pueblo, para ambas...
Recordó inevitablemente, aquella mañana en que Beatriz había faltado a la escuela y con su ausencia, también faltaba la lámina con las regiones geográficas que habían realizado minuciosamente ambas; dibujando y pintando la flora y la fauna obsesivamente hasta que el olor de las tostadas de Memé las había llevado a la cocina, hambrientas como dos naúfragas.
Aún se recordaba en el portón de su casa, junto a su abuela Memé y su delantal impecable, despidiendo a su amiga hasta que Beatriz doblaba hacia su casa y les decia chau con su manito.
Recordó que esa tarde tampoco fue a jugar y Alicia hizo los deberes sola, subió a la casita del mandarino, miró las muñecas de ambas y aburrida, no tuvo más remedio que pasear a su hermana en el cochecito. A la tardecita, al regreso de las compras, su mamá le dijo que Beatriz estaba descompuesta.
Alicia dentro de la bañera abrió los ojos como si hubiese recibido un rayo en la cabeza, justo en el centro de los recuerdos, que se cierran con miles de nudos, con cientos de llaves.
Se colocó la bata de baño y mirando por la ventana de la habitación continuó enmarañada en el abismo de los recuerdos.
Tenían apenas 10 años y por primera vez en los días subsiguientes observó en esos ojos profundamente verdes la sombra de una tristeza infinita, diferente y desconocida para Alicia. Memé le explicó que a Beatriz había menstruado por primera vez, pero no dio lugar a mayores interrogantes.
Su madre, al ir a arroparla por la noche le dijo que así era,que a veces sucedía eso a niñas de su edad, que era la entrada al camino de las señoritas, donde las escaladas los árboles, las subidas al techo de la casa para guardar sus tesoros, el andar y andar tanto en bicicleta solo traía los ruedos de los vestidos descosidos y ya, tanto trepar, correr y saltar a la soga, más las bicicleteadas, no eran muy oportunos.
Alinka era curiosa, un día, hablando casi entreteniendo a Memé, a esta pareciera que se le escaparon las palabras y tristemente, le dijo que su amiga era abusada sexualmente por su padre, que su propia madre no le creía y Memé tenía dudas si en estos hechos aberrantes, no estaba incluído el hermano mayor.A su abuelita, se le colorearon las mejillas,se tapó la boca con el delantal y se fue a regar el jardín.
Bipolar, bipolar, se repetía Alicia, ése diagnóstico espantoso en boca de Juan Manuel.
Después de 30 años ella sabía bien de qué se trataba, un transtorno crónico, que dura casi toda la vida, que se va instalando en el inicio de la adolescencia ante un hecho puntual y grave ; con riesgo de suicidios permanentes, gravísimo si no se trata desde el inicio, ante los primeros signos o anuncios. Ella lo vio, lo comprobó, su psicosis- maníaca, ese constante oscilar entre la alegría y la tristeza. Y ella, su mejor amiga calló, como callaba casi perversamente la madre de Beatriz. Sus propios familiares, hubieran podido hacer algo? Ella misma qué hizo por su amiga?
Fue acaso también ella cómplice cuando una tarde, saliendo de la clase de gimnasia, Alicia le quiso leer una parte de un libro donde se detallaba una relación sexual, de esas que alteran las hormonas de cualquier adolescente? Y Beatriz le contestó agriamente que esas cosas eran de degenerados, horrendas y oscuras y se había echado a correr tapándose los oídos. No supo, acaso, medir, dimensionar, lo que un abuso sexual significaba? En qué nube rosada vivía ella, ahora 30 años después?
La ayudó poco cuando un mes después de ese día, el padre de su amiga apareció muerto a puñaladas en un campo alejado ?
A la madre de Beatriz ya se le había diagnosticado un cáncer terminal y parecía un saco de huesos, con el rostro adusto y contraído durante el corto velatorio Alinka recordó haber abrazado a su amiga con un abrazo profundo y cálido, no con la intención de que fuera de pésame si no de acercamiento. Nada demostraba el rostro de Beatriz, sólo recordó sus palabras: "Que se mueran todos" y ya sus caminos parecían definitivamente separados.Recordó la tarde del encuentro en la Plaza con Juan Manuel, donde Alinka no sabía cómo contarle a su amiga, que estaba o creía estar profundamente enamorada de Horacio, el cual le sugería en la urgencia de sus pieles que tuvieran un encuentro más íntimo, esos que los mandatos familiares prohiben,el miedo, la culpa que sin duda tendría posteriormente.
No sabía nada de Juan Manuel, sí, era probable que fuera un marino de aquellos de más de 700 valientes que fueron rescatados de las frías aguas luego del artero ataque al Crucero Gral Belgrano, en ocasión de la absurda guerra de Malvinas.
También supo de la muerte del hermano menor de Beatriz, allá tan lejos, en esa tierra gélida y desértica. Dejando una esposa y un hijito pequeño porque rápidamente quiso alejarse de la casa de origen. Esa muerte que hoy Beatriz había negado instalándolo en un neuropsiquiátrico y que también coincidió con la muerte de su madre. Se había cumplido el deseo de Beatriz: Que se mueran todos...
Alinka se volvió a preguntar por enésima vez si había acompañado, sostenido, contenido lo suficiente a su amiga .
Pero sí recordó a los meses siguientes - probablemente en una crisis de manía- excesivamente,desbordadamente feliz, alegre como nunca, saliendo ya con Juan Manuel; más tarde embarazándose y partiendo a desconocida ciudad.
La recordó con su melena suelta y enrulada, con los ojos verdes relampagueando como una gata en celo, sonriente, bella,agitando su brazo al saludarla, dejándole un tintineo de pulseras. El único vínculo inalterable era con Memé.
Inevitablemente a Alicia por más que se soplara el flequillo tenía el rostro cubierto de lágrimas.
El recuerdo de aquellas banderas celestes y blancas agitándose, al viento de la democracia, la inútil entrega a Horacio, amores fallidos, vestigios de la dictadura, la facultad, el regreso al pueblo constante , por los vivos, por los muertos... Y así, casi sin querer , desatar los nudos, abrir candados de los viejos monstruos que se alojaban sin dormir, en los cajones de Beatriz, de ella, de ambas...

Última edición por Cris el Mar 14 Mayo - 12:53:26, editado 2 veces

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Mensaje el Sáb 11 Mayo - 23:20:57  Gatofidio

El cansancio y la velocidad que había adquirido su mente con los recuerdos producidos en el encuentro con Beatriz, no eran el mejor indicio para conciliar el sueño, y este tardo en llegar, pero inexorablemente se quedo dormida………..
Un ruido, producto de una puerta que se abre, la sobresalto, prendió el velador y su sorpresa fue enorme, un rostro conocido y perdido en el tiempo, estaba ahí, parado, mirándola como una presa indefensa y lista para ser tortura y humillada…Esa presencia que se acercaba a su cama esbozando una sarcástica sonrisa….el dijo…por fin después de tanto tiempo, a vos pequeña rata, curiosa y vivas a a ser por fin mía…..no tiene sentido que te resistas o grites….nadie te va a escuchar, nadie te va a ayudar y tampoco vas a poder defenderte…y dicho esto se lanzo sobre ella…..grito, pataleo intento tirar unos golpes, pero todo era en vano. El hombre fuerte ya le había arrancado las ropas y ella tembló y transpiro…..en el mismo momento que el fin parecia inevitable una mujer entro en la habitación….era Beatriz que con un cuchillo en mano se abalanzo sobre el hombre y asi como estaba encima de ella lo empezó a apuñalar una y otra vez repitiendo, maldito, madito, mald….no termino….Alicia sintió que se ahogaba y tosió y al toser se despertó……sudorosa, con el corazón latiéndole a mas de mil, con una sensación de falta de aire y alivio a la vez, al comprobar que en la habitación solo estaba ella…y que todo había sido un sueño terrible, mas que un sueño un pesadilla donde se juntaron los recuerdo y las vivencias del pasado y el presente, que le habia traido algunos recuerdos propios que era preferible olvidar…..
El canto de los pájaros anunciaba un nuevo día, y con ello la posibilidad de escapar de ese lugar, solo que hacerlo para su mente inquisidora seria escapar de sus propios miedos y no estaba a esta altura dispuesta a ceder. Una mala noche la tiene cualquiera, y el día recién empieza y que mejor que no averiguar que había de cierto en los comentarios de Beatriz sobre aquel famoso arcon, con la historia oculta de Meme, o seguir el derrotero de la familia de Beatriz, para de esta forma tratar de ayudar en principio a su amiga, de yapa a Juan Manuel y porque no a ella misma.

Decidió empezar por averiguar que sabia realmente Don Alfredo, sobre todo de la época en que el pueblo no esta tan grande y por lo tanto todo se sabe, todo se comenta, eso si puertas adentro….es decir un verdadero infierno, y al persona elegida era ideal para esto, ya que era un verdadero chismoso, y al ser dueño de un hotel, escuchaba y retenia casi todo lo que comentaban los parroquianos..

Mientra tomada el desayuno, en el pequeño bar del hotel, cuando se acerco don Alfredo, le comento así como al pasar….. Don Alfredo, me puede ayudar?? Si, como no Peque,,, en que te puedo ser útil…Mire, en mis ratos libres me gusta escribir cosas de un mundo que ya no es, de cómo eran los pueblos en mi niñez, de los cuales yo solo tengo la visión de una niña, pero ahora que ya soy adulta, imagino y supongo que el mundo que me rodeaba en esa época no era tan idílico como lo recuerdo. Por lo tanto le pido si me puede contar como era vida normal del resto de la gente en este lugar y si de paso puedo conocer a gente que todavía vive.
Don Alfredo sonrío y le dijo: Pues has dado con la persona indicada, soy un libro abierto de lo que ha pasado en este lugar durante 50 años y quizás mas. Conozco a todos y se casi la vida y milagros y mas de un trapo sucio de mas de uno. Es mas, creo que tengo mejor información que el cura, aunque este viene en decadencia porque ya la gente no se confiesa como antes..
Gracias le contestó Alicia, no lo quiero importunar en sus tareas….cuando seria el mejor momento para que me pueda dar alguna información interesante.
Don Alfredo sin dudarlo, le dijo, después de almozar, porque como buen pueblo del interior a la hora de la siesta no aparecen ni las moscas….
Perfecto, entonces a las 2 de la tarde aquí en el bar……asi es Peque…

Teniendo ya asegurado una parte de la información, decidió ir a la biblioteca para ver si ahí guardaban archivos de periódicos o notas locales de mas de 30 años, que le pudieran esclarecer la extraña muerte del padre de Beatriz y de deambular de su hermano mayor, el delincuente y abusador que supuestamente estaba entre rejas..

Mientras se dirigía a la biblioteca, al pasar delante de una iglesia, tuvo el impulso de entrar en la misma, no a rezar, porque hacia años que no lo hacia, pero a veces en esos lugares tan particulares se consigue una tranquilidad difícil de explicar. Ingreso a la nave por la puerta lateral, la luz mortecina de las lámparas que imitaban velas dejaba ver una cámara muy grande, amplia y larga de estilo gótico, con hermosos vitrox en la parte mas altas que según le pegaran los rayos del sol, transmitían hacia abajo un caleidoscopio se colores dándole un toque sobre natural al ya por si silencio recinto.
Como toda iglesia, tenia una nave central con dos hileras de bancos y dos pequeñas naves laterales donde se distribuyen las imágenes tanto en cuadros como en esculturas de diversos santos y santas. Alicia siguiendo su impranta de curiosidad, miraba y se detenía a observar sea un cuadro o un escultura, los rasgos, las vestimentas y las escrituras que acompañaban a cada una.
Le llama la atención la imagen de Santa Catalina de la Rueda, por la nota que tenia al pies con los tributos la palma, la espada y la rueda arpada, todas indicativas del martirio; la corona, por alusión a la realeza; el libro, como símbolo de sabiduría.

El solo hecho de leer martirio y sabiduría, le hizo recordar su propia historia y en cierta forma la que ayer le había contado Beatriz y que ella quería corroborar que tenia de cierto, porque hasta ahora lo único que parecía cierto era el abuso del padre en su niñez y la bipolaridad evidente que manifestó en la plaza y que certifico Juan Manuel….pero y el resto…….vaya uno a saber.
Con estos pensamientos se sentó en unos de los bancos de la nave central equidistante tanto del altar como de la entrada.
Dentro de esa atmosfera tan particular tuvo la sensación que la estaban mirando, sin embargo no había nadie a su alrededor, solo la inmóviles imágenes, y dos señoras mayores que estaban rezando arrodilladas en la primera fila. Volvió a mirar hacia atrás, solo para ver a un grupo de personas que entraban e iban directamente a la nave de la derecha, en el lado opuesto a su posición……con lo cual se dijo…fue solo una sensación……y siguió mirando el altar sin verlo, solo veía sus pensamientos que como torbellino sacaban hipótesis, una detrás de la otras…situaciones imaginarias, conductas heroicas o aptitudes cobardes….de repente…alguien le toco el hombre…..al mirar hacia ese lado….unos ojos verdes la estaban mirando……………………………………….

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Mensaje el Dom 12 Mayo - 20:39:22  ge

Esa mirada le era muy conocida. El rostro tardò en aparecer en su banco de memoria, hasta que finalmente recordò...
Esta mujer era Julia, la gran amiga de su querida Memè. Muchos momentos habìan sido compartidos con ella, en la casa de los abuelos. Los años habìan pasado... muchos, pero aùn asì, pudo reconocer aquellos ojos verdes, penetrantes y a la vez dulces y comprensivos. Recordò luego la amplia sonrisa, la misma que esa tarde Julia le dirigiò, cuando ella le viò. Inmediatamente se levantò del banco y la abrazò con fuerza, como si fuera parte de su familia... porque en realidad, lo era.
-Tía Julia...!!!! -dijo Alicia en voz muy alta. Su emociòn y alegrìa eran enormes, tanto como para olvidarse de donde estaban.
-Querida Alinka... tanto tiempo... -dijo la mujer con suave voz- ¿Todavìa te acordàs de mì?
-Còmo no recordarte, Julia querida... que bueno encontrarte!!! -Venì, sentate un minuto... -le dijo Alicia bajando la voz y buscando con la mirada nuevamente el lugar en aquel banco.
Julia se sentò, sin dejar de observarla detenidamente.
-Pensè que no volverìa a verte, chiquita... Cuando Memè muriò, no pude estar en su velatorio ni en su entierro, estuve muy mal. Una neumonìa que casi me lleva a la tumba, me tirò antes al hospital sin remedio...
-Pues no sè si es la casualidad o el destino, lo que hoy me hace encontrarte acà. Vine con mi familia a desocupar su casa. Vamos a venderla...
-Por lo que sea, me hace muy feliz encontrarte una vez mas, Alicia. Gracias a Don Alfredo que es como es...-dijo Julia haciendo un pìcaro gesto con la mano a la altura de su boca, señalando la lengua -porque hoy cuando le saludè, como todas las mañanas, me llamò y me comentò que la nieta de Memè estaba aquì. Por vaya a saber que razòn, quise venir a rezar un rato antes de seguir con las compras del dìa y bueno, ver tu figura, aunque fuera de espaldas, fuè suficiente para saber que eras vos, mi linda Alinka...-dijo Julia, dejando escapar un gran suspiro, que sintetizaba cuànto habìa deseado encontrarla en todos esos años.
Alicia le tomò las manos y susurrò:
-Vamos afuera, asì hablamos mas tranquilas, tìa Julia.
Lentamente se dirigieron a la salida y ya en la entrada, Alicia no pudo contenerse y le dijo:
-Julia, necesito que me cuentes cosas de la abuela...
-Què es lo querès saber, Alicia?
-Todo-le dijo ella sin dudar.
-Vamos a casa, si querès. Està acà cerca, a unas dos cuadras, querès?
-Si, claro...
La casita estaba tal cual ella la recordaba.
Las grandes verjas de hierro forjado, dejaban ver en parte, el patio pequeño lleno de geranios y malvones. La entrada a la cocina, se escondìa al final de un pequeño senderito sinuoso de mosaicos viejos, deslucidos desde la entrada de la calle. Al costado, habìa dos habitaciones, y el baño, todos en hilera. Habìan modificado el aspecto de la casa, con una pequeña galerìa de chapas, la cual comunicaba aquellos tres espacios, hacìa poco. Se notaba que la construcciòn era relativamente nueva.
-Que querès tomar?
-Cafè?
-Tomaremos cafè, a pesar de mi acidez...-dijo Julia sonriente y desapareciò en la cocina. Al rato, en una modesta bandeja llegaron las tazas humeantes con unas galletitas dulces. La mesita de jardìn, estaba escondida de las miradas de los transeùntes, lo que le agregarìa intimidad a aquella conversaciòn, que aùn Alicia no sabìa como comenzar.
-Julia...-dijo ella, miràndola fijamente- necesito saber algunas cosas...
-Por què tanto misterio, Alicia? Te contarè lo que sea... ya sos grande para no saber la verdad... Si querès saber, es porque estas preparada para escuchar lo que sea, no?
-Si, Julia. Por favor, decime lo que te acuerdes, lo que sepas, si...? Quiero saber, quiero recordar y con eso ayudar a una vieja amiga y ayudarme. Tengo muchos baches en mi propia historia...-esperando que con eso, y entre ambas, pudieran reconstruir el pasado que aparentemente, a ella le faltaba.
-Estas hablando de Beatriz?
-Còmo lo supiste?-dijo Alicia sorprendidìsima de aquella certera intuiciòn por parte de Julia.
-Querida... Beatriz, era tu ùnica amiga, tu hermana, antes de que llegara Adriana, tu confidente... No podrìas estar preguntàndome por nadie mas...-dijo la mujer mientras le sonreìa con ternura-. Por Memè supe tambien su triste historia, hasta que se fuè de aquì.
-Ella regresò...-le confiò Alicia- està muy mal. Han pasado demasiadas cosas en su vida...-Mirò su reloj. Eran las tres de la tarde. Tenian tiempo aùn...- A las seis, he quedado en encontrarme con ella y su esposo en la plaza. Se quedaran unos dìas aquì, a ver si el contacto con el pasado mejora de alguna manera su presente. Es bipolar y ha intentado varias veces suicidarse. Estan parando en casa de su hermano Eduardo, el menor.
Julia, comprendiò su ansiedad y prosiguiò su relato, desde donde mejor le pareciò: el principio.
-Tu abuela se llamaba Malgorzata, que significa Perla, en polaco. Y como era medio difìcil de pronunciar por acà, le decìan Memè. Ella conociò a tu abuelo Tomasz, en el burdel donde trabajaba allà en Polonia. Siempre fuè muy bonita tu abuela, Alicia, e imagino que serìa una princesa por aquellos tiempos... Se casaron allà y se vinieron, con una mano atràs y otra adelante, como pasò con la mayorìa de los inmigrantes que llegaron luego de la guerra. Se establecieron aqui y pronto aprendieron el idioma, sin embargo nunca dejaron de hablar el suyo propio entre ellos. Tu abuelo consiguiò trabajo en el ferrocarril y tu abuela se dedicò a la casa, a criar a sus hijos. Esa parte de la historia, creo que la conocès. Tuvieron dos hijos: tu madre y tu tìo Nèstor. Con ella nos encontràbamos a diario en la escuela de costura y nos hicimos grandes amigas. Memè era muy divertida, siempre se reìa y tenìa un gran corazòn. Creo que por eso me caìa tan bien ella...
Pasaron los años y nuestra amistad era como la del primer dìa: alegre, honesta, solidaria. Vì crecer a tu madre y a tu tìo y luego a ustedes. Comparti sus infancias y sus vidas, como si fueran las de los mìos. Sin embargo, guardè ese secreto oscuro del pasado de tu abuela, porque ella no merecìa que un atajo que tomò del sendero de la Vida, una opciòn oscura de la guerra, manchara su reputaciòn aquì. Quièn puede decir que sin èl, hubiese conocido a tu abuelo? No lo sè... nadie puede saberlo. Lo que sè, es que no lo merecìa. Creo que tus padres, ni la familia de tu tìo, conocen esta historia. De cualquier manera no tiene importancia ya, aunque pienso que para què dar pormenores si nadie los pide o necesita...? Solo sè que ambos eran excelentes personas... fueron excelentes padres y abuelos... Memè, fuè una hermosa persona... de èsas que hacen sentir su ausencia. La he llorado mucho. Y la sigo llorando, cada vez que paso enfrente de su casa y los recuerdos bonitos se esfuman detras de las paredes vacìas...-Julia se sacò los anteojos y enjugò las làgrimas con el dorso de la mano ajada, intentando que ese llanto no impidiera continuar la charla.
Tras un instante, se reacomodò los lentes y prosiguiò.
-Memè sabìa que vos tenìas un nido amoroso, un espacio de real afecto. Quizàs por eso, pudo y quiso ser tambien la abuela de Beatriz. Pobre chiquilla... de pequeña viviò tantas penurias y dolores... Un padre que muriò asesinado, una madre que sucumbiò al càncer de huesos, un hermano delincuente, uno muerto en Malvinas... y ella, abusada desde niña. Un horror, realmente... -Julia mirò el pasto, buscando en sus ojos el verde de la gramilla, para evitar el gris que llenaba su corazòn al pensar en todo aquello.
Alicia estaba absolutamente inmersa en la charla, tanto que habìa olvidado la hora.
El nombre de Beatriz, la volviò al presente y mirando la hora, le dijo a Julia:
-Tengo que irme ya, tìa Julia. Me estan esperando...
-Si, claro, Alicia, andà... se te va a hacer tarde.
-Puedo volver?
-Te estarè esperando, querida Alinka. No dejes de hacerlo, por favor...
Alicia, abrazò y besò a aquella mujer, con tanto amor como si fuese Memè. Abrazo que fuè correspondido con la misma intensidad y cariño. Y corriendo, se dirigiò a la entrada. Cortò unas flores para Beatriz y le dirigiò un ùltimo saludo a Julia con la mano.
Pensò que quizàs, no harìa falta ir a la biblioteca. Recordò la cita a la que no concurriò en el bar de Alfredo y se dijo que tendrìa que buscar una buena excusa para justificarse. Lo cierto era que las piezas iban encajando lentamente, pero de manera cierta y totalmente impensada.
Lo ùnico que importaba, lo mejor para todos a esta altura, era la verdad.

Pd: he borrado los mensajes que no tienen que ver con la historia para que vaya quedando solo el cuento... borro luego esta notita...

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Mensaje el Lun 13 Mayo - 19:14:05  Cris

Cuando Alicia cerró la verja de entrada de la casa de Julia, se dijo que había hecho un cambio acertado al entrar primero a la vieja iglesia del pueblo en lugar de la biblioteca.
Si bien aún tenía resabios de la pesadilla nocturna; al entrar a aquel templo y encontrarse con la querida Julia era como si le hubieran besado el alma.
Se llevó la mano al cuello casi instintivamente y no, no llevaba aquella medallita de Santa Catalina de la Rueda, esa imágen que había traído el cura párroco desde su lugar de orígen.
Recordaba su historia relatada mil veces por el cura; que era la patrona de los estudiantes, alfareros, hilanderos, archivistas, bibliotecarios, personas en trance de muerte, educadores, de jovencitas y solteras para siempre.
Sin embargo, esa vírgen fue torturada por un necio emperador que no toleraba sus alegatos filosóficos, el cual la condenó al tormento de la rueda. Esa santa, venerada por el pueblo no la protegió a Beatriz, no fueron escuchados sus gritos, sofocados por una mano grande y fuerte; nadie tuvo la sabiduría para actúar, para socorrer, incluída ella que vivía y transitaba cómoda cada etapa que le tocaba vivir, en un hogar lleno de amor y de paz.
No le agregaba nada doloroso a su vida el hecho de conocer tantos años después la historia de la juventud de Memé; aquello que le enrostró Beatriz en el encuentro casual, quizás con intenciones de herirla en su mundo particular donde ningún dolor parecía tener lugar.
¿Podría acaso Alinka cambiar las historias de las guerras? Todas, absolutamente todas dejaban horror, duelo, hambre, pobreza extrema sumado al agravio hacia las mujeres de las poblaciones , violaciones, despojos hacia sus propiedades por los soldados que arrasaban con todo. Si sucedió en Polonia o en América que la pobre Memé fuera a dar un prostíbulo poco le interesaba ahora a Alicia. Todo lo que Memé pudo haber sufrido lo borró su abuelo, el cual le dibujó para siempre una sonrisa en su rostro bello y en su espíritu, amable y solidario.
Las cosas que ocurrieron en esos años tenían que ocurrir, como si ésto ya estuviese predeterminado. El tema era cómo se capitalizaban esos contratiempos de la vida, la adversidad a veces hace a las personas más fuertes, se dijo para sí Alicia apretando el ramillete de flores destinadas a Beatriz. Al mirarlo, invariablemente le trajo la imágen de esas niñas que fueron ellas, colocándose flores del jardín en sus cabellos, mientras descalzas bailaban en la gran galería de la casona de Memé, acompañándose con las cortinas que habían descolgado del escritorio y biblioteca de su padre...
Al llegar a la plaza, solo Juan Manuel la esperaba.
Su mirada se clavó en la de éste y casi ni era necesario preguntar.
Lo siento Alicia, Beatriz duerme, luego del encuentro de ayer fue necesario volver a aumentar la dosis de la nueva medicación que están probando con ella, ya las sales de litio no son suficientes. Como si su huída del neuropsiquiátrico fuese poco, por su cuñada se enteró que su hermano mayor recobró la libertad y no sabemos si es que no anda por aquí.
A Alicia, un escalofrío le recorrió la espalda.
Juan Manuel, es necesario que te lo pregunte, Beatriz estaba embarazada cuando se fue de aquí, no supe más nada de Uds, de la familia que formaron.
Esa es una larga historia Alicia, dijo Juan Manuel extrayendo de su bolsillo un atado de cigarrillos y ofreciéndole uno a ella, el cual denegó con la cabeza. Cuando Beatriz y yo nos casamos nos instalamos en San Javier, cerca de la casa de mis padres y yo tuve la posibilidad de emplearme como marino mercante, en una empresa de remolcadores franceses. Fueron muy largas las ausencias por parte mía con destino a Paraguay, un buen día y ya de regreso, encontré a Beatriz hecha literalmente una piltrafa, sucia, con las ventanas y persianas cerradas a cal y canto.
¿Y el bebé?
No había bebé, dijo Juan Manuel perdida la mirada en una densa voluta de humo. No sé aún lo que pasó con ese bebé. Lo que sí sé es que con esas primeras y largas ausencias mías, empecé a perder a Beatriz. Se le había apagado la mirada, la alegría que un día conocí y dado mi poco tiempo en tierra nos mudamos a Rosario, cerca de los neurólogos, psicólogos y psiquiátras. Lo que me dijiste ayer sobre el abuso sexual de niña lo sospecharon los especialistas, lo sospeché yo cuando en un acto amoroso nuestro comenzaba a sollozar como una niña y decía: Por favor no lo hagas, voy a gritar, le contaré a Memé, lo sabrá Alicia, lo sabrá el pueblo y huía hacia un rincón donde permanecía como en otro mundo hamacando a lo único que se llevó de este pueblo, la gran muñeca de trapo que le hizo Memé, tu abuela. Imaginarás que yo como hombre, me sentía un violador, un ultrajador aberrante y sólo me preguntaba quién había sido el maldito que la sumía en el regreso al horror. Y fue fácil huir también yo, hacia el mar, extendiendo cada vez más en el tiempo, mis travesías.
Cuando Beatriz intentó suicidarse la primera vez, se resolvió internarla. De ese modo, yo estaba relativamente tranquilo, a veces, a mi regreso la encontraba mejor y la llevaba a caminar, le tomaba de la mano y éramos como novios. Al besarla, parecía entregarse a mis brazos pero luego se refugiaba en mi hombro y muy despacito, lloraba.
A esta altura de la conversación, tanto Alinka como Juan Manuel también lloraban, con lágrimas silenciosas y sin pausa que les humedecían los rostros.
Siento que poco puedo hacer por Beatriz hoy, dijo Alicia. Es evidente que su trauma infantil es como si se hubiese cristalizado y que durará toda una vida pese a los nuevos medicamentos y cambios en lo tratamientos de esa índole. Pareciera que nuestro amor no los tocara, grandes y eternos como montañas... Estúpidamente recuerdo a Van Goth que través de sus cartas al hermano y de su arte, más de un siglo después, demasiado tarde ya para él es considerado por la psiquiatría moderna un enfermo bipolar. ¿ Qué podríamos hacer hoy, vos y yo por ella Juan Manuel?
Se quedaron ambos en silencio.
Alicia, solo me he ocupado de Beatriz en estas horas en un intento de juntos recorrer el engranaje de estas piezas que parecieran no encajar aún, pero, puedo preguntar que fue de tu vida?
Una suave brisa agitó las hojas doradas del viejo árbol que habían caído sobre el sendero de la plaza y en su viaje llevó alguna de las flores recogidas en el jardín de Julia.
Alicia, secándose casi con un manotazo las lágrimas, lo miró profundo a los ojos y casi en un suspiro, con un hilo de voz dijo: ¿ Interesa sacar más fantasmas para que vaguen sin destino por el pueblo o lacramos los baúles, los cerramos con mil llaves y los arrojás a la profundidad del mar apenas inicies tu próximo viaje?
Alinka recordó la aúreola tricolor de Santa Catalina de la Rueda: la blanca, símbolo de la inocencia y de la virginidad; la verde, la de la sabiduría; el rojo, símbolo del martirio.
¿ Cúal color eligiría Juan Manuel para ella?------------------------------------------------

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Mensaje el Vie 17 Mayo - 19:53:49  Gatofidio

Juan Manuel la miro….una terrible desazón se agolpo sobre su cabeza, que podía hacer si casi todo lo había intentado, busco lo mejores médicos, especialistas, pero nada y el resultado cada vez era peor….la idea de volver al pueblo de la niñez no había funcionado y la casualidad del encuentro con Alicia, fue un detonante no esperado que abrió las fauces del abismo y del pasaje sin retorno a una situación de internacion por tiempo indeterminado.
Que más podría hacer, que antídoto o solución podria aportar Alicia después de tantos pero tanto años., solo recuerdos de un pasado idílico pero sin consistencia posterior, lazos cortados, caminos separados historias disímiles y totalmente distintas, que podría aportar esta mujer esmirriada con un flequillo juvenil sobre su frente.
Alicia lo miraba sin saber que decir…solo atino a tomarlo de la mano…y este hecho la estremeció…Juan Manuel sintió esa mano calida y simplemente apoyo la suya sobre la de ella y dijo Gracias……gracias por estar, es mas que suficiente.
Para Alicia esa respuesta fue como un relámpago que la ilumino……tal vez ese era el empujón que necesitaba para decidirse a actuar, en beneficio de otros, sin importar los costos, aun los propios….casi toda su vida solo se preocupo por ella…y el resultado estaba al la vista, la única vez que no lo hizo se entrego a Horacio y fue una mala decisión que la había marcado a fuego, y con la cual juzgo a resto de la humanidad de la misma forma, sin embargo ahora, treinta años después se le daba la oportunidad de cambiar algo de ese pasado, que por ahí modificaba el presente y le daba tal vez un destino mas previsible la futuro.
A esta altura el pasado de Meme, no tenia sentido, pero si tenia sentido las enseñanzas de Meme y la bondad de su abuelo, siempre risueño y con ganas de ayudar sin pedir nada a cambio, y lo que siempre decía….en el peor de los momento siempre hay una luz que ilumina y si uno esta atento no la deja escapar……lo que digan los demás poco importa…..al viaje majestuoso del águila, no le molesta el zumbido pedante de los mosquitos.
Lo miro a Juan Manuel y le dijo: lo que paso con mi vida en este momento y en este lugar poco importa. Lo único que importa es recuperar a Beatriz, y si la medicina tradicional no da resultados, siempre hay alternativas, poco ortodoxas pero alternativas al fin. No se si sabrás que soy técnicamente una rata de biblioteca y acumulo en mis neuronas información de la mas diversa índoles,….algunas académicas y otras viciadas de mucha charlatanerías, sin embargo dentro de esta ultimas, hay algunos ejecutantes, que poseen un especialización y están tocados por un don natural, que seria la envidia de mas de un académico recibido en Harvard.
Si la información que tengo es acertada, en esta localidad se ha establecido un individuo que ejecuta la técnica de “regresión a vidas pasadas”, para solucionar males actuales….esto va en contra de todo el conocimiento medico, pero dada como están las cosas, creo que seria una posibilidad real, para al menos tratar de sacar a Beatriz de su encierro.
Juan Manuel la miro con interés, sin mofarse, pero tampoco sin alegrarse….nunca había escuchado sobre esas practicas y se quedo como esperando una respuesta que no se hizo esperar.

Mira Juan Manuel……tu crees en la reencarnación ¿si o no?

Juan Manuel no supo que decir,,, acostumbrado a su vida de marino, con muchas horas de contemplar el mar o el río, mas de una vez se preguntaba si algunas cosas que hacia o pensaba ya no las había hecho antes, pero se decía así mismo que era tanto tiempo que repetía la misma rutina, que seguro eral algo natural….

Y cual es tu respuesta Juan Manuel ¿si o no?

No se…..como no se…

A esta altura, ya casi no tengo fuerzas para seguir intentándolo, creo que mejor es dejar las cosas asi, y si el destino dice que debe quedar internada, que asi sea.
Alicia lo miro y luego de uno segundos, que parecieron eternos…..le descerrajo a quemarropa… Mira Juan Manuel, no se realmente que fue de tu vida, que hiciste y que no hiciste, solo recuerdo a aquel apuesto marinero que nos consto de la leyenda del Belgrano, pensando que era una forma de arengar a los novatos…..este barco forma a sus hombres para afrontar cualquier contratiempo….
Juan Manuel levanto la vista, esbozo una pequeña sonrisa…..y contesto….si me acuerdo como también me acuerdo que aquella vez leía un libro de una aviador, donde me quedo grabada a fuego la siguiente frase : “ que la acción malogra siempre la felicidad y un sentimiento misterioso parece sobre ponerse al valor de la vida humana.”, y es esto ultimo lo que me frena a seguir adelante. Cada vez que intente algo, siempre salía mal, hice montones de cosas y el resultado siempre es el mismo. Dijo esto ultimo con un sentimiento de pesar y abatimiento y casi en un susurro final……inclinando la cabeza hacia el piso.
Alicia lo tomo del brazo y simplemente acoto: si llegaste hasta aquí….y todo fallo, porque no intentarlo una vez mas…ahora no estas solo….te puedo ayudar……..tal vez lo logremos y logres recobrar a Beatriz y recuperar parte del tiempo perdido y solo con eso yo estare mas que satisfecha….
Vamos…decídete……visitamos al especialista en vidas pasadas………….

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Mensaje el Sáb 18 Mayo - 14:36:53  ge

Y agregò:
-Nada tiene que temer quien no tiene nada que perder... Creo que a esta altura tenes bien en claro eso, no?... El mundo de sufrimiento que vive Beatriz a diario, vos, y quienes la queremos de verdad, amerita el esfuerzo de intentar cambiar eso. No te lo sugerirìa, si no tuviese la certeza que este hombre no es un estafador, sino alguien que sabe realmente lo que hace. Si los especialistas, te sugirieron que un viaje al pasado, podìa mejorar la situaciòn, porque no intentar un viaje no solo desde lo exterior sino desde el mismìsimo interior de Beatriz? Nadie mas que ella puede resolver este dolor sino es desde la claridad y posterior aceptaciòn, para manejarlo de la mejor manera?
Manuel viò en sus ojos la determinaciòn y la honestidad de Alicia y convencido por sus palabras, que sabìa en su corazòn, ciertas, dijo:
-Tenès razòn... no tiene mas que perder. Probemos...
-Tengo otra idea, ademàs... Esperanos aquì, no demoraremos mucho.
Luego se dirigiò a Beatriz y le dijo:
-Vamos, Bea, quiero que me acompañes a casa de Memè. Tengo que ir a buscar unas cosas allì. Querès?
Beatriz tuvo un momentàneo chispazo de alegrìa en sus ojos y ràpidamente se levantò del banco de la plaza para seguirla. Juan Manuel las viò alejarse, y recordò aquel lejano dìa en que las conociò. La imagen diferìa en mucho, puesto que en aquellos tiempos el propòsito era el mero compartir. Hoy, era el de tratar de traer de vuelta a su mujer de un viaje que parecìa no tener retorno a la vida real, normal, de salud. Volviò a sentarse y hundiò la cabeza entre sus manos, queriendo con eso quizàs, aliviar tantos problemas y angustias...
Alicia iba explicàndole a su amiga, que quizàs fuera la ùltima vez que pudieran ingresar a aquella casa, que guardaba todo lo que ellas habìan sido, todos aquellos momentos felices vividos, porque pronto ya no les pertenecerìa. La habìan vendido y en breve, el nuevo dueño se quedarìa con las llaves. Por eso tambien era importante que fueran juntas ahora que todavìa podìan hacerlo.
Un viaje al pasado que se precie, se dijo Alicia, incluye de todos los personajes posibles disponibles para que sea mas real, mas pleno...
Puso la llave en la cerradura y nomàs la puerta con un chirrido de òxido, se abriò, Alicia le hizo a Beatriz, un gesto para que ingresara, que ella inmediatamente obedeciò. Sin embargo, hizo un par de pasos y se quedò estàtica, mirando a su alrededor, fascinada, de poder estar allì, luego de tanto, tantìsimo tiempo. Su apatìa se desvaneciò y comenzò a repasar con su memoria y con el corazòn, aquel lugar, aquellos canteros y paredes, los àrboles y rosales que adornaban aquel jardin que separaron durante muchos años, el mundo entero del de ellas.
Continuò avanzando, seguida por Alicia, lentamente. A cada paso, ambas iban perdiendo años... transformàndose en aquellas niñas que habìan sido y que treinta años despues, hoy estaban visitando ese pasado compartido. Casi sin darse cuenta, se encontraron recordando a Ico, el caballito de madera, de la casa en el mandarino, de las bicicletas y de como esa tarde, de verano recorrieron horas aquel gran patio, sintiendose mas libres y mas dueñas de sì.
Llegaron a los pies del mandarino seco y se sentaron un rato, sin hablar.
Alicia, la tomò de las manos y miràndola a los ojos le dijo:
-Querès conocer a alguien que quizàs pueda ayudarte a estar mejor, Bea?
Ella la mirò con ojos de niña, con aquella mirada que Alicia sabìa, era la de que todo podìa ser posible. Le sonriò y agregò:
-Saldremos de esta, Bea. Me llevarè la soga que usàbamos para escapar de las arenas movedizas... te acordàs? Està en el cuartito del abuelo, en un armario. Esperame, ya la traigo...
-Sì, llevala -dijo Beatriz- nunca nos fallò...
Alicia se dirigiò resueltamente a buscarla. Habìa sido una buena idea traerla aquí y sintió que ella, creìa ahora tambien, en esta última oportunidad. Internamente sabìa, de alguna manera, que si esto no funcionaba, nada mas lo haría.
Encontrò la vieja cuerda en uno de los estantes y al desenrollarla, comprobò que era mucho mas chica de lo que ella recordaba, pero era èsa. No había dudas. Estaba junto a otros juguetes, que amorosamente, su madre había guardado allì, en un intento de darle orden a todos aquellos objetos que le pertenecían a su hija, a esa niña de flequillo rebelde.
Al regresar, Beatriz, estirò sus manos para tomarla. Y ella se la diò…
Aquella soga representaba un elemento de confianza para su amiga. Un elemento protagonista y necesario, en este desesperado viaje...
Cuando regresaron a la plaza, Beatriz con la soga en una mano y la esperanza en la otra, Alicia se adelantò unos pasos y le dijo ràpidamente a Manuel:
-Ella quiere. Paso a hablar con Alfredo a ver si el profesor Altamirano, sigue viviendo donde solìa hacerlo. Si es asì, irè a verlo ahora. Dame tu número de celular, asi te llamo y se vienen si es que puede atenderla ahora. Cualquiera sea la respuesta, te llamo. Espèrenme aquí …
El le diò su número de teléfono y la viò partir, de manera veloz rogando que esa persona, no solo viviera donde vivía, sino que si vivía, quisiera atenderlos hoy. Si hoy no se producía el milagro que esperaban, difícilmente fuera en otro momento. Con el tiempo se había vuelto pesimista, pero no se culpaba. A veces la Vida golpea duro y la respuesta no es la mejor.
Beatriz se habìa aferrado a aquella soga, como un nàufrago a su bote. La sostenìa fuertemente con sus manos, como si tuviera miedo de perder la seguridad y la confianza que habìa comenzado a sentir desde que Alicia se la diò...
Tan absorta estaba en sus pensamientos y recuerdos, que ni se diò cuenta cuando su amiga se fuè.
-Don Alfredo… vive todavìa el profesor Altamirano?
-Si, Alicia… todavìa vive...
-Dònde?
-Vive a tres cuadras de aquí, al frente de la canchita de fútbol, ese lugar que usaban los circos chicos para instalar sus carpas cuando visitaban el pueblo. Es una casa amarilla con jardín de rosas. Te das cuenta dònde te digo?
-Siii… -respondiò ella y sin detenerse, salió como el viento hacia allì, esperando que el profesor aùn pudiera hacer algo por ellas. Seguro era ya muy mayor. Todos en el pueblo lo consideraban “algo raro” pero sin duda, era respetado por ser alguien culto y muy amable. Un curandero de ciencias, asì lo llamaba la mayoría. Un personaje que parecía no encajar con aquellas personas que le juzgaban sin conocerlo, que le miraban de reojo cuando èl paseaba con su esposa, los domingos por la tarde, en aquella única plaza, que por esos tiempos, había en el pueblo. Memè le había hablado de èl a su madre, le había contado que había curado a muchos, entre otros, a Laura, la mujer del verdulero, de sus miedos a las arañas. Miedo que según después se supo, no era de “esta vida”…
Alicia en su momento no entendió lo que aquellas palabras significaban, pero no las olvidò jamàs. Con el tiempo comprendió que tenía conexión con lo que ella, años mas tarde, había estudiado y creìa: la reencarnación.
Este hombre sin duda, era todo un adelantado para aquella época.
Sin darse cuenta, había llegado a la modesta casita, que por arreglada, daba fè, que alguien se ocupaba de ella aùn.
Golpeò las manos y esperò. Un viejito flaco, y alto se asomò al abrir la puerta, saludàndola amablemente.
-Es usted, Don Altamirano?
-Asì es. Què será?
-Vengo a verlo porque tengo una amiga que necesita de usted… Puedo pasar?
-Claro, niña, pase Usted.
Cuando lo tuvo enfrente, le dijo sin rodeos:
-Mi amiga està muy mal. Es bipolar y sus médicos le han sugerido un viaje al pasado para ver si eso la mejora... Usted podrá ayudarla?
El anciano la mirò largamente y comprendió que ella realmente querìa, necesitaba su ayuda, con desesperación. La invitò a pasar y sentarse. Luego le dijo:
-Hace mucho que no hago este tipo de cosas. No sè si podrè…
-Por favor…-implorò ella- Si no lo intentamos…
Luego de unos minutos, Don Altamirano, dijo:
-Intentaremos, entonces… déjeme acomodar un poco todo este desastre…-dijo èl mirando alrededor- Desde que no està Matilde, mi esposa, esto es realmente una pocilga… -y sonriò a Alicia, quien le devolvió con ternura, otra sonrisa comprensiva.
-Claro… no hay problema con eso… pero cuàndo la verìa usted a Beatriz?
-Pues hoy, si te parece… -respondiò èl con amabilidad.
-En una hora?
-Si, està bien. Vengan en una hora, las estarè esperando…
Alicia le diò las gracias junto a un beso y se dirigió a la salida.
Cuando estuvo en la vereda, marcò desde su celular el número de Juan Manuel y le dijo:
-Creo que el Universo entero està conspirando para este milagro. En una hora, la verà. Esperame allà que los voy a buscar…
-Gracias de nuevo, Alicia, por todo lo que estas haciendo…-dijo èl.
-Lo estoy haciendo por ambas, Juan Manuel, por ella, por vos... y por mì.
Y cortò.
En su interior, sintió que la llama de la esperanza, comenzaba a arder con mas fuerza y su corazón se alegrò profundamente.

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Mensaje el Dom 19 Mayo - 12:36:16  Cris

Apenas Alicia terminó la llamada con Juan Manuel, observó que el profesor Altamirano se acercaba hacia ella, con un paso lento pero seguro, como si fuera más jóven de lo que realmente era.
Quería decirle que lo mejor sería ubicarnos en la casa de sus abuelos, donde Uds compartieron tantísimas cosas, sobre todo el valioso tiempo de la infancia, donde por su relato interpreto que en esa etapa fue el inicio de la problemática de su querida amiga.
Quizás fuese acertada la propuesta del profesor Altamirano, si había encontrado la soga para salir de ciénagas espantosas, quizás encontraría las cortinas de seda y voile con las que jugaban a ser émulos de etéreas bailarinas; la galería estaba intacta y si bien el jardín se había convertido en una inmensa fronda, aún habían enredaderas con sus campanillas blancas, azules y otras plantas que Alicia no quiso mirar demasiado porque le recordaban con infinita nostalgia a la labor de Memé en ése aún bello jardín; si hasta ella tuvo el deseo de internarse en él y jugar un poco a las escondidas, mirando hacia la casa detrás del tronco de la pindó...
Los cuartos intactos en sus dimensiones, incluído áquel que tenía el baúl de los "secretos de Memé", simples papeles y documentación que aún le aguardaban en el hotel, aún sin revisar y que seguramente no le harían falta.
Sí, profesor, creo que es lo más acertado. Beatriz compartía días enteros conmigo. Por la mañana en el colegio, almorzaba y corría hacia casa a hacer los deberes, a merendar y jugar así hasta el atardecer hasta que con mi abuela la acompañábamos hasta el portón de casa.
Muy raramente se quedaba a dormir en casa, sus padres no guardaban ningún tipo de amistad con los míos, siempre nos atendieron en la vereda cuando preguntábamos por ausencias de Beatriz a la escuela, no creo que alguna vez la llevaran al médico por alguna enfermedad; la extrañé horrores cada vez que supe que estaba enferma porque la hosquedad de esa gente me decía que no podía visitarla.
Comprendo, comprendo dijo el profesor. Permítame que busque algunas cosas en mi casa y por favor cambie el lugar de encuentro si es tan amable.
Dicho ésto el profesor Altamirano, volvió a ingresar a su casa y Alicia se comunicó con Juan Manuel a través del celular.

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Mensaje el Miér 22 Mayo - 22:18:20  Gatofidio

- Dígame Don Altamirano, me acompaña a buscar a Beatriz o me espera en la casa de Mene así entramos juntos.
Don Altamirano levanto una ceja y le contesto…-preferiría si no es mucha molestia de tu parte llegar primero a la casa de tu abuela y esperarlas ahí……a veces las casas saben mas de uno que los propios moradores….y me gustaría tener al menos una aproximación al pasado antes de entablar un dialogo con ambas…..y al decir esto clavo sus ojos semigrises sobre los de Alicia. Esto fue dicho con autoridad pero sin soberbia como demostrando que su conocimiento estaba mucho mas allá del alcance común de la gente.
Alicia no opuso reparos, solo una duda la perturbaba, porque debía hablar con ambas y no solo con Beatriz…….pero si esto era útil para la recuperación de su amiga, que así sea.
Fueron juntos a la vieja casona, abrió nuevamente la chirriona puerta y se dirigió directamente a la galería….tome asiento donde mas le guste….por un rato ….la casa es suya…..comento Alicia en forma suspicaz…..algo que fue instantáneamente advertido por Don Altamirano……ningún problema niña, ve en paz a buscar a tu amiga y a su marido.
Alicia se sorprendió con el comentario, porque en ningún momento le había hablado de Juan Manuel…..era Don Altamirano un ser de otro mundo, un vidente, un mago, un sanador o todo junto en la misma persona. Bueno voy hasta la plaza y vuelvo con ambos…..no tardare mucho… y salio rauda en busca de Beatriz y Juan Manuel.
Lo que no sabia Alicia, era que Don Altamirano, era una persona muy observadora y tenia excelente relación con ciertos personajes del pueblo que tenían todos la misma habilidad….hablaban hasta por los codos y contaban dimes y diretes de todos los conocidos y de los no conocidos también. Entre este grupo no podía faltar Don Alfredo, el locuaz dueño del hotel.
Por esta razón, y siendo además poseedor de una gran memoria. Podía hilvanar muy bien cabos sueltos y encontrar la trama presente y pasada de las vivencias de mas de uno, pero también dominaba el arte, de realizar viajes al pasado remoto de cada uno, asi como una técnica de relajación, que había aprendido hace muchos, pero muchísimos años, producida por la imposición de las manos……pero esto era totalmente desconocido por la mayoría de sus coterráneos, excepto por aquellos que fueron tratados por el, y habían cambiado su vida….gracias a una ayuda en la forma de enfrentar la realidad sin el lastre del pasado…digamos que por su intermedio producía un cambio de actitud que lograba rápidos beneficios al destinatario del tratamiento.
Mientras recorría las habitaciones y sentía los tenues olores que emanaban los viejos muebles que habían adquirido la esencia de sus moradores……escucho nuevamente chirriar la puerta de entrada….
Alicia, Beatriz y Juan Manuel ingresaron uno detrás del otro…..cuando llegaron a donde estaba Don Altamirano, la nieta de Mene , los presento. Beatriz lo miro, y en forma inmediata, le vio cara conocida…..le recordaba a alguien……Juan Manuel lo saludo cortésmente y sin decir nada se retiro a observar al jardín.
Vengan….acompáñenme, necesito que estemos en un lugar tranquilo y en esta casa hay varios, cada uno con sus secretos y sus misterios…pero ya que tambien soy el vistante, que sea Alicia la que decida en que lugar podemos estar mejor.
Alicia no dudo un instante y Beatriz tampoco, casi al unisono dijeron: debajo del mandarino….

Bien si Uds, lo quieren, asi sera…
Se dirigieron los tres hasta el esqueleto del viejo árbol, el cual estaba tan seco que solo era un recuerdo de su antigua lozanía, Vamos a sentarnos en el pasto, sobre lo mas cerca posible del tronco…si Juan Manuel quiere participar no hay inconveniente. Juan Manuel agradeció la invitación pero prefirió quedarse observando curioso y distante a la vez, lo que tal vez fuera una solución a tantos pesares….algo a lo que se aferro, pero que interiormente no estaba muy convencido.

Bueno niñas….vamos a empezar….yo me voy a concentrar en vos Beatriz, pero Alicia no pierdas palabras de las que expreso, solo te pido que escuches lo que escuches no hables, si me quiere decir algo, por favor anótelo en un papel y me lo alcanza. Ah y algo mas que se me paso por alto. Tendrá una manta o una frazada, porque cuando terminemos esta mujer va a tener frió.
Alicia estuvo de acuerdo y se levanto a buscar lo pedido….mientras tanto Don Altamirano se puso a conversar con Beatriz, para darle algunas referencias de lo que iban a hacer.
Beatriz escuchaba atentamente a este señor de ojos casi grises, que le resultaba muy, pero muy conocido, sin embargo no lo podía asociar con nadie de su pasado o su presente.
Antes que nada te tengo que pedir Beatriz que sea sincera con vos mismas y las imágenes o pensamientos que te lleguen los digas sin importar lo absurdos que puedan ser, por mas trágico o gracioso que parezca. En principio te puede parecer una película y en cierta forma lo es, ya que el actor principal sos vos misma. Aquí al lado tuyo va a estar tu querida amiga Alicia y allá a lo lejos como guardián y celoso custodio de su castillo, Juan Manuel….a nada temas…todos estamos aquí. Esta ultima frase fue dicha con un tono tan particular, que produje en Beatriz una sensación de tranquilidad que hacia mucho, pero mucho tiempo que no tenia….además la forma de expresarse de Don Altamirano, se resultaba cada vez mas……familiar…
Bueno…comenzamos …..Tanto Beatriz como Alicia asintieron con la cabeza y cuando lo miraron a Juan Manuel,,, que tambien habia escuchado todo con un leve gesto dio su aprobación……
Beatriz, por favor…acuéstate sobre el pasto…..Beatriz obedeció…..Alicia, toma una punta de la cuerda que tiene Beatriz en su mano….Tu Beatriz no sueltes tu parte….Ya esta dijo Alicia…
Beatriz cierra los ojos y respira profundamente…..mientras Beatriz se abocaba a esta tarea sintió el calor de dos manos que se apoyaban sobre sus hombros…..la sensación de tranquilidad fue en aumento y sumamente grata….tan grata que le pareció que estaba en otro tiempo y en otro lugar……….
Beatriz no lo sabia, pero las cuatro personas que estaban en ese lugar y al mismo tiempo ya habían estado relacionadas en otro tiempo y lugar, con la única diferencia que el cuarto integrante Don Altamirano era la primera vez que interactuaba directamente con ella, ya que los otros dos ya hacia tiempo que en algún momento del camino del devenir de la vida, lo habían hecho juntos.
El proceso de inversión de tiempo siguió adelante…en forma precisa y constante se la obligaba a Beatriz a recordar hacia atrás siguiendo el elemental 10, 9, 8 etc. etc, etc cada tanto Don Altamirano repetía como un mantra….vi voz es la cuerda que te une, no la sueltes, yo no la voy a soltar…..y el proceso seguía 7, 6, 5, 4 a medida que pasaban los segundos que parecían años….Beatriz sentía una tranquilidad única, y tenia la sensación que estaba cayendo lenta pero inexorablemente en un abismo negro, muy negro, y sin fin…..la voz de Don Altamirano siguió 3, 2 uno….ahora esta al final del túnel…dime por favor que vez….Beatriz siguiendo cierto mandato biblico que asegura que los hombres tiene ojos pero no ven….contesto…..veo…veo una luz…..una luz muy intensa….estoy por entrar dentro de ella….es hermoso……Don Altamirano imperturbable siguió…..¿donde estas? ¿ves tus pies? Si….veo mis pies…son hermosos, pequeños…..estoy sobre pasto, hay sol y una leve brisa que viene de las montañas……..bien contesto Altamirano…¿Qué edad tienes? No se…diez, tal vez doce años……..y hay alguien mas? Si….vienen unos hombres…..están sucios….gritan…se acercan a mi, me golpean……no..no..no…..Don Altamirano sin perder la calma Beatriz……10, 9, 8 tenes 5 años ¿Dónde estas? La respiración de Beatriz volvió a ser serena y pausada……estoy con mi mama…….que hermosa que es….que dulce……La podes describir….dijo Altamirano….si es delgada, tiene un extraño peinado hacia delante y se lo arregla constantemente con la mano…….
Al escuchar esto…..Alicia palideció……..lo que escuchaba era una clara referencia a ella…….quiso preguntar….pero se contuvo……y siguió presentando atención…….
Donde esta tu papa…..se fue a la guerra…….y todavía no volvió…….y como era el…
Alto, muy callado, pero muy tierno….siempre jugaba conmigo……..Bien Beatriz…..quieres seguir el viaje o recojo la cuerda…..Quiero seguir abuelo……..Don Altamirano sonrío……….el circulo lentamente se estaba cerrando………..solo quedaba dar el paso mas bravo y peligroso……Beatriz 8,9, 10 volvamos al prado……nooo nooo,,, noo me hagan daño….nooo Beatriz escúchame soy la voz que no te soltara….dime quienes son ……Son dos hombres uno mas joven que el otro y una mujer que los guía….son diablos……ella dice que para lograr el fin deben poseerme….yo no quiero, me hacen daño….noooo….nooo Beatriz…tranquila eso ya paso…..no es mas que un recuerdo……..relájate…..soy la voz que guía tu alma…no te voy a soltar…….que mas vez……….escucho gritos y el galope de un caballo…..volvió papa…..clavo su lanza sobre el mas duro de mis agresores…..también esta mi abuelo….el de un golpe desmayo al mas joven…….y mi mama ataco a la mujer que los guiaba……todo..todo…todo se desvanece…estoy muy cansada…..Don Altamirano siguió……tranquila…todos estamos aquí….al igual que estuvimos allá….10.,9, 8 hora tenes 6 años….donde estas? Estoy en la cabaña……mi papa esta cultivando la huerta…..mi mama esta avivando el horno…..y mi abuelo esta con sus plumas escribiendo sobre la piel preparada del venado……La voz de Altamirano retumbo….sos feliz….siiiii bien a la cuenta de 10, volverás al presente siendo Beatriz..aquí y ahora…todo lo demás fue un mal sueño…que ya paso y corresponde a otro tiempo y lugar 10, 9, 8 7, Beatriz te encuentras bien…..si me siento liberada 6, 5, 4, 3 Beatriz,,,dentro de un instante la cuerda que te une a mi voz se cortara….en ese momento estaremos de vuelta en la casa de Meme, junto a Alicia y Juan Manuel 2, uno….abre los ojos Beatriz………..
Al abrir los ojos estos estaban llenos de lágrimas y sentía un frío muy intenso….…Don Altamirano le dijo a Alicia…ayúdala a sentarse y cúbrela con la manta……su viaje fue muy intenso……..en el mismo momento que Alicia la cubrió, sus miradas se cruzaron y había gotas de rocío en los ojos de Alinka y el abrazo que se dieron fue largo e intenso…
Don Altamirano se levanto, se acerco a Juan Manuel..y le dijo…Ud. Presencio todo y ya sabe lo que paso antes y le cuento que la historia siempre se repite si no nos imponemos a ella y renunciamos a glorias y heroísmo…..solo la afectuosidad de la mano amiga obra milagros…. No la desperdicie esta en sus manos……dijo esto y sin decir nada mas, se alejo y se retiro de la casa….su misión estaba completa.
Juan Manuel se acerco a su esposa y su amiga……se arrodillo y las abrazo y los tres se pusieron a llorar a unísono……..
Luego de un rato ya repuesto de semejante trance…….se dieron cuenta que don Altamirano no estaba….se fue…dijo Alinka………si dijo Beatriz….el abuelo ya se fue……………………………..

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Mensaje el Dom 26 Mayo - 22:50:00  ge

Alicia salió de esa suerte de trance, cuando sintió el roce de la colcha con la que Juan Manuel cubrió a Beatriz, quien tiritaba de una manera escandalosa. Al principio no comprendió porque estaban allí. Luego lentamente, su mente se fué ubicando en los eventos inmediatos pasados y pudo recordar, todo lo que había sucedido. Como en una nube escuchó al esposo de su amiga decir:
-Estás bien, Bea?
Ella demoró en responder, tanto como en mirarlo.
-Creo que sí... y el abuelo?
-A quién te referís? -le dijo él.
-A mi abuelo, a Don Altamirano...
Juan Manuel no entendía nada. Absolutamente nada...
Alicia...-le dijo èl- que està diciendo Beatriz? Sabès de que està hablando?
-Don Altamirano, quien nos vino a ayudar en esto... dònde se fuè?
-Estaba aquí, hasta hace un momento. No lo ví salir, quizás esté en alguna de las habitaciones.
Alicia sintió sus piernas, entumecidas, le costó pararse, pero lo hizo. Juan Manuel se sentó al lado de su mujer, quien apoyó la cabeza en su hombro y volvió a quedar mentalmente inmersa en los recientes acontecimientos pero miró a su amiga alejarse en dirección a la casa.
Beatriz seguía con la soga en sus manos. Seguía aferrada a ella, con fuerza. Cuando pareciò recobrar fuerzas y su mente se aclarò lo suficiente para hilvanar ideas y sentimientos de manera coherente, le dijo a su marido:
-Solo puedo decirte, que Don Altamirano fué mi abuelo en otras vidas y Alicia, mi madre... vos, tambien estuviste a mi lado, en algún momento hace mucho tiempo, antes de hoy, aunque no lo creas posible. Sé que fué asì...
-Qué estas diciendo, Bea? Realmente estás bien?-dijo Juan Manuel temiendo que ella hubiera perdido definitivamente la cabeza.
-Estoy mejor que nunca, amor mío... gracias a ustedes -sus palabras brotaban incontenibles- Esta regresión ha servido para que comprenda lo que había olvidado por completo. Ustedes, han estado conmigo durante muchas vidas. Y siempre me han ayudado de una manera u otra... El camino que viví en ésta, se vé, ha sido particularmente difícil y si bien no recuerdo exactamente que fué lo que me sumió en esa horrenda pesadilla, sé que sola, no hubiera podido superarla. Puedo decirte que nada es casualidad, que nada sucede por error, ni antes ni despues de que deba suceder... Recordar todo eso, ha hecho que comprenda que lo que importa es lo que soy y quienes siguen conmigo a pesar de lo que sea... No se trata de olvidar sino de comprender el sentido de estar aquì y de lo que nos toca vivir. Ya lo he perdonado todo y me he perdonado por ser débil. Sólo sé que es mas importante el amor recibido que la debilidad de los otros, en algùn momento, lo que cabe valorar hoy.
Finalmente, le dijo a Juan Manuel:
-Gracias por estar a mi lado. Quiero agradecerle tambien a Alicia y a don Altamirano... -buscó entonces con la mirada a su amiga, quien no habìa regresado aún.
Juan Manuel, supo entonces, que algo pasaba. Había pasado mucho tiempo desde que Alicia no estaba ahí, con ellos. Se levantó y se dirigió hacia la casa, mas exactamente hacia la cocina. Cuando entró, vió a Alicia sentada en el suelo y a su lado, el cuerpo del anciano que yacía tendido en el suelo. Comprendió inmediatamente, que estaba muerto.
Alicia le dijo:
-Intenté reanimarlo, pero nada pude hacer. Había fallecido cuando llegué...
Juan Manuel la miró, tratando de encontrar en los ojos de ella, alguna respuesta a todo lo que había sucedido en tan breve tiempo.
-Beatriz está bien?-dijo Alinka, sin mirarlo.
-Creo que sì, está algo extraña pero lúcida, si cabe el término. Ha dicho cosas... que no entiendo.
-No pretendas entender... simplemente, alégrate de su regreso.

En ese momento, escucharon la sirena de la ambulancia, que se detenìa en la puerta. Al rato, mientras salían los camilleros con el cuerpo, seguidos por los médicos, alguien de todos los curiosos que estaban en la puerta de entrada de la casa de Memé dijo:
-Llegaron tarde...
Ni Beatriz ni Juan Manuel, ni ella dijeron nada.
Todos habían aprendido aquella tarde que nada ni nadie llega temprano o tarde, adonde debe estar sino en el momento justo para sì.
Circunstancias, hechos, personas. Tramas que "coinciden" con absoluta precisión, por razones que estan fuera de cualquier reloj terrestre.
Y claro, nadie escapa a eso... ni siquiera una ambulancia de emergencias.

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Mensaje el Dom 26 Mayo - 22:57:25  ge

Bueno... quizás hubiera ameritado otro final, pero creo que le dí el que me pareció mejor. Corregiré los errores que me señalaste, Cris, y editaré los mensajitos intermedios... para redondearlo y archivarlo.
Mañana me ocupo... o hasta que vea que todos hayan ingresado por aquí...
Que sea una buena semana... EXCELENTE!!!!

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Mensaje el Lun 27 Mayo - 10:51:01  Cris

Hola a todos!
Ge, querida amiga debo decirte que el redondeo que le diste al final, me pareció el más acorde. Era necesaria esa regresión para COMPRENDER, PERDONAR, Y SOBRE TODO SABER, que estamos destinados a repetir una y otra vez desde las dolencias físicas hasta las espirituales en cada encarnación, y POR PROPIA ELECCIÓN, antes de nuestro nacimiento. Todos, absolutamente todos, venimos encadenados desde otro tiempo, depende de nosotros poder resolver esas heridas o NO.
La hipnosis en los casos como los de Beatriz es un recurso muy utilizado, o bien éste de la regresión a "otras vidas" realizadas por un excelente maestro, que pudo saber llevar la situación y que la misma no fuese un desmadre que provocara algo terrible.
Me pareció hermoso y necesario el final, espero que nuestro compañero de escritura, esté de acuerdo o... probablemente desee que éste continúe...
Besotes, un placer compartir con Uds éste ensayo a la escritura "comunitaria"!I love you

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Mensaje el Lun 27 Mayo - 14:55:47  ge

La verdad, siento que fuè el final posible que permitiò cerrarlo de una manera consistente, al menos para mì.
En estos casos, hay infinitos finales y no serìa mala idea que cada uno, bajo el tìtulo "Final de ge " se permitiera, cerrararlo como mas le guste, sumando con esto un "giro extra", muy interesante. Dejo abierto este punto, porque no imagino de que manera lo hubieran hecho ustedes.
Algo que me resulta fascinante siempre: leer vuestra creatividad de giros absolutamente imprevisibles...
I love you

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Mensaje el Lun 27 Mayo - 18:44:50  Gatofidio

Me gusto.....habria escrito algo parecido......aplausos.....

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Mensaje el Lun 27 Mayo - 18:58:56  Cris

Es interesante este intercambio de opiniones y comprobar que estamos de acuerdo con el final.
Personalmente, hasta me pareció dejarlo con la intervención de Silu, permitiendo a quién lo lea, (si alguién lee lo que escribimos) quedara con esa sensación de haber transitado todas las "vidas" de Beatriz y su sensación de frío, pero, reconociendo el amor, tanto de su pareja como la de su amiga...I love you

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Mensaje el Lun 27 Mayo - 20:55:26  ge

Quizàs Luis, lo haga leer por alguien conocido suyo y tengamos otra opiniòn mas.
De hecho, voy a corregir lo que me comentaste, Cris, sobre un detalle que me "comì", por eso aùn no cerrarè esto hasta que estè redondeado debidamente. Tendrè que reveer el mp para recordar cual fuè la metida de pezuña... Razz
Pd: Notaras, Luis, que me esforcè en la correcciòn del cuento con el tema tildes... (por acà y por la velocidad, no lo tengo muy en cuenta, pero tratarè de recordarlo especialmente para los siguientes... Wink)

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