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Cuento grupal nº 11: "LOS TURISTAS"

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17062013

Mensaje 

Cuento grupal nº 11: "LOS TURISTAS"




El Ingeniero Hilario Peletay vivía en una antigua casona, en un predio de ocho hectáreas, del pequeño pueblo de Roque Pérez, al noroeste de la Pcia de Buenos Aires, situado a 130 km de la Capital Federal.
Como galón histórico, decían, que en una modesta casa que aún se conservaba, en las afueras de la ciudad había nacido aquel que fuera tres veces presidente. Este hecho también era disputado por otro pueblo cercano.
En una época pasada Roque Pérez, fue un tierra fértil, propicia para el ganado y el cultivo de su tierra, pero con el cierre del ramal ferroviario, las cosas habían ido de mal en peor y las grandes estancias comenzaron a lotearse.
Gozaba de los beneficios del río Salado y algunas lagunas, los lugareños se dedicaban en la actualidad a la cría de ganado bovino, aviar y porcino.
Hilarito, como le decían en el pueblo, al morir sus padres, también vendió algunas hectáreas pero se quedó con la exquisita casona y se dedicó al turismo de fines de semana largos, para aquellos que deseaban alejarse del ruido de la tormentosa ciudad.
Esa mañana luego de desayunar se puso a revisar su PC para ver las reservas que le había pasado Susana, la dueña de la Agencia que le promocionaba su casa, los almuerzos, los "días de campo" que deseaban gozar los citadinos.
Tenía varias reservas para el próximo fin de semana largo.
Un matrimonio con cuatro hijos, que pasarían solo el domingo y preguntaban si estarían disponibles un par de ponies.
Un matrimonio de jóvenes, que pedían jacuzzi y baño privadísimo ( ésto subrayado).
Dos matrimonios que irían acompañados por una pareja de ancianos, pasarían el fin de semana completo pero se retirarían el domingo luego del té de la tarde.
Y había una reserva que le llamó la atención: una señora o señorita, Evangelina Elizondo, que pedía permanecer en la casa un mes, solicitaba habitación alejada de los ruidos de las salas, que no hubiese tv en el dormitorio y preguntaba si había wi-fi.
Hilario se dispuso a ir en su coche hasta el pueblo para conversar con Susana personalmente, corroborar si se habían abonado las reservas y coquetear un rato con ella.
Hilario era soltero, jóven aún, rubio, muy alto, pero un accidente arreglando el molino que estaba trabado se llevó su mano izquierda, sabía que le decían no solo Hilarito sino que agregaban: el manquito.
Recorrió los dos km que lo unirían hacia la salida, despacio, por el sendero cubierto de ripio fino, observando la belleza de las casuarinas sembradas por él y su padre, en las melenas de varias se enredaban alguna que otra Santa Rita en esa bella mañana otoñal. El sonido de las ruedas sobre el canto rodado lo tranquilizaba--------------------------------------
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Cuento grupal nº 11: "LOS TURISTAS" :: Comentarios

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Mensaje el Lun 17 Jun - 17:52:52  Gatofidio

Lo cual no era una buena señal para cualquier baqueano, sea a pie, a caballo o en automóvil o camioneta…..andar conduciendo sobre canto rodado, era una tentación que casi con seguridad no tendría un final feliz, para el vehiculo, para el dueño del vehiculo o para algún circunstancial paseante de esos que andan a pie o en bicicleta ahora denominadas con el pomposo nombre de moutuain bikes, aunque las montañas estén a mas de 800 Km. de distancia.
Por si fuera poco, mas de un lugareño opinaba con es costumbre pueblerina de opinar sobre todos y sobres todas, en especial sobre todas, como un manco podía arriesgarse a manejar un vehiculo sobre caminos muy mal arreglados y con su relleno mal apisonado, lo que producía que las piedras sueltas salieran como bólidos sin dirección fija y con altas posibilidades en encontrar alguna humanidad receptora en el camino que inmediatamente proferiría un evangelio de malas palabras hasta acordarse de la madre de la tatarabuela del manco o de la sotana del cura del pueblo.
A Hilario, poco le importaba si el ripio esta flojo o firme, el solo hecho de tener un vehiculo que podía llegar a no obedecerle por culpa del piso, lo excitaba con una carga de adrenalina que hacia rato que no tenia, y de hecho se vanagloriaba de ello, ya que hasta mas de una vez, él , el manco saco a su vehiculo en medio de un lodazal cuando otros expertos enteros, es decir con sus dos manos fallaron.
Esa forma de enfrentar la adversidad era su fuerte, y se sentía a gusto y a sus anchas, pero toda esa seguridad se iba a pique cuando adelante tenia una mujer…. Solo lograba sobreponerse cuando como un buen ajedrecista, la conocía de hace tiempo y estudiaba concienzudamente sus movimiento para no fallar en el acercamiento final…y en tal caso, esta era la situación en la que se encontraba con Susana, el problema era que Susana era una mujer casada, y si bien su marido no era un dechado de virtudes, tampoco se merecía que le hicieran una mala jugada, solo para ver y comparar….amen que en pueblo chico, igual a infierno grande todo tarde o temprano se sabe y si no se sabe se inventa y a raíz de esto inventos las situaciones se pueden desbordar y arruinar a mas de uno, y dejar un tendal de victimas en el camino.….
Susana muy conciente de esto trataba a Hilario con mucha amabilidad, pero siempre con la guardia en alto, no sea cosa que el muchachote interprete mal….y al fin de cuenta no deja de ser un cliente por el cual cobro comisión, por el alquiler de la casona para fines de semana largo.
Un golpe en la puerta y unos pasos, la distrajeron…..Hola Susana, como estas…
Hilario había llegado………………………………………………………………….

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Mensaje el Sáb 22 Jun - 13:52:45  ge

-Pasà, Hilario… -dijo ella y le sonriò – Sentate…
La oficina era càlida, decorada con buen gusto, minimalista.
-¿Querès un cafè? ¿Algo para tomar?
-Un cafè- respondiò Hilario, sonriente.

Cierto era que se "conocìan" desde hacìa varios años, cinco, para ser exactos.
Conocerse superficialmente, desde el àrea laboral, no es conocer a alguien, precisamente. Digamos, tambien, que las apariencias, en un pueblo chico, siempre son guardadas cuidadosa, celosamente, dentro de lo que se pueda.
Sin embargo, y para hacer honor a la verdad, ninguno de ellos, era un dechado de virtudes. 
Si hubiera habido una forma animal que los representara, ella habrìa sido una viuda negra y èl, si hubiese sido una hembra, una mantis. 
Ambos, eran cazadores. Y siempre, de acuerdo a la ocasiòn, buscaban una vìctima de la cual alimentarse.
Los motivos de Susana, eran econòmicos.
Los de èl, tambien.
El marido de ella, habìa terminado en prisiòn por estafa. Hacìa varios años que estaba "guardado" lejos del pueblo, cumpliendo una sentencia justa. Por ese motivo, ambos llegaron a Roque Pèrez, buscando desaparecer por un tiempo. Al cabo de seis meses, la justicia los encontró y lo apresaron. Ante tal situación, ella hablaba de èl, como si fuera un sacrificado esposo que habìa elegido los frìos del sur, el de los campos petroleros como fuente de ingresos permanente. Nadie podìa contar lo contrario, dado que de un dìa para otro, y casi sin tener tiempo de ser reconocido como parte del pueblo, se esfumò.
Tratò de vender esa mentira, para que aquel evento, no afectara su propio negocio. Negocio que manejaba hàbilmente y que le habìa permitido subsistir, de manera digna, dentro de lo posible. Se ayudaba econòmicamente, comisionando ventas o alquileres de propiedades, a travès de Internet, como sucedìa en el caso de Hilario.
Lo que èl no sabìa, es que desde hacìa tiempo, el marido de Susana, no era impedimento para sus fines. Un marido distante, es un marido, al fin y al cabo. Y lo que èl suponìa, acerca de que Susana era una amante y fiel esposa, sòlo eran eso: suposiciones...
Cada vez que Hilario intentaba un avance, ella hacìa un paso al costado. No porque lo considerara mal partido, sino porque tenìa que encontrar la manera, de que su marido no fuera algo de estorbo en sus planes... 
Quizàs un “accidente”, un divorcio, una traición por parte de su marido, acomodara mejor la situación a su favor, ante los ojos del ingeniero.  
Susana tampoco sabìa, que Hilario, aparentaba ser y tener mas de lo que era y tenìa. Hacìa tiempo que sus innumerables campos y propiedades habìan ido disminuyendo. Se decìa en el pueblo, que habìa vendido campos de manera particular luego de la muerte de sus padres e invertido ese dinero en acciones en diversas multinacionales.
Pero la verdad era otra...
Era un jugador compulsivo, que diò rienda suelta a su adicciòn cuando èl pudo disponer como quiso, sin rendir cuentas a nadie, de sus acciones.
Cuando ella llegò al pueblo, hacìa cinco años atràs, la familia Peletay era la mas conocida, respetada y adinerada de Roque Perez. Hilario, era hijo ùnico y eso lo hizo aùn, mas interesante, desde el punto de vista de Susana.
Por su parte, Hilario, pensaba que ella, a pesar de su perfil bajo, tenía mas dinero de lo que aparentaba. Algunas veces, Susana le había hecho comentarios sobre eso: que sus padres le habían pedido que manejara sus numerosas propiedades y por eso, se dedicaba a esta suerte de profesiòn cibernètica.
El dinero de Hilario, cada vez era mas exiguo y sus necesidades insatisfechas de apostar y ganar, sumando algo de acción a sus días, hacìan crecer su ansiedad por todos lados, de manera incontenible, devastadora.
Como buenos e inteligentes manipuladores y especuladores, hablaban poco y medìan mucho.
El conjeturò, que ahora, era el momento de jugar su primera carta. 
Ya era tiempo...
Sin saberlo, Susana tambien estaba lista para hacer su movimiento. 
La reina, tenìa al peòn en vista...

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Mensaje el Mar 25 Jun - 12:45:11  Cris

Así era.
Susana tenía en vista al no tan frágil Hilarito y como buena Reina se desplazaba para cualquier parte: ése bocado no se lo iba a perder!
Lo envolvió con sus mohines, con su perfume y pasó a detallar el registro de turistas que ella había procurado.
Hilario haciéndose el distraído preguntó:
¿De qué edades son los chicos que vienen con el matrimonio y solicitan ponies?
Van de los 13 a los 4 años, supongo que en la estancia tenés ponies, no?
Obviamente - respondió Hilario- haciéndose el superado y esperando que su amigo el negro Lavalle, se los prestara nuevamente.
Me sorprende, la pareja que pide jacuzzi, vendrán de luna de miel? Sabiendo que la única habitación con jacuzzi sólo largaba agua oxidada y registraba una buena capa de mugre.
No sé, respondió Susana e Hilario empezó a hacer cálculos rápidos de la leña que le quedaba para alimentar las calderas.
No sé Hilario, te lo corroboro luego, más tarde me llamás?
Silencio abismal por parte de Hilario, estaba en un torbellino de preocupaciones varias, pero ansiaba que esta vez la suerte estuviera de su lado.
Una vez más, interiormente, estaba pidiendo un poquito de suerte...
Hilario agregó: me preocupan los dos matrimonios que son acompañados por ancianos, necesitan éstos cuartos separados? Y apenas dijo ésto se acordó que no había pagado las últimas cuotas del servicio de emergencias.
Susana ofreció nuevamente un café, Hilario había dicho que sí sabiendo que la cafetera eléctrica de Susana estaba encendida desde las 8 de la mañana y el café tendría gusto a zorrino. No podía perderse la figura bamboleante de Susana dirigiéndose hasta donde estaba la vieja cafetera. Lo único que desentonaba en ese espacio blanco, vidriado.
Hilario observó el entorno. Maravilloso, despojado, bien diseñado, con flores frescas y la flor más preciada adornando la oficina.
Edulcorante o azúcar? preguntó Susana que al agacharse dejó ver su generoso escote.
Amargo, Su, en la vida hay otras cosas que me endulzan la vida... Y probó el primer sorbo de café, sí, tenía gusto a zorrino, pero la delicada tacita de porcelana con el logo de la Agencia valía la pena. Trató de no pensar en los km que le faltaban para llegar al baño luego de la entrevista.
Hay una sola cosa que me preocupa... dijo Hilario.
Cúal cosa te puede preocupar? Sabés que más o menos, aparte de la gente que pidió habitaciones, concurrirán como todos los fines de semanas largos, contarás con 20 personas aproximadamente para degustar tus famosos asados y cocina casera.
No, me preocupa esa extraña mujer que se quedará un mes, esa tal Evangelina Elizondo. Sabés algo de ella, te dio alguna data aparte de pedirte reclusión y silencio?
No sé, Hilario, me he comunicado con ella y aparentemente no quiere precisar información, supongo que es una escritora, creo que historiadora que recaba información de nuestra población. Realizó los depósitos pertinentes, por quince días, veríficalos en tu cuenta bancaria.El resto, lo arreglarás personalmente con ella.
Hilario lo que menos quería era ir por el Banco, tendría que ir hasta Cañuelas, a retirar los fondos depositados como anticipos, con ese importe, pagaría al frigorífico que le suministraba la carne para los asados y vuelta a financiar el resto! Pero claro, él era un Peletay y todavía su apellido podría brillar, con el brillo que dejaron sus padres, sus abuelos, porque él lo único que hacía era vender hectáreas y más hectáreas.
Y claro, jugarse el dinero en casinos, carreras cuadreras, timbas en el sótano de la casona... Ya le estaban picando los dedos por orejear unas cartas, con su sola manito, como René Lavan...
La gente con que contaba para los asados y elaboración de las pastas caseras y empanadas, eran de fierro, la mayoría habían sido empleados de sus padres.
Hilario terminó su café, necesitaba salir de esa oficina porque entre el café con gusto a zorrino y el perfume de Susana ya estaba mareado.
Cuando Hilario se retiró, la blonda mujer, también estaba mareada, mareada de placer y de lo despistado que era Hilario, por fin, conocería la casona de sus sueños, llenas de fuentes y de jardines prolijos, menuda sorpresa le esperaba cuando descubriera que la misteriosa Evangelina era ella_______________________________

Última edición por Cris el Mar 25 Jun - 14:00:45, editado 1 vez (Razón : Puf! Corregir nombre del ilusionista manco como el protagonista de la historia! Mil perdones)

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Mensaje el Jue 27 Jun - 15:34:34  Gatofidio

Hilario subió a su vehículo y mal que le pese, se fue hasta  Cañuelas, para retirar el efectivo que necesitaba en principio para preparar todo para los turistas y dependiendo del monto,  por ahí le quedaba algo para tentar a la suerte, la cual le era bastante esquiva desde hacia muchos años.
Efectivamente tal como había dicho Susana, los anticipos correspondientes al 30% del costo total estaban hechos, solo le faltaba corroborar los montos y sus correspondientes reservas y rogar tanto al cielo como al infierno que no lloviera o hubiese tormenta pronosticada para el fin de semana, porque esto espantaba no solo a los turistas sino también a los lugareños y no tanto que les gustaba pasar lo que se llamaba un día de campo, con buen asado, empanadas, vino y cerveza y según los gusto Te con galletitas y tortas al estilo ingles o puro mate con escones y tortas también al mejor estilo campo., ya que la verdadera ganancia estaba justamente en el día de campo y no en el alquiler temporario del fin de semana.
Por lo pronto tenia que preparar las habitaciones de la casona para albergar a 19 personas,  de la siguiente forma  el  matrimonio con sus 4 hijos en la doble con vista al monte de eucaliptos, para los dos matrimonios que venían con el plus adicional de supuestos gerontes, las habitaciones centrales con con vista a la entrada donde destacaba el viejo aljibe.  El caso de la joven pareja con el jacuzzi privadísimo a la única habitación disponible con la vista al este, para contemplar la salida del sol y en cuanto a la extraña reserva de la habitación solitaria y alejada si televisor y  solo con wi-fi, de las que reunían esas condiciones la mejor era el altillo, en la parte superior con salida a una modesta terraza y en contacto casi directo con las copas de los arboles linderos y la fauna aérea que los visitaban…. Con lo cual el problema de la distribución de gente   lo tenia casi resuelto….ahora mientras volvía a Roque Pérez, debía pasar sin demora para contactar a todos los que de una manera u otro ayudaban, al mejor de los éxitos del fin de semana. Tenía tiempo aun ya que todavía faltaban 7 dias para  el gran evento, y tenia margen para arreglar todo lo mejor posible.
Una vez que llego al pueblo, se dirigió a frigorífico y encargo lo acostumbrado….asado, vacio, chorizo, morcillas, riñón, chinchulines, algunos pollos, 3 lechoncitos y 3 chivitos además de medio cordero.
Lo único que le quedaba hacer era revisar bien el yacuzzi y dejarlo lo mejor posible,  sin embargo el problemita era el de siempre….su poco margen de dinero extra  para solucionar imprevistos y este era justamente un gran imprevisto, porque a valor por habitación, esa era justamente la mas cara.
Con lo cual no tenía muchas opciones, o intentaba limpiar la cañería elevando una plegaria a todos los santos para que esta no se rompiera o llamar a Don Gregorio, el viejo plomero que para no perder el oficio, el tan acostumbrado al plomo, la vela y el estaño,  se había actualizado y era un experto en fusionar cañerías de plástico, solo que Don Gregorio era un gaucho con precio y su tasa era alta, bien alta para los flacos bolsillos de Hilario.
Pero como aun tenía unos días y  deslumbrado por el escote de Susana, decidió volver a pasar por la inmobiliaria, con  la aviesa excusa de chequear los datos de las reservas y los montos que faltaban por cobrar….algo totalmente fútil, porque esa información ya se le había enviado y además para  ver si había alguna información adicional de la misteriosa turista que el ya la denomino  del altillo..
Lo un único que deseaba, era que hubiera cambiado el café, porque tomar otra vez ese veneno obscuro y quemada iba a ser demasiado para su hígado…
Por un raro designio, y siendo un pueblo chico, la acera donde estaba la inmobiliaria está llena de autos estacionados y no le quedo otra que buscar una ubicación en la otra cuadra, la cual le iba a cambiar todos sus proyectos….
Al  bajar de su camioneta y dirigir sus pasos hacia la inmobiliaria escucho repentinamente su nombre ¡¡Hilario!! y el timbre de la voz lo paralizo…..Esta voz venia de su pasado…………………………

Última edición por Gatofidio el Jue 27 Jun - 22:06:59, editado 1 vez

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Mensaje el Jue 27 Jun - 21:47:23  ge

-Hey, Hilario…, Manco… ¿no saludàs a un buen amigo…?-escuchò a sus espaldas.
Una voz que le era inconfundible. Sin ver quien le hablaba y a pesar del tiempo que hacìa que no la escuchaba, la identificò de inmediato. 
Hay cosas que no se olvidan. Màxime cuando están unidas al dolor.
Se diò vuelta para confirmar sus peores sospechas. Y lamentablemente, su memoria auditiva, no fallò.
-Pelado…
-Ni que hubieras visto a un fantasma, Manco… ¿Es lo primero que se te ocurre decirme después de tantos años? Es cierto que la última vez que nos vimos no fuè muy grato, pero no es para tanto… o sì?
-No esperaba volver a verte, Pelado… eso es todo-respondiò Hilario, pàlido y sudoroso.
El ver nuevamente a este hombre, lo retrotrajo mentalmente a la época, antes que murieran sus padres, en la que vivía de prestamista en prestamista, solicitando dinero para cubrir sus deudas de juego. Este tipo era el matòn del último usurero que visitò por aquellos días… El Pelado, le había pegado una tunda que lo había dejado literalmente de cama, cuando se demorò en conseguir el dinero mas de la cuenta. En aquella oportunidad, su madre, le había dado el monto, pues Hilario le dijo que un buen amigo suyo, estaba en serios problemas de perder la propiedad de sus padres. No le gustaba embaucar a su madre. Era la única a quien no hubiera querido engañar jamàs, pero ya no sabìa como resolver el entuerto. Un brazo roto, fuè suficiente para traicionarla. Sabìa que este personaje y su jefe, no se andarían con retaceo alguno a la hora de “saldar cuentas”. 
Luego de aquel incidente, y del fallecimiento de sus padres, ese mundo de oscuras necesidades, quedó prácticamente olvidado. Hasta ese momento, lo ùnico que le preocupaba era intentar que el fin de semana fuera un "èxito" para los turistas que llegarìan y ver a Susana, para con eso, intentar recuperar algo de su indigna dignidad… 
En un instante, todo puede cambiar de manera impensada.
-Venì, charlemos un rato… ¿Querès que vayamos a tomar un café o preferís que lo hagamos acà en la camioneta?-dijo el Pelado sin hacer caso alguno del inocultable desagrado por parte de Hilario, ante aquel encuentro.
-Vamos a mi casa… -dijo secamente Hilario. Lo que menos querìa era que Susana o el resto del pueblo, le vieran con aquel tipo.
-Què amable, que sos, Hilario. No lo olvidarè- ironizò aquel hombre de ojos burlones y aspecto fortachón. Se notaba que obedecía òrdenes solo de uno y eso, porque la paga lo justificaba.
El ingeniero, se dijo para sus adentros: -¿qué carajos quiere este tipo ahora?- mientras subía a la camioneta, intentando no hacer mucho ruido con la puerta, para evitar llamar la atención de cualquiera, incluìda Susana, cuya vidriera del negocio estaba a escasos metros de la acera.   
Saliò a toda velocidad, hacia la casona, mas apremiado por la curiosidad que por el deseo de charlar con aquel energúmeno que no le inspiraba, hoy menos que antes, ninguna confianza.
Cuando llegó, le dijo:
-Venì a la biblioteca...-dijo Hilario
El Pelado sin contestarle, bajò lentamente del vehìculo. Lo viò subir àgilmente los tres peldaños que conducían a la entrada principal. Hilario, atravesò la amplia estancia a grandes zancadas y se dirigió hacia una puerta que se apresurò a cerrar, apenas el hombre la atravesò, sin antes dirigirse a Liliana, la única empleada de servicio que vivía en la casa, y que en aquellos momentos estaba acomodando almohadones de un gran sofà, frente al hogar apagado:
-Traeme un par de cafés, querès?
-Si, enseguida, ingeniero.
La chica, de unos veintiocho años, era empleada desde hacìa mas tres años y estaba allì a cambio de su trabajo y por un discreto sueldo que le permitìa vivir, sin mayores expectativas, pero de manera còmoda. Era alta, delgada, bonita. Se notaba que era una chica pueblerina: tìmida pero educada. 
En diez minutos, regresò con el pedido. Golpeò la puerta antes de entrar y sin mirar a quien estaba en la sala, dejó la bandeja y se retirò, sin antes preguntar:
-Algo mas, ingeniero?
-Nada mas, Liliana, gracias…
El Pelado, la mirò sin prestarle demasiada atenciòn. Pero ràpidamente, volviò su mirada a Hilario, quizás buscando el còmo empezar aquella conversación, aquella que sabìa, el ingeniero Pelatay, estaba detestando antes de que comenzara, tanto como su presencia. 
Aquel salòn, estaba lleno de cuadros antiguos pero hermosos, de grandes dimensiones, tanto como las paredes, las cuales dejaban entrever un empapelado algo recargado en verde y dorado. Una alfombra tipo persa, color marfil y con arabescos rojo vino, servìa de descanso a aquellos enormes sillones, tres, color verde inglès. El juego de café, era sin duda, de plata 900. La cafetera y la lechera, humeaban de manera profusa, mezclando aquellos aromas de manera tentadora. 
Mentalmente, el Pelado, hizo un racconto aproximado del valor de los muchos objetos que allì había y sonriò para sì mismo.
-Mirà, Hilario, como sabes, trabajo para Linares. El viejo està muy enfermo y su hija, es quien està a cargo de èl. Se llama Evangelina. La conocès?
-No - dijo de manera agria, el ingeniero.
-Yo tampoco -siguiò el Pelado- pero dicen que es una zorra. Ya no es èl quien dà las òrdenes y yo respondo a un solo jefe… no sè si me entendès…, cuestiones de seguridad. Por el momento, trabajo para ellos. Cuando Linares muera, es claro que serà ella, quien dè las nuevas directivas. No sè. La cosa, es que me acordè de vos y se me ocurrió pasar, para ver si necesitas, digamos… un guardaespaldas, un hombre de confianza que te ayude con todo. Pensè que quizás, tengas un trabajo para mì...-el hombre mirò entonces la cafetera y se sirviò no solo cafè, sino leche, hasta que la pequeña taza se completò.

Hilario, no sabìa que pensar. 
Quedò aturdido. 
Quièn le había fracturado un brazo y golpeado hasta hacerle perder el conocimiento en aquella oportunidad, se presentaba hoy, para pedirle trabajo…
El Pelado se sirvió dos cucharadas de azúcar y mientras revolvía con suavidad el contenido de aquella delicada tacita, le dijo:
-No te parece una excelente idea, ingeniero Peletay?

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Mensaje el Lun 1 Jul - 11:16:49  Cris

Era evidente que para Hilario ésa mañana no era propicia para nada.
Hubiera querido ir nuevamente a la agencia de Susana para preguntar detalles de esa tal Evangelina Elizondo, que su nombre le recordaba a alguien de la época de la facultad, allá en Buenos Aires, en época de estudiantes, donde la adicción al juego no era tan feroz. Sus padres aún estaban vivos, vitales y aún no habían escogido definitivamente la estancia como el lugar de sus últimos años, cuando la vejez y las múltiples enfermedades habían hecho de ellos dos ancianos y ya no aspiraban a que Hilarito se casara y les diera continuidad al apellido con varios nietos.
Ahora, como si fuera poco, aparecía el Pelado. Aquel, que por una maldita deuda de juego le dejó su único brazo sano con un lindo yeso; los días de humedad le dolía de forma atroz e inevitablemente recordaba la furia descargada del Pelado sobre él.
Recordaba la cara de preocupación de su pobre madre, a la que jamás mentía o al menos trataba de no preocuparla con engaños.
Y nuevamente el nombre de Evangelina, resonando...
El Pelado ofreciéndose de guardaespaldas?
Qué? Ahora deseaba ser su ángel guardián?
En el fondo se alegraba que Linares se estuviera muriendo, era un bicho voraz, sus intereses altísimos y si no se pagaban las deudas, el Pelado era la mano ejecutora.
Estaba algo confundido, necesitaba organizar las cosas para el fin de semana largo y él estaba en la biblioteca ante su mayor enemigo.
Mirá Pelado, estoy tratando de hacer las cosas un poco mejor, de organizar lo que me queda de lo mucho que me dejaron mis padres y ya ves que tengo un emprendimiento nuevo...
Sí - le respondió el Pelado- de lo "mucho" que te dejaron tus padres, pero por lo que oí en el pueblo bien poco te va quedando. Solo ésto y unas pocas leguas cercanas a la laguna, que según el negro Lavalle, prontamente será el dueño porque lo tenés harto con el pedido de caballos, de ponies y demás.
Hilario miró la taza de café como si el fondo pudiera leerle su destino.
Tenía que hablar aún con el matrimonio que fueron empleados de sus padres, fieles como ningunos para que ése fin de semana vinieran a asar, hacer las empanadas y que Liliana colaborara con el té de la tarde. Amén, que eran cuatro días y sus noches con gente en la casa, solicitando cosas, chicos por todo el parque, y ésa extraña Evangelina que se tomaba un mes viviendo con él vaya a saber haciendo qué cosas.
Un golpe suave en la puerta le hizo saber que Liliana era quién llamaba.
Sí Liliana?
Hay una srta en el teléfono que dice ser Evangelina Elizondo y necesita conversar con Ud Ingeniero.--------------------------------------------------------------------------------

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Mensaje el Lun 1 Jul - 23:34:56  Gatofidio

Hay una srta en el teléfono que dice ser Evangelina Elizondo y necesita conversar con Ud Ingeniero.


Hola, si quien habla.
Buenas tardes, mi nombre es Evangelina Elizondo y soy un broker inmobiliario, especializada en campos y chacras.
Perdón, como dijo que se llamaba
Evangelina Elizondo.
Ahhh si, la persona que hizo la extraña reserva por 15 dias....
Disculpe, yo no hice ninguna reserva de nada.....solo soy un broker que estoy interesada en su propiedad.
Ahh, no ...y entonces explíqueme porque mi agente inmobiliaria me dio su nombre con la reserva e incluso abono el 30% del costo.....
Mire, Ingeniero, no se sobre que me esta hablando....yo simplemente me dedico la negocio inmobiliario y luego de un asiduo estudio sobre catastro y en virtud de la facilidad que hay en Internet para recabar datos, creo que tengo una excelente propuesta para Ud.,
Ahhh, no me diga.....y cual seria esa propuesta, según su lucida deducción ...(dicho esto ya con un poco de rabia e incertidumbre
Mire Ingeniero, conozco muy bien su precaria situación económica, conozco muy bien que hace milagros para no vender lo que le queda del gran patrimonio que tuvo.....así que le hago un suculenta oferta por sus tierras y en especial por el casco de estancia....tengo unos inversores que están dispuesto a abonar hasta 3500 dolares la hectárea. Todo en contante y sonante.....de Ud. depende si acepta o no.....
Hilario se quedo pensativo....mentalmente hizo el calculo sobre cuanto dinero estaban hablando y un pequeño sabor de victoria le recorrió su garganta....hasta que el sonido de algo que golpeo contra el piso, lo trajo a la realidad.
El pelado agudizando el oído fue descuidado y su pocillo de café se cayo y esto hizo que Hilario volviera rápidamente a la realidad y sospechara que había gato encerrado.
Primero la extraña reserva de la Evangelina Elizondo con 15 dias en el lugar mas apartado y solo con wi-fi, luego la extraña aparición del Pelado y el anuncio de la frágil salud de Linares y que el "negocio" estaba en manos de su hija, llamada casualmente Evangelina y ahora la aparición de otro Evangelina, como broker inmobiliario dispuesta a comprarle sus tierras, vaya a saber con que fin...
 Mire Srta, como primera medida no me interesa vender, en segundo termino mis problemas financieros es algo que a Ud., no le incumben y en tercer lugar me gustaría saber realmente si Ud. es la misma persona que reservo un alojamiento por 15 dias.


Evangelina, se sorprendió ante esta respuesta, su innata simpatía y su voz aterciopelada, casi siempre conseguía lo que se proponía  sino de entrada en una segunda oportunidad o tal vez en una tercera con presencia física  dispuesta a cualquier cosa, con tal de lograr su objetivo que no era otra que una buena comisión y si de paso se daba pasarla muy, pero muy bien....


Pero el contraataque de Hilario la tomo por sorpresa....ademas quien diablos era la persona que se hacia pasar por ella,,,seguro que algún competidor, que estaba al acecho de los intereses de potenciales compradores dispuestos a invertir en negocios de campos y estancias.
Disculpe Ingeniero, le vuelvo a repetir que no hice ni realice ninguna reserva, y que no abone absolutamente nada....ademas si fue así  dígame por favor sobre que cuenta bancaria se realizo el deposito...
Hilario, que no había perdido las mañas, ni del poker, ni del truco, rápido en contestar le dijo: ese dato no se lo puedo dar, pero si su interés es tan grande tanto en ver la propiedad o saber quien es la persona que dice que es Ud., porque no se viene a pasar el fin de semana largo en el casco y el hospedaje corre por mi cuenta..... Ud. dirá....si le interesa avíseme, sino la conversación termina aquí....
Evangelina, no lo dudo....un negocio es un negocio y sin dudar contesto...el sábado a la tarde estoy por ahí.....
Porque el sabado y no el viernes que es feriado   inquirio Hilario
Mire, el viernes ya tengo programado otra tarea y la puedo postergar......
Bien, la espero........y doblando la apuesto agrego.....aunque creo que no se animara....
Evangelina...pensó y casi responde "quien cuernos te crees que soy ingeniero de cuarta...", pero su  habilidad y diplomacia le hizo decir....Ahí estaré, se lo aseguro y espero que no me defraude.. Buenas tardes
Buenas Tarde contesto Hilario...
Cuando colgó  el pelado lo miraba con aire socarrón ....siempre en líos de polleras o de dinero...¿no? Hilario...ves porque necesitas un buen guardaespaldas...
Hilario lo miro, no sabia si putearlo o maldecirlo, pero conociendo su impronta era preferible no provocarlo......así que solo respondió ...nada que yo no pueda resolver y en cuanto a tu propuesta, la tendré en cuenta,,,,y si se da, dime donde puedo encontrarte,  como avisando que la reunion llego a su fin....
El pelado que de tonto no tenia nada, al darse cuenta de la situación  le dijo, estoy parando en lo del gringo Ali....vaya nombre para un turco, pero bueno así lo conocía todo el pueblo....así que ahorita me voy para allá  y no me lleves que me encanta caminar y de paso tomo aires del campo
Hilario lo acompaño hasta la puerta y observo como lentamente le pelado se iba desdibujando en el camino con los reflejos de la tarde que lentamente se alejaba hacia la obscuridad solemne de la noche con su majestuoso traje de estrellas.....

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Mensaje el Mar 2 Jul - 13:46:42  ge

El ingeniero Pelatay necesitaba poner en orden sus ideas y ràpido. 
Sin embargo, en estos casos, siempre se daba "un tiempo de gracia" para reflexionar. Sabìa que no era eso, perder el tiempo precisamente, sino ganarlo. 
Volviò a la biblioteca y se sentò en el sillòn de cuero, el que había ocupado su padre, durante muchos años, detrás del majestuoso escritorio de èbano que estaba mas allà de los sillones que habìa compartido con el Pelado, momentos antes.
-Liliana...
-Si, Ingeniero...
-Traème un whisky doble con hielo...
-Enseguida, ingeniero...-La chica, dejò lo que estaba haciendo y fuè a buscar la bandeja del cafè a la biblioteca, ràpidamente, preparò el trago y se lo llevò en una pequeña bandejita a Hilario.
-Gracias, Liliana- dijo y le diò un largo sorbo, antes de que ella se hubiera retirado.
Respirò hondo y se reclinò en el còmodo sillòn de alto respaldo, color chocolate africano.
Es el mejor sitio de la casa, para relajarse y pensar-se dijo-y prendiò un cigarrillo, con ansiedad.
Intentò observarlo todo, a vuelo de pàjaro.
Pensò en los personajes conocidos y en los nuevos que habìan aparecido repentinamente, en su vida: Susana, el Pelado, en esta extraña mujer que lo había llamado hoy por teléfono, diciendo que era Evangelina Elizondo, pero que no era quien había hecho la reserva a Susana. Esta mujer que ahora le presentaba una propuesta demasiado interesante, pero tan dudosa como la oferta que le habìa hecho el Pelado. ¿Habrìa conexiòn entre estos hechos? 
Su instinto, le decìa que todo era llamativamente, "sincrònico", por decirlo de alguna manera. Creyò recordar que el Pelado habìa dicho que la hija de Linares, tambien se llamaba Evangelina... Como todo buen tahùr,  èl confiaba en la suerte y en la propia astucia para ganar con las cartas que le habían tocado. Sin embargo, todo podía ser sòlo una coincidencia… una rara jugada del destino.
Por otro lado, quiso encontrar prioridades, puesto que habìa cosas que requerìan decisiones inmediatas. Lo del fin de semana, estaba en marcha. Llamarìa al viejo Gregorio, para que se ocupara de los arreglos de plomerìa, confirmarìa los ponies al negro Lavalle, harìa que Liliana se ocupara no solo del café de la tarde, sino de la limpieza de las habitaciones que se necesitarìan y se asegurarìa que el matrimonio de confianza, se ocupara de la comida. 
Sintiò que haciendo esto, ya todo estaría relativamente bajo control para el fin de semana largo…
Recordò tambien, que cuando se cruzò con este hombre, iba al encuentro de Susana.
Su objetivo primario, era tratar de seducirla para ver si lograba apoderarse, de a poco, diplomàticamente, del dinero que suponìa, ella tenìa. Por supuesto, tambien querìa "redondear" detalles sobre el arrivo de los turistas...
Se preguntò, si Susana tendrìa mas datos sobre la tal Evangelina que habìa abonado quince dìas de manera anticipada en la casona? Los huèspedes, llegarìan en cinco dìas y el tiempo se acortaba. Tendrìa que contratar nuevamente el servicio de Internet que había suspendido por falta de dinero. Le diría a Susana, que le hiciera ese favor.
Sin embargo, todo seguía enredado… 
Su mente, estaba inmersa en un laberinto confuso que no mostraba ninguna salida segura. Sus razonamientos, parecìan conejos locos, que saltaban de madriguera en madriguera, sin coherencia alguna. Se sintiò un poco, como Alicia en el paìs de las Maravillas aunque su versiòn, distaba de ser siquiera, vistosa.  
Sus pensamientos, retornaron de manera obcecada, a la tal Evangelina que le acababa de decir que no era ella quien había hecho la reservación. 
Si no era ella…, quièn era la persona que había hecho un depòsito? 
Susana había dicho que se trataba de una historiadora, escritora… o algo asì. No sabìa la edad de ninguna de las dos mujeres, pero era obvio que por el momento, no podría obtener mas datos… El nùmero de celular que habìa dejado quien habìa hecho la reservaciòn, estaba "muerto", le habìa dicho Susana, cuando Hilario le preguntò por la manera de contactarla. No quedaba mas que esperar que la turista llegara o que la mujer que le proponìa el negocio, apareciera. 
Quizàs, todo fuera una gran casualidad… Elizondo no era un apellido tan extraño, después de todo.

En ese momento, sonò el teléfono. Su mano, se extendió rápidamente para tomar el tubo:
-Sì…?
-Soy yo, Susana. Querìa avisarte que debo viajar de inmediato al sur. Mi esposo ha tenido un accidente, Hilario.
-Què??-respondiò el atònito ingeniero Pelatay, quien suponìa, equivocadamente, que a esta altura, no podìa sumar mas confusión, al ya oscuro panorama…
-Si-dijo ella- me acaban de avisar que està internado en un hospital de Santa Cruz. Està grave… viajo esta misma noche.
-No puede ser…-dijo Hilario con voz dolorida. En el fond, sintiò que acababa de perder  el otro brazo, ante los problemas que le rodeaban. Susana, era quien coordinaba muchos detalles de los turistas.
Ante esta respuesta, Susana, al otro lado del teléfono, sonriò, pensando que ella era mas importante para èl, de lo que suponìa. 
-Lamentablemente, es asì, Hilario. –y con voz rayando el sollozo, le dijo- La vida es asì: una de cal y una de arena…
-Si…, tenès razón…-balbuceò èl, y se dijo-A mi me tocan todas de arena… la puta q...-Buen viaje, Su…, llamame apenas puedas, asi se como van tus cosas-dijo con fingida calidez y colgó.
Susana, habìa planeado este imprevisto viaje al sur, para conseguir de una vez por todas, el divorcio y quedar libre definitivamente, para ocuparse de Hilario, y con eso, hacerse cargo de èl y su herencia, que poca o mucha, era mejor que su actual situaciòn financiera. No podìa dejar pasar mas tiempo... Cada vez, le era mas difìcil subsistir por sì misma, de manera elegante. Planeaba quedarse solo cuatro dìas, los suficientes para resolver la papelerìa necesaria. Cuando volviera, pretendiendo tristeza e indefensiòn, harìa el pròximo movimiento.
La reina, eliminaba un peòn y se ubicaba de esta manera, frente al alfil… 
Pronto tendría en jaque al rey…

No muy lejos de allì, la supuesta Evangelina Elizondo, luego de aquella charla con Hilario, se quedò pensando. 
Ella no era ni mas ni menos, que la hija de Linares. Sabìa que Hilario Pelatay no tenìa mucho, salvo la casona y uno que otro pedazo de tierra, que habían sobrevivido a su voracidad por el juego. Sabìa también, que pronto, ese lugar costarìa una fortuna. Amigos funcionarios, le habìan confirmado que esa zona, ya estaba en la mira por el potencial que tenìa, para la construcciòn de hoteles. 
Ninguna Evangelina Elizondo se presentarìa a pasar un mes en la casona. 
El mismo nombre, no fuè otra cosa, que una estrategia para confundirlo, una manera de embarrar la cancha. Solo habìa tirado una carnada, con la cual, tentarlo para ir por mas... 
Evangelina Linares, sabìa que por mas necesitado de dinero que estuviera, Hilario, no le venderìa nada  a su padre o a ella. ¿Cuestiòn de honor? ¿De dignidad ofendida? No le importaba, pero tampoco se arriesgarìa... simplemente, asumirìa esta nueva identidad para asegurarse su objetivo. Los datos proporcionados por el Pelado a su padre, fueron suficientes para ella y con eso, actuar, pero claro, sin ninguno de los dos. Irìa a hablar con èl, y tratarìa de convencerlo que representaba a una sociedad de San Luis, interesada en la compra. Y si eso significaba pasar un fin de semana largo, pues bien, mezclarìa negocios y placer...
Esta vez, el celular de su padre, el que Evangelina usaba ahora, sonò.
-Señorita Evangelina... hablè con Hilario. Por el momento, no me ha aceptado a su servicio. Què hago?-dijo el Pelado, con amabilidad.
-Nada. Esperà mis òrdenes.-dijo ella secamente, y cortò la comunicaciòn.
Por suerte,-se dijo ella-estoy rodeada de idiotas. Idiotas ùtiles...

Lo que èsta Evangelina ciertamente no sabìa, era que dos buitres mas, planeaban sobre Hilario… cada uno, con sus planes. 
Y ambos, tan àvidos de dinero, como ella misma.

Última edición por ge el Sáb 6 Jul - 13:48:28, editado 1 vez

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Mensaje el Mar 2 Jul - 19:21:59  Cris

Hilario luego del  llamado de Susana pareció sentirse deshilachado, como los espantapájaros que solían poner los quinteros de la zona.
Un accidente en el sur? Sabía por Susana que trabajaba en pozos petroleros, accidentes de ese tipo eran frecuentes en esos trabajos pero realmente no fue muy precisa su mujer y no le dio mayores explicaciones al respecto.
Justo ahora a este tipo se le ocurría accidentarse! Como si tal hecho dependiera de las personas, salvo que fueran psicóticos.
Mirando la nada, se puso a pensar que no se había cruzado jamás con el marido de la agente inmobiliaria, ésta apareció cuando la zona se puso fuerte en cuestiones de turismo y nadie le preguntó de qué ciudad provenía.
En el pueblo se cuchicheaban cosas de ella, que huía de algún entuerto amoroso o bien financiero; ponderaban su figura, su buen gusto para vestir y a nadie se le escapaba que utilizaba una alianza. Si algún atrevido se tiró un lance, ella contestó rápidamente que era casada y explicó que ya conocerían a su esposo. El único alarde de seducción era con él, un juego eterno de coqueteo e Hilario estaba conforme con la promoción que ella llevaba adelante con su casa y los turistas; jamás habían tenido algún tipo de problemas.
El que estaba en problemas realmente era él, se dio cuenta de que la necesitaba más económicamente que otra historia que tuviera que ver con asuntos del corazón.
A sus 45 años Hilario se sentía inmunizado con respecto al amor. Y a Susana, trataba de mantenerla a distancia, porque una mujer casada, con un pobre hombre que se rompe el lomo en pozos petrolíferos, era otra cuestión!
Agitó el hielo dentro del vaso de cristal y se puso a pensar rápidamente en cómo solucionar las cuestiones que urgían.
Contaba con mucha gente amiga - era cierto- pero más que nada en Capital, donde residían antiguos compañeros de clase que no entendían cómo Hilario podía recluírse en el campo, desconociendo su adicción al juego.
Ya habían dejado de visitarlo, todos tenían una vida profesional y familiar, ya los veranos en la casona, las idas a la laguna durante el día, pertenecían al pasado y el presente para ellos estaba lleno de ocupaciones o en vacaciones con viajes más exóticos que las estadías en la vieja casona a 130 Km de la Capital.
En el pueblo tenía otra fama, y todos los favores que le hacían era en nombre de sus padres...
Volvió a recordar a su familia, las aspiraciones de sus padres con respecto a él y no supo si era el efecto del whisky pero se le nubló la vista. Y se preguntó cuándo caranchos empezó su adicción al juego.
Sí, sin dudas, cuando perdió el brazo tratando de destrabar el viejo molino. Sus padres aún vivían y cuando regresó de la clínica porteña ni siquiera tuvo más ganas de trabajar sus tierras como pretendía su padre. Sus horas transcurrían en los boliches, a la vera de la ruta, primero los dados, luego las cartas y así fue perdiendo caballos, tierras y era muy poco lo que quedaba, mucho menos si continúaba perdiendo siempre.
Liliana - llamó Hilario- podés venir un segundito?
Sí, Ingeniero dígame.
Mirá Liliana, te voy a pedir un favor enorme.
Sí, don Hilario, lo que Ud diga.
Voy a necesitar para este fin de semana largo que me consigas varios chicos de tu edad para atender las mesas, como solemos hacer en estos casos. Que vengan bien vestidos y limpios, como siempre. Sabés que siempre la propina es buena, pero ando con algunos problemas económicos y hasta la siguiente semana no podré pagarles, entendés?
Sí, Ingeniero, quédese tranquilo.
Y a vos, especialmente, te voy a pedir que pongas atención en la habitación que utilizamos poco, esa que está en lo que mi madre llamaba el altillo y que yo hice refaccionar. Allí se va alojar una sra muy especial por lo tanto te pido que agudices tus oídos lo más que puedas. Sé que cuento con tu discreción.
Sí, señor.
Hilario sabía que podía contar con Liliana, era pobre pero de buena cuna; lo mismo que la pareja que venía a asar y a preparar la pastelería de las tardes.
Tendría que hablar con doña Astrid, la vieja alemana, que elaboraba las cenas cuando había gente alojada en la estancia.
Su vista se detuvo ante un cuadro de Monet, y no lo dudó un solo instante.
Con su único brazó, lo descolgó y con desagrado, vio que el mismo dejaba su marca sobre la pared. Le pediría a Liliana que hiciera desaparecer la mancha cuando él se retiraba, al escritorio no entraría nadie, éso estaba establecido desde siempre, ése lugar era para las cosas íntimas, como la desagradable entrevista con el Pelado.
Liliana, voy hasta la capital, no sé si regreso a dormir. Podrías limpiar la mancha que dejó este cuadro horrible en la biblioteca?
Liliana miró el "horripilántico" cuadro y no pudo evitar abrir su boca, conteniendo un ohhh!
Sólo dijo: Sí, señor.
Hilario subió el Monet a su vehículo y con rabia, puso proa hacia el sendero de las casuarinas, esas que agitaban su melena con el viento y arrojaban las últimas inflorescencias de las Santa Rita, adoradas por su madre--------------------------------

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Mensaje el Vie 5 Jul - 21:09:30  Gatofidio

130 km no es nada medido en tiempo, ademas mas de la mitad de viaje se realiza por autopista, con lo cual calculo que al menos en 2 hs. estaba en Buenos Aires,,,,,solo que ahí la situación no seria tan tranquila...en primer lugar estacionar, en segundo encontrar la galería de arte que frecuentara hacia tanto tiempo, luego ver si encontraba a algún marchand, que pudiera comprarle o la menos entregarle algo de dinero a cuenta de la futura venta del cuadro de Monet.....con lo cual había calculado que si todo salia bien con mucha suerte a la noche estaba de regreso, pero nunca no se sabe que puede ocurrir en la caótica y babelica reina del plata.
Hasta Cañuelas, el viaje fue rápido y tranquila, pocos autos, pocos camiones...lo que le alegro el corazón, total despues de Cañuelas, la autopista a Ezeiza y el empalme con la autopista 25 de Mayo que lo llevaría al centro de la gran urbe.....pobre Hilario, no sabia donde se metía.....de movida nomas sin haber recorrido mas de 5 km de autopista el transito se puso primero denso, luego pesado y por ultima avanzaba a paso de hombre.....2 km mas adelante   un apurado que nunca falta hizo una mala maniobra y provoco un choque con otro vehículo que quedo cruzado en la calzado.....y como siempre hay mirones que no ayudan pero molestan, el transito era lentísimo....cuando por fin llego al lugar, vidrios, plástico y algún metal roto, gente discutiendo pero por suerte ningún lesionado físico...aunque con el tono de la discusión esto no se podría llegar a confirmar como iba a terminar....pero ese no era su problema....camino despejado,, acelerador a fondo...y a 130km por hora a recuper tiempo perdido........hasta que llego a la estación de peaje.....un segundo calvario....el sistema se callo, los empleados no querían abrir las barreras, las bocinas sonaban, un verdadero pandemónium hasta que luego de 15 minutos extras, por fin las levantaron , nuevamente pedal a fonda....solo que esta vez llego al Mercado Central.....y ahora que diablos pasa.....gente, bombos, humo, barridas, consignas, pancartas y nuevamente a paso de hombre.......el viaje supuestamente corto, ya se estaba pareciendo al Expreso de Oriente, la novela que había leído en su juventud, solo que no tenia ni el glamour ni el misterio de un viaje de Londres a Stambul, pasando por diferentes países y recorriendo algunas miles de kilómetros,,, esto eran escasos 130, pero ya parecían 1300.
Cuando por fin pudo superar esa manifestación de hago lo que quiero, donde quiero y como quiero, para embromar al prójimo...se pregunto....sigo por la autopista o me conviene bajar y entrar en el caotico transito urbano........mejor sigo por la autopista, dicen que la tercera es la vencida y ya tube tres,....nada mas me puede pasar....y fue cierto nada mas le pudo pasar  arriba de la autopista, porque cuando al fin salio de la misma y entro en la mística 9 de Julio.....la historia empezo de nuevo...semáforos que no funcionaban debidamente, hicieron que el viaje de escasos 40 cuadras fuese peor que el viaje en autopista......ya de las 2 horas previstas, esta exactamente en el doble    y todavía no había llegado a barrio norte, donde debia encontrar la galería de arte y su marchad......luego de una terrorifica hora adicional buscando estacionamiento debió recorrer 4 cuadras a pie con su tesoro encuadrado bajo el brazo por fin llego a la galería......muy pocas cosas se libran de la destrucción y cambio en la ciudad, pero es espacio de arte seguía intacto...habían pasado mas de 20 años de su antigua visita, pero casi todo estaba igual, excepto el negocio que el buscada, el hombre que lo atendió cuando Hilario pregunto por el, se sorprendió Ud. busca al Sr. Armand....si, y sospechando algo,...si aun vive.......bueno recibió por respuesta...el Sr. Armand se fue hace unos 15 años a Francia y nunca mas regreso, de hecho cuando le compre el local, lo vendió de apuro, porque nos contó que necesitaba el dinero por tener un familiar enfermo y debía viajar en forma urgente, con lo cual tanto el local como el fondo de comercio, estaba a muy buen precio......pero dígame Ud., cual es su interés en el Sr. Armand, de donde lo conoce, pregunto el dueño del local con marcada curiosidad....Hilario sin sospechar nada....contesto....hace unos 20 años le vendió a mis padre un cuadro que supuestamente representa un sauce llorón del pintor francés Monet...ahhh Claude Monet....si y si el sauce llorón debe ser de la colección de sauce....y?? Bueno, como ando un poco apretado de dinero, vine a ver al Sr. Armand, para ofrecérselo y si lo queria comprar.....Mire Sr. hace años que me dedico al mercado del arte...y me gustaría ver su cuadro para ver si realmente existe esa posibilidad, porque seria un logro exhibir un Monet autentico.....y recalco la frase autentico...Hilario, siendo un experto jugador aunque nunca se destaco realmente y así le iba en la vida...noto que en la inflexión de la voz de su interlocutor algo que lo alarmo. 
No hay problema, si Ud.. me puede ayudar da lo mismo que se llama Armand o tenga otro nombre......Jose.....Jose Baterskac...Bueno Sr. Jose,,, aqui esta el cuadro.....Jose lo puso sobre el mostrado y lentamente lo desenvolvio......Hummmmm lo miro detenidamente....extrajo un lupa del escritorio cercano....miro los angulo durante minutos. cambio el cuadro de posición....acerco un lampara....y luego fue a su computadora  .... Hilario miraba todo entre asombrado y confundido...nunca había visto a un experto en arte en acción y esto no se lo espera...el pensaba que entraba, le ponia un precio y se retiraba con el dinero.......Hummm Bueno dijo Jose....mire señor......Hilario, Ingeniero Hilario Pellatay.......bueno lamentablemente Ing. Pellatay le debo informar que su cuadro es falso....un copia... muy buena por cierto....realmente habría que premiar al copista, por hacer algo tan idéntico al original, pero no deja de ser una copia.  El verdadero esta en el Museo del Arte de Ohio, EEUU, eso fue lo que verifique por Internet......asi que el valor del cuadro es relativo....no es aconsejable lo que le voy a decir, pero tal vez tengo suerte si lo publica por internet y hay mas de un nuevo rico que le gusta obstentar y como no conoce nada de nado por ahi se lo compra a buen precio.....lo cual no deja de se también una estafa que fue a la postre el apuro del Armand para irse del pais, porque a los 15 días de hacerme cargo del local, llego una comisión policial con orden de detención por reiteradas estafas......realmente lo siento Ingeniero, después de tanto tiempo no creí que todavía quedaran victimas de semejante transfuga....
Hilario hizo un esfuerzo sobrehumano para contener la oleada simultanea de bronca, lagrimas y desazón, solo atino a decir....Bueno parece que hoy no es mi día de suerte, hice tanto kilómetros para lograr una solución a mis problemas, pero esta escrito que estos me persiguen.....Gracias Sr....Buenas Tardes.....Por nada contesto Jose....no pierda la fe, todo pasa...............,,,

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Mensaje el Sáb 6 Jul - 15:04:14  ge

Hay dìas en los que uno no tendría que dejar la cama-se dijo Hilario con amargura- mientras revoleaba el falso Monet por encima del hombro, el cual fuè a parar al asiento trasero de la Ford doble cabina, con un ruido sordo. Se acomodó como pudo y con un giro brusco a la llave de encendido, arrancó. Puso la primera y con un violento manoteo, rotò el volante hacia la izquierda y salió de mala manera de donde había estacionado.
La bronca, le había transformado brutalmente, el aspecto. Todo el rostro, pero en especial, sus ojos estaban inyectados en sangre. Las carótidas, eran ahora, gruesos cordones que serpenteaban, con latidos vigorosos, evidentes, hacia su cabeza, la cual ahora prácticamente, parecía a punto de estallar. Se sintió mareado, no obstante, siguió manejando, pero a las dos cuadras se detuvo, frente a un pequeño bar. No podía conducir asì. No se sentía bien. Estaba aturdido. Parò como pudo y se quedó un rato sentado, antes de descender del vehículo. Bajò lentamente y antes de cruzar la calle, se quedó apoyado en la camioneta. Temió desmayarse. Respirò hondo un par de veces y pareció recomponerse lo suficiente como para poder llegar al barcito. Busco una mesa y pidió un agua mineral. Conforme pasaron los minutos, la adrenalina descendió y  se sintió mas relajado, tanto como para pedir un café.
Las ideas comenzaron nuevamente a fluir, con lentitud, en su aturdida cabeza. La última esperanza de resolver este entuerto económico por sì mismo, se había diluìdo. Què dìa era hoy? Lunes? Quedaban cuatro escasos días para la llegada de los turistas y todavía nada estaba del todo listo: no tenía dinero alguno y todos los arreglos dependìan del monto que la turista misteriosa había depositado en su magra cuenta de banco. Debìa regresar lo antes posible al pueblo y tratar de acomodar las cosas, antes que todo se fuera por el desague…
Susana, no se había comunicado con èl y sospechò, que para ella las cosas tampoco iban bien. Cuando volverìa? ¿Por què no lo había llamado aùn?
En ese instante, su celular sonò. Evangelina Elizondo estaba en línea. No supo si contestar o no. Aùn no pensaba con claridad y no querìa que la conversación pareciera incoherente, como la de un alcoholizado. No obstante, era mejor dar una excusa, a perder contacto con aquella mujer que prometìa alguna suerte de solución a sus problemas.
-Sì…-dijo Hilario fingiendo no tener registrado el número en su agenda. -¿quièn habla?
-Evangelina… Evangelina Elizondo, ingeniero. Le llamaba para saber si estaba interesado en que hablemos sobre la propuesta de la compra de la casona, me recuerda?
-Ah, si, Evangelina… que tal? Mire, en estos momentos no estoy en Roque Perez. Estoy en Capital…
-Ah, bueno… planea volver pronto?-dijo ella intentando no parecer decepcionada.
-Calculo que mañana por la tarde o noche, estarè por allà-mintiò Hilario. Necesitaba tiempo para planear el encuentro y clarificarse. Sabìa que podía ser su única, quizás, la última buena jugada que tenía en la mano.-Qué le parece si la llamo cuando llegue? En este momento estoy muy ocupado, me es imposible hablar con usted debidamente… Este viaje surgiò de manera imprevista, pero si mal no recuerdo, habìamos quedado en encontrarnos el viernes en la casona...
-Si, asì habìamos quedado. Està bien, no se preocupe. Solo querìa asegurarme que no lo habìa olvidado. Esto no es de tanto apuro…-mintiò ella a su vez. No querìa que èl notara la ansiedad en su voz. Era mejor no presionar. Su instinto le aconsejò esperar…-Cuando regrese me llama. Guarde este número en su agenda, eso sì-rìo ella, de manera cómplice, para denotar su comprensiòn.
-Lo harè… y disculpe mi falta de cortesìa, de tiempo, pero a veces, el dìa tendría que tener 25 horas o mas...-se excusò Hilario con amabilidad.
-Muy bien, ingeniero. Espero su llamado.
-Apenas llegue, le prometo, la llamarè para comunicarle mi decisión… Hasta luego, Evangelina.
-Hasta luego…-dijo Evangelina y cortò.
Esta vez, fuè ella quien tirò sin cuidado su celular sobre la mesa ratona de la sala de estar de su padre. Esta situación, la desnortò. No le quedaba mas que esperar. Lo que sì podía hacer era llamar a su oscuro abogado, èse que siempre resolvía la papelerìa de su padre y que no dudaba en conseguir la necesaria, a como diera lugar, para que su padre, Rogelio Linares, estuviera tranquilo y con eso, lo mantuviera a èl a salvo de sus chanchullos personales.
Evangelina tomò nuevamente el celular y lo llamò.
-Peralta…
-Si…-le respondió una voz masculina y segura, que reconoció aquella que le hablaba, de manera inmediata-.
-Necesito que para mañana por la mañana, me tenga el papel que me acredita como representante única de “la corporación” de San Luis, el boleto de compraventa y que el dinero que tiene para la propuesta que voy a hacerle a Hilario, estè disponible en dólares, en un buen maletìn. Algùn problema?
-Ninguno, srta Linares… ninguno. Mañana lo llevo a la oficina de su padre.
-A las nueve, està bien- dijo ella, poniéndole una hora cierta para tomarse el propio tiempo para revisar todo debidamente. No querìa error alguno.
-Hasta mañana…-se despidió Jorge Peralta.

Lejos, a muchos kms de ahì, Susana aguardaba en la sala de visitas de la prisión de Rìo Gallegos. Conocida también como U.15, alberga a unos cien presos, entre ellos, su esposo, Manuel Rivero. Desde que lo llevaron de Roque Perez, no lo había vuelto a ver. Seguramente, èl se sorprenderìa con su visita, pero a través de cartas que le había enviado en el pasado, ella le había planteado que querìa el divorcio. Supuso que su presencia, le confirmarìa sin duda alguna, el motivo de su visita.
A los veinte minutos, se abrieron las puertas y la adusta sala, que ya estaba ocupada por visitantes, se llenò de reclusos. Unos cuarenta hombres ingresaron y comenzaron a buscar con la mirada, a sus familiares o amigos en las diferentes mesas. Manuel, la reconoció enseguida y se dirigió lentamente, al lugar donde ella le esperaba. A Susana,  le costò identificarlo. Llevaba anteojos y había bajado unos cuantos kilos, unos diez, calculò, desde que se habían separado en Roque Perez.
-Hola… tanto tiempo, “amor”-ironizò èl al acercarse.
-Còmo estas? Si, ha pasado mucho tiempo…-dijo ella no dándose por aludida ante el sarcasmo de su marido.
Manuel se sentò. Ya sabìa por què ella estaba ahì, sentada hoy frente a èl. Pero quiso que ella encontrara la manera de decirlo. La miraba, como redescubriendo a aquella mujer que le había prometido no olvidarlo. Sin duda, estaba mas bonita que como la recordaba.
-Mirà…-dijo ella con cuidado pero de manera decidida- como te dije, quiero separarme. Me ha salido una oportunidad laboral en Chile y quiero definir mi situación personal, de una buena vez. Las cosas han cambiado y lo nuestro ha terminado, por razones obvias. Ya no era lo mismo entre nosotros, antes de lo que pasò… Vengo a hacer los papeles de nuestra separación. Creo que no tendràs inconveniente, Manuel…
-De què serviría tenerlo? Los dos sabemos que esto, ha demostrado que entre vos y yo no queda nada.
Ella sacò de su cartera, un papel que le acercò a Manuel junto a una birome. El lo mirò sin verlo siquiera y  simplemente, firmò.
-Algo mas?
-Eso es todo, Manuel. Me alegra que hayas facilitado esto.-dijo Susana y sin mirarle, guardò ambas cosas en su bolso.
El se levantò, se diò la media vuelta, y sin decirle adiós, se dirigió hacia la puerta que le había permitido el ingreso.
Serìa la última vez que se vieran.
Susana sintió una suerte de pena por aquel hombre, a quien había amado hacìa mucho tiempo atràs, pero una vida mejor, le esperaba a ella en otro sitio y eso, era todo. 
La visita, había terminado y con eso, un pedazo de historia de sus vidas.

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Mensaje el Sáb 6 Jul - 21:57:17  Cris

Verdaderamente, las fuerzas de Hilario estaban flaqueando, no tenía un sólo recurso para seguir manteniendo a la estancia y a la casona, que si bien era una edificación sólida llevaba mucho desembolso mantener las ocho hectáreas y todo lo que ello implicaba, sobre todo para ser visitada los fines de semana, a veces con visitantes que pernoctaban...
Susana, la única mujer potable en ése pequeño pueblo de apenas doce mil habitantes parecía haberse evaporado de su vida. Ella solía resolver con ingenio y perseverancia las derivaciones de gente a "Las Celias".
Hilario la pensó tan lejana, a tantos kilométros de él que sintió que su cabeza iba a estallar.
Se retiró del pequeño barcito y dada la hora del día, volvió a imaginarse otro caos de tránsito como el vivido hacia unas horas atrás ,casi sin querer, puso proa a su antiguo barrio en el norte, quizás le haría bien estar cerca del río y que un viento fresco le aclarara las ideas, sin querer y sumido en sus  pensamientos ya estaba sobre Av. Lugones y por las ventanillas abiertas, le entraba todo el pesado vaho de la ciudad ya cercano al aeroparque, con el atronador sonido de arribos y partidas de los aviones.
Se dejó llevar por el caos de tránsito que sin embargo, avanzaba ligero y rápidamente cruzó Gral Paz y estuvo en Maipú, en dirección a la que fue su casa, la casa de la juventud, de amigos, de padres contenedores, de vida sin estos embrollos que le estaban taladrando la cabeza.
Le había avisado a Liliana que esa noche no regresaría a su casa, por lo tanto, no tenía apuro por regresar y deseaba pensar...
Quizás fue el viejo hábito pero el camino parecía abrirse, todos los semáforos mágicamente abiertos en verde y sin querer se encontró delante de la puerta de la que fue su antigua casa, en la manzana de los viejos amigos de sus padres, los Pardo Bazán. Y hacia la casa de éstos se dirigió sin vacilar.
Una mucama con uniforme lo atendió apenas tocó el llamador.
¿Señor?
Soy el Ing. Peletay, se encontraría Rodolfito, perdón, digo el arquitecto Rodolfo y le extendió una tarjeta personal, que sacó de su campera de gamuza.
Espere un segundo, dijo la empleada y le cerró la puerta en la cara, dejándolo en la vereda como si fuera un mojón de la ruta.
Hilario con una mano se acomodó el cabello, se miró los zapatos, él sabía que estaba impecable pero no quería dar el aspecto de un gaucho venido de los campos, lejos de ése barrio coqueto donde la mayoría de las casas tenían vista al río.
El guardia que tenía una caseta en la cuadra, le hizo un gesto al que estaba en la otra esquina, que seguramente era un código de alerta entre ellos. Hilario se avergonzó.
El era un jugador empedernido pero no era un ladrón.
Mientras estaba sumido en sus pensamientos no escuchó abrir la puerta principal y unos brazos enormes lo abrazaron sin piedad.
Hermano, qué alegría! Qué andás haciendo por estos pagos?
No era otro que Rodolfo, su viejo amigo, perdido en la distancia, en ocupaciones diferentes...
Sin esperar contestación Rodolfo lo introdujo en la sala y verdaderamente se lo observaba contento con esa visita imprevista, cosa que no se estilaba y que al menos debió haberlo llamado por teléfono.
Rápidamente Rodolfo ordenó unas bebidas sin preguntarle qué quería tomar porque sabía que un whisky les vendría de maravillas a ambos, sobre todo al observar la cara de velorio que tenía su amigo.
Dale Hilario, contame, cómo van las cosas por Las Celias, veo que te está yendo bien con el turismo, dos por tres, hemos pensado con mi viejo darte una sorpresa y quedarnos unos días en tu casa, luego de comernos esos ricos asados y comida campestre que ofrecen en el diario.
Tu papá vive Rodolfo?
Claro que vive, está cada día mejor el viejo, lo tenemos en formol con mi mujer y largó una carcajada que resonó en las paredes.
No sabés cuánto me alegro Rody de saberlo bien a don Agustín, tan buenos amigos que fueron de mis padres.
Mirá Rodolfo, tengo un ofrecimiento por la estancia, la casa y no sé qué más de lo que me dejaron mis viejos y realmente no sé qué hacer, creo que este fin de semana estaré definiendo con una persona que se presentó y no sé si no vendo todo.
No sé qué más Hilarito? Tus viejos te dejaron hectáreas cerca de la laguna, eso vale una fortuna y deshacerte de la casa, te parece?
También recuerdo - agregó su amigo- que tus padres a unos 800 mts de la casona original, te construyeron una similar en su estructura arquitectónica, más pequeña pero espaciosa, por si algún día te resolvías a casarte e instalarte en el campo con tu familia.
Hilario la pensó a esa casa, pero la misma ni siquiera podía ser utilizada para huéspedes ya que estaba vacía, sin muebles, sin cortinas, sin instalaciones adecuadas; jamás fue utilizada y permanecía cerrada, con las celosías entornadas.
Mirá Rodolfo para serte sincero, las cosas no andan bien, hoy sin ir más lejos traje un Monet para vender en el centro que creí que era auténtico y me salieron con que era una copia, buena copia pero no el original que yo pensé.
Pero estás seguro que es una copia? Mirá que cuando los viejos fueron a Europa juntos trajeron varios Monet y sabés que mi viejo y el tuyo eran especialistas al respecto.
Sí, estoy casi seguro, creo que el original está en una galería y éste creo que lo compró papá en el centro.
Rodolfo se quedó pensando.
Vos sabés lo que vale un Monet, Hilario?
Ni idea, mamá tenía varios, sobre todo, los de los jardines personales de Monet porque decía que pegaban con el empapelado. Ambos sonrieron al recordar los dichos de Celia, la mamá de Hilario.
Cuánta guita estás necesitando Hilario para no desprenderte de nada, decímelo de una macho y yo te puedo tirar una soga, pero por favor pensá muy bien lo que vas a hacer. Por lo que sé un Monet auténtico y hablándote de $ nacionales superan los 30 millones.
A Hilario se le congeló la sangre, lo que tenía en la camioneta podría ser una copia, pero él sabía cuánto le había costado mantener el contenido de la casona; había superado muchísimas veces,la tentación en una jugada de dados llevar algo del interior de la casa.
No sé Rodolfo, estoy con la soga al cuello, no me casé, no hice nada con mi vida, sigo solo, desde que se fueron los viejos todo ha sido un gran esfuerzo para mí.
Comprendo -dijo Rodolfo- comprendo... Pero para algo están los amigos, y yendo hacia el escritorio extrajo una chequera.
A Hilario le temblaba la mano que sostenía el vaso, tenía la frente perlada de sudor.
Rodolfo rápidamente hizo un cheque y se lo extendió.
A Hilario casi la da una convulsión cuando vio la cifra, 30.000, clarito, 30.000 mil mangos...
No Rodolfo, no podés!
Sí, que puedo en nombre de nuestra infancia y adolescencia, en nombre de la amistad de nuestros viejos y en cualquier momento, siempre que no llueva caemos por ahí; espero que ésto te sirva para tapar algún agujero, pero pensalo viejo, pensá bien lo que vas a hacer.
Se abrazaron fuerte y Rodolfo abrió la puerta como invitándolo a salir.
Che, Hilarito, tenés el Monet en la camioneta, quisiera que lo viera papá.
Hilario lo recogió del piso de la camioneta y se lo extendió, Rodolfo ni lo miró. Otro abrazo gigante y se despidieron.
Hilario dejó el barrio de la infancia por Panemericana, y no sabía si había empezado a llover o estaba llorando como un niño.
Haciendo abstracción a los brillos de los anuncios de los Bingos y demás tentaciones, sin vacilar se dirigió hacia la estancia.No pensaba gastar un céntimo ni siquiera en pagar un alojamiento barato, mañana, sería otro día. Sí, había empezado tenuemente a llover.
Al llegar al peaje de Cañuelas una lluvia torrencial ya se había desatado, que apenas le permitían ver el camino y mucho menos al finalizar la autopista.
Restablecería el servicio de internet, haría y pagaría lo que hacía falta y se prometió que no se iba a tentar en juegos, pero, del dicho al hecho... Pensó fuertemente en sus padres, encomendándose a ellos e inevitablemente volvió a pensar en Susana y cómo ponerle el cuerpo y la cabeza a las tentadoras ofertas de esa tal Evangelina Elizondo, de voz aterciopelada pero que en el fondo, muy en el fondo su instinto, le recordó a una yegua que años atrás se cruzó en su camino y le hizo trizas el corazón.

Susana, en esos momentos esperaba el vuelo de regreso desde Río Gallegos. Un poco le dolía el escaso interés que puso al pedido de divorcio de su ahora su ex marido, eso sí, cuando se finiquitaran los papeles, le dolía en su femeneidad, que no le hubiese dirigido una sola tibia mirada. Ya no importaba! En su cartera, tenía el papel que según ella los separaba definitivamente. ¿Sería tan fácil? Si ella no se iba a Chile como expresó, seguramente el muy taimado volvería por Roque Pérez a buscarla, él había puesto dinero ( mal habido, lógico) para que ella se diera corte de agente inmobiliaria.Tal vez, con Hilario, ya caído en su red podrían realizar un nuevo emprendimiento en Chile, en Uruguay, pero eso sí, bien lejos de ese pueblo de campo que ya la tenía harta!
Acomodada en su silla, comenzó a pensarlo a Hilario, sinceramente, quería tener algo con él, lo deseaba intensamente, le gustaba su estilo, que le hablaba de cuna, educación, nada que ver con el forajido que acababa de ver en la cárcel y que casi ni le dirigió una mirada. Le gustaba la idea de ser la dueña de Las Celias, recorrer los campos a caballo, recibir personalmente a la gente, organizar excursiones a la laguna en sulky, por fin, tendría un lugar en el mundo...
Tenía deseos de llamarlo a Hilario, pero no lo haría, cuando llegara las cosas serían diferentes, estaba segura. De pronto los artoparlantes notificaron que todos los vuelos estaban cancelados por mal tiempo. Miró por los ventanales y la caída de una gran nevada, con viento,blanca tormenta arremolinada le anunciaba con más certeza que quedaría varada en ése horrible pueblo.--------------------------------------------------

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Mensaje el Miér 10 Jul - 20:18:26  Gatofidio

Hacia largo tiempo que no llovía de semejante forma, la radio de la camioneta, no dejaba de dar señales de alerta, sobre granizo, vientos y cantidad de agua caída. Por mas que Hilario pusiera los limpia parabrisas al máximo, la visibilidad era muy reducida y el peligro de colisión era extremadamente alto…avanzo lentamente hasta una vieja estación de servicio abandonada pero que todavía estaba en pie….ya algunos camiones estaban parados al costado así que dirigió su vehiculo al área donde alguna vez funcionaron los surtidores y que estaba bajo techo.
Ahí al menos si granizaba estaría al reparo, lo único que lamento es que no tenia nada para comer, ni siquiera para tomar algo….al menos podria ir al baño,,, que estaba abierto eso si, sin luces….con lo cual saco la linterna de la guantera y bajo de su camioneta.. Cuando salio del baño le llamo la atención  escuchar gente que hablaba y risas concordantes que salían de lo que alguna vez fue el restaurant aledaño a la estación. Intrigado dirigió sus pasos hacia allá….Una voz lo recibió….pase amigo, que lo vimos llegar, no es noche para andar en la ruta, acérquese y tómese unos amargos, si quiero obvio compartir con nosotros….ese nosotros era el colectivo que incluía a Cacho, el Gordo, Manija y Cienpies…todos camioneros desde casi la pubertad y que se conocían de años de andar por las rutas del país….Como buenos camioneros tenían la innata costumbre de ayudar a otros sin pedir nada a cambio, solo la soliradidad del camino que los unía y hermanaba, y en una noche de tormenta, al mejor estilo de los viejos arrieros, había que desensillar hasta que aclare…solo que ahora en vez de ganado y caballos, eran camiones, trailes y contenedores, pero la legendaria hospitalidad de los arrieros seguía vigente.
Gracias atino a decir Hilario…unos mates no me vendrían nada mal……Sali de Roque Perez, con la idea de hacer un tramite rápido en Buenos Aires, y pensaba estar de vuelta antes de las 5 de la tarde, pero como siempre todo se complica y entre una cosa y otra, todo salio mal y encima esta tormentita…..Amigo…..Hilario dijo el Ingeniero,,,,,,bueno amigo Hilario, no hay mal que por bien no venga, llevamos años en la ruta, y conocemos el modo de sobrellevar contratiempos…..el camino siempre esta ahí, solo uno decide cuando y como avanzar dijo Cacho….Así es confirmo Manija, siempre al final hay una luz que lo ilumina todo…….dejo pasar unos segundos y con malicia dijo…..los faroles del puerto….jajajajajaja    Es cierto el puerto es la entrada y salida de nosotros……pero también es la meta o el principio según uno lo mire…no es asi gordo vos que ahí le das al tinto y al roquefort en la fonda de la gringa………eso si que es un principio…..Hilario no dejaba de sonreír ante esta demostración consciente o no de filosofía del camino, que en su vulgaridad mostraba conceptos mas profundos…el tiempo fue pasando saltando de una anécdota a otra, la risa distendia a las personas, pero el cansancio estaba a la vista y el sueño iba ganando al fisico gastado de un dia terrible a Hilario……..gracias por los mates……me voy a mi camioneta haber si puedo dormir algo….vaya don tal vez la lluvia pare pronto, sino nos volvemos a ver, que tenga buen viaje y recuerde todo pasa, todo pasa…..
Hilario subió a su chata, retrajo para atrás el respaldo de los asientos, sintonizo una emisora con música y se recostó…..le sonaban aun en sus oídos….al final siempre hay una luz, un puerto, todo pasa….una luz, un puer….una luz…….Hilario se durmió, entre sueños le pareció escuchar voces, ruidos, risas….de repente se sintió solo, dentro de un bosque,,,,ya no llovía….solo estaba el un bosque y un sendero que se bifurcaba uno hacia una elevación sin saber que había atrás, el otro bajaba hasta una laguna y en el medio de ambos un frondoso árbol que tapaba un tercer camino que cruzaba el bosque….avanzo lentamente, todo estaba en silencio….que hago se pregunto…voy a derecha o a izquierda…..subo o bajo…….estaba dubitativo cuando alguien le toco el hombro….hola Hilario, toma el camino de la izquierda……es mas despejado y te espera una montaña de dinero……Hilario se dio vuelta, la miro y pregunto   ¿Quién sos? ,,,,no me conoces…soy Evangelina…y dicho esto su figura se transformo en una serpiente que lo miraba con los ojos hechos ascuas…..No Hilario no le hagas casos……no la escuches, dirígete a la derecha…..a la laguna donde te podré acunar en mis brazos…..¿Y vos quien sos? También me llamo Evangelina, pero mi verdadero nombre es otro que conoces muy bien…….Hilario tembló…..sentía frío, su corazón latía rápido y fuerte,  la volvió a mirar y vio que se transformaba súbitamente en un escorpión….en su pánico camino hacia atrás y golpeo al gran árbol que estaba en el medio…..instintivamente dijo perdón……y el árbol hablo…..no Hilario, a mi no me tienes que pedir perdón……soy tu amigo, soy Rodolfo…..toma una de mis ramas…sujétate bien que te voy a levantar y mostrar un camino que siempre estuvo y que nunca viste…….salta….ahora…….ahora…….

Hilario se despertó sobresaltado…..estaba frío de sudor,,, y su corazón latía rapido y fuerte….ya no llovía y había amanecido.. Necesito agua…algo para tomar….bajo se su camioneta y vio que estaba totalmente solo…no había camiones, no había camiones, ni mate ni galletas…..sin embargo fue hasta el lugar donde anoche compartió mate con esos pintorescos señores…..no había nadie …sin embargo algo le llamo la atención…..un cartel colgado de un solo clavo que se mecía con el viento:  el camino siempre esta, solo uno decide cuando y como seguirlo……..

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Mensaje el Dom 14 Jul - 12:21:30  ge

Aquella circunstancia “climática”, sin duda, lo habìa situado literalmente, en medio de la nada.
Sin embargo, no parecìa que lo sucedido la noche anterior, hubiera sido real, de ninguna manera.
El cielo estaba absolutamente despejado, el aire lìmpido, el suelo seco. Què raro -se dijo Hilario para sì-, con todo el agua que cayò anoche, no ha quedado ni un charco…, mientras buscaba alguna huella de los camiones en la banquina. 
Todo le resultaba extraño sobremanera. El mismo, en su interior, sentìa que algo "no cerraba". Aquel sueño singular y sus revelaciones a traves de simbolismos, no solo le mostraron la naturaleza de su propia situaciòn, y la de aquellos que le rodeaban sino que además, con èl, podìa vislumbrar, de alguna manera, aquella luz, que tanto necesitaba encontrar, al final del camino.
Ahì mismo, en ese preciso instante, en aquella ruta desolada, comprendiò de manera completa, el significado de aquel mensaje onìrico. Se hallaba en el dilema de seguir como venìa hacièndolo: saltando del juego compulsivo al uso y abuso de personas ocasionales para sobrevivir o bien aferrarse a esta segunda oportunidad, que la Vida parecìa estar dàndole a travès de su amigo Rodolfo. Por primera vez (y quizàs, la ùnica, en su vida) sentìa que PODÌA, darle un giro diferente a sus acciones y con ello, a los resultados.
Subiò decidido a la camioneta, con un objetivo claro. Tan claro, como el dìa luminoso que se desplegaba ante sì.

Llegò a la estancia. Tenìa solo 24 horas para finiquitar todo lo relacionado a los turistas y MUCHAS COSAS POR HACER. Estaba decidido a tomar el toro por las astas de una buena vez, en lugar de diluìrse como siempre, en bùsquedas inciertas y en evasiones efìmeras, que se acababan de un trago, como un vaso de whisky.
Susana, le habìa dejado un par de mensajes en el contestador de su celular. 
Uno hablaba sobre el dìa de su arrivo.  Confirmaba su llegada para el mièrcoles por la mañana. Una fuerte tormenta de nieve le habìa impedido tomar el vuelo del dìa anterior. 
El otro, que al llegar, se ocuparìa de lo pendiente... 
Mensajes que no habìan entrado, seguramente, por la tormenta.  Recordò entonces, parte de aquel sueño, el de la noche anterior, en el que Susana no era mas que un escorpiòn con forma humana. La sensaciòn de repudio fuè tan fuerte, que le costò marcar el nùmero para llamarla, sin embargo, lo hizo. Necesitaba saber, entre otras cosas, si habìa logrado conseguir el Internet para la misteriosa visita, la del altillo...
-Hola… Susana?
-Hola, Hilario... que alegrìa escucharte- dijo ella con inocultable y genuina alegrìa.
-Còmo te han ido las cosas?-preguntò Hilario, mas por cortesìa que por curiosidad.
-Mirà, es largo de contar por aquì... si querès venir y tomamos un cafè...
-Lamentablemente, -la cortò con sequedad el ingeniero- no tengo tiempo alguno. Sabès que pasado mañana llegan ya los turistas y no sè que es lo que falta resolver. Me gustarìa saber si has podido hacer algo con lo de Internet y si te han confirmado la asistencia el resto de los visitantes.
-Lo de Internet ya està listo, la conectaran hoy. De la srta Elizondo, no ha habido noticias. Su celular sigue tan muerto como cuando te fuiste. No he podido comunicarme con ella. El resto... confirmado. Astrid y su esposo, se ocuparan como de costumbre, de lo culinario. El Negro, llevò los ponies. No pude ubicar a Don Gregorio, por el arreglo del jacuzzi, se ve que su telèfono no està bien. Lo tratarè de llamar ahora mismo, a ver si tengo suerte...-dijo ella, satisfecha con su eficiencia en la resoluciòn de problemas de este tipo. Susana esperaba algo mas de aquella conversaciòn con Hilario.
-Te agradezco... pero de Gregorio me ocupo ahora yo, porque si no, no tendrè tiempo de buscar a alguien mas. Gracias de nuevo, Susana. Te llamo cuando pueda...
Ese "cuando pueda", le quedò a ella flotando en la cabeza, luego de cortar. Este Hilario, no parecìa el mismo que habìa estado con ella cuatro dìas atras. Pensò que posiblemente, todo esto del fin de semana, lo habìa puesto de malhumor. Sòlo eso...

El ingeniero Peletay, regresò a su casa, donde Liliana le confirmò que los muchachos que ella conocìa, estaban listos para presentarse el viernes, -bien arreglados-como èl pidió. La limpieza estaba hecha y ella lista, como los demás, para cumplir sus funciones durante el fin de semana. Eso lo dejó tranquilo, casi todo estaba preparado. 
Faltaba, Antonio. 
Cuando lo llamò, atendiò su esposa.
-Hola... habla el ingeniero Peletay... estarà Gregorio?
-No,-le respondió Marta su mujer-ha ido a un velorio, ingeniero.
-Que pena... –mintió Hilario, dando a su voz un tono lastimoso- ¿algún familiar?
-Afortunadamente, no. Un conocido esta vez...
-Bueno, mire, necesitaba con urgencia comunicarme con él pero no me responde al celular, es por un trabajo que necesito tener listo para mañana por la tarde...
-No se preocupe, en un rato, estará de regreso Gregorio, ingeniero. Le diré que se comunique con Ud apenas llegue.
-Le agradezco muchísimo la atención, señora. Es muy importante para mí...
-Le llamará, no se preocupe.
-Bueno, gracias de nuevo. Hasta luego-dijo Hilario y cortó.
Personalmente, confirmó con el matrimonio "de fierro" (como el llamaba a Astrid y a su marido) si tenìa todo lo necesario para preparar la comida y verificó que las bebidas estuvieran cargadas en la heladeras. Se dirigió luego a los establos para comprobar que el Negro Lavalle, le había llevado los dos ponies, los cuales mordisqueaban alfalfa de fardos nuevos, despreocupadamente.
Todo estaba en su lugar. Todo estaba en marcha...
De repente, vino a su mente, la tal Evangelina y su propuesta... Se preguntó que harìa con ella.
En el fondo, no quería deshacerse de la casona y si bien, hasta hace unos días atrás, su propuesta era una buena e interesante opción, hoy luego de los acontecimientos vividos, ya no le parecía eso. La serpiente, que él había relacionado en su sueño con ella, le sibilaba en la cabeza de mala manera...
En esto estaba, cuando recibió un mensaje de su amigo Rodolfo.
“Todo bien? Tenès que darle pa´delante, Amigo. Que nada te detenga…”
Aquel mensaje parecía ser no solo eso. Era como un alerta, un consejo, una advertencia. Se le habían ido dando las cosas, de manera vertiginosa, casi irreal, llenas de simbolismos. Señales que iban pautando acciones y con eso el camino, que en el fondo sabìa, debía seguir. El que lo estaba arrastrando a una vida mas luminosa, menos retorcida, mas simple y con menos adrenalina, quizás… La luz que necesitaba su vida para encontrar nuevamente el norte, el propio eje que había perdido, hacìa ya mucho tiempo.
Le respondió de inmediato: “Todo bien, gracias a vos y a mì. Nada me detendrà…” y eso, reforzó su decisión irrevocable, de seguir adelante, contra viento y marea. El árbol que representò a Rodolfo en su sueño, estaba dándole su protección y arraigo. Se sintió seguro. Mas seguro que nunca de lo que estaba haciendo y querìa…

Se quedò pensando un buen rato, en el misterio de la Vida. 
En còmo, y de la nada, un dìa, una hora, un minuto, pueden cambiar definitivamente, la perspectiva. 
La propia visiòn...

Quiso tomar un cafè. Se lo pidiò a Liliana y se dirigió a la biblioteca. Querìa meditar en lo que faltaba y en esta entrevista pendiente con Evangelina Elizondo. No alcanzò a sentarse en el sillòn, que su celular sonò. Era Gregorio.
-Hola…, con el ingeniero Peletay-dijo una voz masculina, bonachona.
-Hola, Gregorio, soy yo... Mi asistente ha tratado de ubicarte en estos días, pero le ha sido imposible hacerlo… Es por un trabajo que necesitarìa estè listo para mañana por la tarde, a mas tardar, tengo turistas el fin de semana.
-Mi celular anda para el traste, Hilario. Tendrè que cambiarlo. De cualquier manera, hoy no lo llevè conmigo... No hay problema por lo del trabajo-dijo Don Gregorio- ¿Què es?
-El jacuzzi… hay que revisar las cañerìas y el funcionamiento en general… Se podrá?-dijo Hilario con ansiedad.
-Supongo que sì, es cuestión de echarle un vistazo, esta misma tarde me llego, por si hay algo que comprar…
-Perfecto…  charlamos esta tarde entonces. ¿Vos como estàs?
-Bien, algo impresionado todavía, con esto del velorio…-dijo el hombre. El tono de su voz, denotaba que era asì en realidad.
-Si, Marta me contò… –dijo Hilario-, haciendo una pequeña pausa, queriendo saber quien era el difunto esta vez. Seguro era alguien que èl conocía. En el pueblo era raro no conocer a alguien.
-Este, era cuñado de un buen amigo mìo. Parece que fuè un ajuste de cuentas… A mi amigo le diò un poco de vergüenza contarme, pero bueno, el tipo apareció con dos tiros de carabina en el pecho, ayer por la noche…
Intrigado, Hilario le preguntò sin mas, quien era.
-Juan Quintero, le decían el Pelado-añadió Gregorio.
Hilario enmudeciò. Esta si que no se la esperaba.
-Lo conocías?-dijo el hombre, notando su silencio.
-Tenìa un taunus rojo?
-Sì…

Era el Pelado.

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Mensaje el Lun 15 Jul - 11:15:54  Cris

La noticia que acababa de darle Gregorio por teléfono en cuanto a la muerte de su verdugo, el Pelado, lo dejó sumido a Hilario en pensamientos confusos. Era como que todo lo sucedido en esas pocas horas lo hubiera encaminado hacia otros lugares que no había apreciado ni valorado. Los símbolos del sueño... ¿Fue un sueño realmente?
Los amigos del camino, esos eternos vagabundos de las rutas, solidarios, ocurrentes, apañándose ante la crudeza de los climas, se tratara de lluvia, viento, nieve o granizo; dando una mano si alguno sufría un accidente, o se quedaba varado en las rutas desoladas.
Y no pudo menos que recordar que fue un camionero con acento portugués quién se acercó hasta el puesto policial de Saladillo, para comunicar que en una de las innumerables rotondas que tenía ese condenado pueblo, se habían accidentado sus padres.
Rememoró con un profundo dolor aquellos momentos. El no se encontraba en la estancia, andaba para variar de garito y cuando llegó al lugar, su padre acababa de morir, no así su madre que murió inmediatamente. Hilario estaba transnochado, pasado de bebida, con una legua perdida y un nuevo pagaré firmado... Sintió algo de náuseas y se dio cuenta que llevaba días sin comer, solo café y whisky.
Le pidió a Liliana que le preparara algo de comer, que tomaría algo caliente y suculento mientras pensaba en la desaparición física de áquel que hacía unos días se le había ofrecido de guardaespaldas; Liliana le respondió con una voz cantarina y alegre, casi sorprendida del pedido y dispuesta a alimentar a ése ingeniero por el que guardaba gran cariño y respeto.
¿Le sirvo en la biblioteca señor?
No Liliana, voy a comer en la cocina y a recorrer toda la estancia para verificar que todo esté en su lugar,  el día se presenta óptimo, tengo trámites en el Banco, quisiera darme una vuelta por los terrenos aledaños a la laguna, quizás sea bueno ir preparando la tierra para un nuevo sembradío de alfalfa, por la tarde vendrá Gregorio a arreglar el jacuzzi, en fin, hay miles cosas que hacer. Entre ellas, comprar una buena cantidad de leña. No sé, pero el gas natural está tan cerca, que debería pensar en instalarlo de una buena vez por todas en la casa!
¿Preparamos como siempre la galería por si las moscas, Ingeniero?
Por supuesto Liliana! Como siempre.
A Liliana le sorprendió el tono de voz de Hilario, pese a las marcadas ojeras, lo veía animoso, con un tono diferente en la voz, mientras a cucharadas devoraba parte del suculento locro que había preparado la noche anterior, tan suculento como para revivir a un soldado muerto de hambre, de esos que hicieron historia en los fortines de la zona sur.
Prendé el hogar de la biblioteca Liliana , por la tarde, quiero hacer un inventario y dedicarme un poco a los papeles,  lo mismo que las de las salas principales, y las de las habitaciones que van a ser ocupadas a partir de mañana.
Dicho ésto Hilario, se dirigió a su habitación y se dio una revitalizante ducha.
Mientras se bañaba, pensaba en lo descortés que había estado con Susana. Un accidente petrolero no era moco de pavo y el tema se había soslayado por ambas partes, sobre todo, por parte de ella, fue tan grave como había manifestado antes de irse? Poco le importaba; era muy vívido aún su sueño cargado de simbolismos y no pensaba apartarse un ápice de él.
Estaba terminándose de vestir cuando suavemente Liliana tocó a su puerta.
¿Sí Liliana?
Levante el teléfono señor, es la srta Evangelina Elizondo que dice que no puede comunicarse a su celular.
Miró su teléfono celular y observó que el mismo estaba sin batería.
Suavemente y despeinado aún, abrió la puerta y le dijo a Liliana susurrando: Decile que ya me retiré y por favor cargame el celular, le dijo, entregándoselo; hoy salgo sin correas ni ataduras, como los caballos del monte y sonrió. Un vaho fresco a colonia la mareó a Liliana y deseó con toda su alma, descendiendo las escaleras que el Ingeniero de verdad, fuera éste, siempre.
A unos kilómetros de allí, desde un coqueto departamento una Evangelina Elizondo, sin maquillaje, con el cabello revuelto en un ataque de ira maldecía cual carrero o estibadora del puerto. El Pelado muerto, lo único que le faltaba es que su padre estirara la pata antes de firmar varios papeles, el abogado que no llegaba con los papeles y el maletín con dinero contante y sonante y ahora este mequetrefe que no encontraba por ningún lado. Su mucama, escondía la cabeza dentro del vestidor de Evangelina como quién busca perlas en el desierto, temerosa de la ira de su empleadora.
Susana, amargada como pocas, sintió que su reinado aún no comenzado comenzaba a declinar, algo en la voz de Hilario, le dijo que era así. Volcó el resto de café de la cafetera en la pequeñísima kitchen y dudó en preparar uno nuevo, estaba casi segura que Hilario no iría.
En un barrio de la capital de Buenos Aires, una menuda muchacha,más que muchacha, menuda ya que andaba por los cuarenta, preparaba su equipaje, sencillo, con muchos mapas, 2 resmas de papel y su note book, botas abrigadas,súeteres tejidos por ella en los pocos ratos de ocio, camperas y jeans, no más. Quizás vendrían bien unas zapatillas por si el pueblo de Roque Pérez daba para caminarlo, entrevistar a lugareños, no tenía que olvidar su cámara fotográfica.
En una pared de su departamento, tenía unos viejos dibujos en carbonilla realizados por su madre del pueblo que se disponía a visitar; la capilla enfrente de la plaza como en todos los pueblos, la casa natal del ex presidente aún no remodelada y que era un ranchito literalmente, un sendero de casuarinas que en su melena enredaban algunas Santa Rita y otro de un cartel glamoroso entre palmeras pindó que decían: "Las Celias"... Había visto una y otra vez en los diarios, el diseño exquisito de la casona; vaya a saber si allí no encontraría también una buena historia para escribir!
Hacia allí se dirigía Evangelina Elizondo que infructuosamente trataba de comunicarse con la agencia que en principio le había reservado una habitación, luego de cobrarle por adelantado quince días.
No tenía demasiada importancia, si no era allí la escritora se buscaría otro lugar dónde alojarse, antes, se daría el gusto de reclamarle con quién hizo el trato, el "destrato" sufrido. Poco le importaba, pero le molestaba la falta de palabra, los cobros anticipados, en fin, costumbres que nada tenían que ver con su forma de ser.---------

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Mensaje el Mar 16 Jul - 14:40:26  Gatofidio

Hilario después de decirle a Liliana que le dijera a Evangelina que no estaba, decidió ir primero al banco a depositar el cheque, ver si quedaba dinero en cuenta y encargar un nueva parva de leña, de paso iría, hasta la Germinadora, para ver el precio de las semillas y los enseres necesarios para volver a convertir a “Las Celias”, en el establecimiento agropecuario, que alguna vez fue y que se había preparado para ello…al fin y al cabo era Ingeniero Agrónomo, con los libros un poco oxidados , pero desde que el mundo es mundo, la agricultura ha variado muy poco, tierra, semillas y agua, y el lugar era ideal para eso.  Su vida había hecho un clic, en el preciso momento que parecía que todo estaba perdido, un hecho totalmente inesperado, una decisión extrema, y el encuentro con el pasado, había confirmado lo dichos por los arrieros modernos….todo pasa, no hay mal que por bien no venga, siempre hay una luz, el puerto sirve tanto para entrar como para salir, pero lo que más lo impacto fue ese raro sueño, donde la ayuda inesperada de Rodolfo y su metamorfosis en árbol, debían significar algo que por ahora estaba claro….por otro lado cuantas Evangelinas había….eso era algo que solo podía contestar Susana….a la que decidió ir a ver, luego de pasar por el banco. Realmente un cambio de actitud se había producido en Hilario, ya que esta el oficial de cuentas del Provincia, se pregunto si era la misma persona que 48hs. Antes había pasado por ahí…el rasgo característico de ser manco decía que si, pero era realmente otra persona. Algo raro había pasado…seguro que es una mujer, aventuro el empleado.  Conjetura que era una verdad por oposición y no por afirmación. Un misterio había con Evangelina o con las Evangelinas y en este misterio Susana algo debía saber.
Buenos días…..Inmobiliaria….dijo Susana al levantar el auricular….
Buenos días contestaron….por fin alguien que atiende….
¿Perdón?  ¿Quién habla?
Evangelina,  Evangelina Elizondo y realmente estoy muy enojada……el destrato de su inmobiliaria para con mi persona es injustificable….me hicieron depositar por adelantado, no contestaron ninguno de mis mensajes, no sé si la reserva está  hecha o no…le puedo asegurar que si el viernes cuando llegue no tengo alojamiento vamos a conversar bajo otros términos……..todo esto fue expresado con un tono de voz que no podía pasar inadvertido……
Espere Evangelina, espero que le explico……….justo en el mismo momento que iba a elaborar alguna mentira o excusa….Hilario entro en la oficina…….
Susana, se sorprendió y en forma inconsciente se puso colorada, algo que no paso desapercibido para el nuevo Hilario
Mire Evangelina, déjeme que le explique……..
Que me tiene que explicar……levanto el tono Evangelina….y lo hizo de tal forma que Hilario alcanzo a escuchar…
Mire Srta. Por problemas personales tuve que ausentarme y no tenia nadie que pudiera cubrir la oficina….quédese tranquila que la reserva está hecha…….
¿Quién es?  Pregunto Hilario a una nerviosa Susana….
Ehh  Evangelina Elizondo….dame el teléfono…..voy a hablar yo.
Evidentemente tal como lo presumió Susana este no era el Hilario que ella había conocido.
Buenas días, soy el Ingeniero Hilario Pelatay,  Srta. o Sra. Evangelina...y si no le molesta, me puede decir a que estamos jugando?  ¿Cómo jugando?   De que me habla…soy Evangelina Elizondo, escritora, que reserve por 15 días un lugar en “Las Celias”, me hicieron depositar por adelantado, nunca me contestaron y ahora Ud., me pregunta a que estoy jugando.  Me parece Ingeniero, que aquí hay cosas  que no cierran o no comprendo…. Disculpe Sra., pero Ud., me llamo hace unas dos horas a mi celular,  y quiero suponer que va a realizar la oferta que me dijo sobre el campo.
Ahh bueno!! ….ahora si que la confundida soy yo….Ud.,  me dice que yo…lo llame…y que le propuse un negocio inmobiliario….esto realmente es sorprendente. Es la primera vez que hablo con Ud. No tengo idea de compra venta de tierras y mi profesión es de escritora independiente. Justamente por eso solicite un lugar apartado solo con internet…ahora si no me cree,  google Evangelina Elizondo – escritora y saldrá de dudas….
Hiario se quedo pensando unos segundos……Ud.  Me dice que es escritora y sobre que escribe…
Sobre pueblos, lugareños, leyendas, cuentos regionales….bien contesto Hilario…..l e puedo hacer una pregunta sin que le extrañe y si es tan amable de darme la respuesta.  No hay problema con tal de solucionar todo este embrollo…..Hilario le hizo el siguiente comentario….si Ud. Tuviera que elegir entre una serpiente, un árbol y un escorpión….que elegiría…..sin ninguna duda el árbol  Gracias contesto Hilario……realmente muchas gracias Le pido disculpas por todos los problemas causados, la espero el viernes  en la estancia, su lugar está reservado y listo para Ud.
Evangelina advirtió que lo sucedido bien podría ser el principio de una buena historia, con lo cual su ira original se había aplacado bastante…. Por nada…el viernes nos vemos.
Susana como testigo involuntario del dialogo confirmo que su ilusión se desmorono de una forma no pensada, y que se reprocho su viaje al sur para apurar las cosas, lo único que hizo fue perder la partida.
Ahora se preguntaba, si de alguna forma Hilario se había dado cuenta de la trampa que le quiso tender, haciéndose pasar por Evangelina, dado el tinte de la conversación ………estando sumida en estos pensamiento al voz de Hilario la trajo de vuelta….
Susana, serias tan amable de poder explicar en detalle como es la historia de esta Sra. Evangelina que afirma que nunca le contestaron y que según el depósito del banco el mismo tiene fecha de 15 días atrás y tú te fuiste a sur solo hace 4 días…..puede ser….a todo esto ¿como esta tu esposo?

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Mensaje el Mar 16 Jul - 21:20:57  ge

-Mirà, todo fuè una horrible confusiòn... -dijo Susana, con voz casi inaudible. Su cerebro buscaba desesperadamente una respuesta que le permitiera salir de aquel atolladero de una manera graciosa, lògica, creìble, consistente, pero no hallaba el modo. Cuando ya parecìa que no habìa salida para ella, sonò el celular de Hilario. 
El, estuvo tentado de no atender. De hecho, odiaba que el aparato interfiriera con su vida en algunos momentos. Y èste, era, sin duda, uno de ellos. 
Lo dejò sonar, una, dos, tres veces... suponiendo que quien estaba llamando, "del otro lado de la antena", cortarìa, pero eso, no sucediò. 
Sus ojos estaban fijos en Susana. Su rostro, contraìdo. Querìa sacarle aquella màscara, esa que hacìa rato, sabìa, llevaba permanentemente en su rostro, en su vida. La intensidad de su mirada, se diluyò cuando buscò el celular en el bolsillo de su camisa para responder.
Susana, se sintiò aliviada por esta impensada tregua. Lo miró, mientras èl, desviò su atenciòn a la pantalla del telèfono, para identificar al llamante. La mujer deseò que fuera algo urgente, algo que pudiera sacarlo de ahì, inmediatamente. Sabìa que si eso no sucedìa, tendrìa que decirle la verdad. 
Hilario, quedò muy sorprendido al ver quien era que llamaba: Evangelina Elizondo.
Aturdido, desorientado, se demoraba en apretar el botòn para abrir la llamada. Finalmente, lo hizo. Y se dirigiò afuera de la inmobiliaria. No querìa que Susana escuchara aquella conversaciòn. El portazo que èl diò, era indicativo que estaba muy molesto.
Ella, agradeciò el gong inesperado, el cual le arrancò un suspiro largo y profundo. Tendrìa un tiempo extra para elucubrar su respuesta, la que tenìa que darle de manera obligada a èl, a su regreso. 
-Hola... quién habla?-dijo Hilario con voz de pocos amigos.
-Hola, ingeniero, habla Evangelina Elizondo... por lo del asunto de la compra de la casona... me recuerda?-dijo la srta Linares, con la voz mas melosa y simpàtica que era capaz de derretir a cualquiera en estas ocasiones. Sin embargo, con èl no tuvo el efecto esperado, de ninguna manera.
El midiò cada una de sus palabras, para causar el efecto necesario y justo. 
Todas estas Evangelinas, y sus misterios, ya lo habìan sobrepasado... No esperarìa un dìa mas. Necesitaba averiguar cual de todas era èsta. Quièn era en realidad y que buscaba con esta proposiciòn. Querìa verla.
-Si, Evangelina... que tal... No crea que me he olvidado de usted, lo que ha sucedido es que iba a llamarla para que nos encontràramos hoy en vez de mañana, porque han surgido nuevas cuestiones y temo que de no ser hoy, quedaran relegadas para el lunes entrante... -sus palabras, sonaron tal como querìa: por un lado, demostraban interès y consideraciòn, pero por el otro, sembraron duda y ansiedad. Para sus adentros, rogaba que aquella mujer no postergara el encuentro, mas de lo que èl esperaba en realidad y eso era, unas horas mas tarde. 
-Me toma de sorpresa, ingeniero... la verdad, todavìa estoy esperando a mi abogado con los papeles de esta gente, quienes me han dicho que llamarìan esta tarde...-Evangelina Linares se sintiò como un gato enjaulado. Sus ojos chisporroteaban como criatura del Averno en piscina de agua bendita, sin embargo, modulò su voz y dijo:
-No se preocupe, deme unas horas... intentarè que sea hoy, a como dè lugar...
Hilario, durante este interìn, tuvo una idea, que como conejo, saltò de la galera, de manera tan intempestiva e imprevista, que lo sorprendiò, no solo a èl sino a su pùblico inexistente.
-Mire, Evangelina, vamos a hacer una cosa. Veo que la pongo en apuros con este pedido. Mañana, al mediodìa, la espero en la casona. Tomamos un cafè y charlamos, antes de que lleguen los invitados. Tendremos un par de horas para hablar de manera tranquila. ¿Què le parece?-dijo Hilario con voz comprensiva.
-Estarìa perfectìsimo!!!-dijo Evangelina Linares, agradeciendo con sinceridad, este tiempo extra. Al igual que Susana, era realmente un alivio, disponer de mas horas, dada la situaciòn. Ella creìa tenerlo todo controlado y realmente, lejos estaba de hacerlo. Aquello era insoportable y ademas, atemorizante. No estaba acostumbrada a que otros manejaran sus tiempos, sus deseos, sus ansiedades. - Le agradezco muchìsimo la consideraciòn que ha tenido, ingeniero Pelatay. Mañana, estarè por la casona, a las 11 en punto... Està bien?
-Claro... perfecto, Evangelina. Allà la espero...-dijo Hilario con excesiva amabilidad. Y pensò: el chivo, cayò en el lazo... y cortò.
Sonriò para sì y volviò al despacho de Susana. 
Fingiendo estar de mejor humor, le dijo:
-Haceme un favor Su... dame el nùmero de celular de la señorita Elizondo...
-¿Què?-dijo ella sorprendida... 
-Dame el celular de la srta Elizondo,-repitiò, pretendiendo que ella no habìa escuchado realmente su pedido-. Quiero agendarlo para evitar mas malos entendidos. Le harè un descuento...-dijo Hilario, de la manera mas natural que le fuè posible, simulando desinterès en aquel asunto.
-Tomà, acà lo tenès...-dijo Susana, extendièndole un papelito azul para anotaciones que tenìa en su escritorio con el nùmero. 
-Gracias, Su..., ahora me tengo que ir, me han llamado de urgencia por un problema en la casona. Te espero mañana a la hora de siempre. Vas?-dijo èl sonriente.
-Claro... como siempre... te llevo toda la papelerìa antes que llegue la gente. No te preocupes, allì estarè...
Para parecer mas amable, se acercò y le diò un beso a Susana. 
Ella quedò sorprendidìsima por este gesto, poco habitual en èl y sin quererlo, sus esperanzas renacieron, sus temores se alejaron, su mente se tranquilizò y el corazòn le empezò a latir mas ràpido. Dàndose cuenta de esto, disimulò sonriendo. El parecìa haber olvidado la pregunta que le habìa hecho momentos antes. Se sintiò realmente aliviada pero confundida con su accionar.
-Hasta mañana, Su. Nos vemos...
El saliò, de manera relajada, en direcciòn a su camioneta doble cabina que habìa estacionado enfrente de la inmobiliaria, bajo la sombra de un paraìso enorme.

Cuando llegò a su casa, saludò a Liliana y al pasar le dijo:
-Traeme un whisky, Liliana.
-Enseguida-dijo ella.
Mientras esperaba su pedido, tomò su celular y digitò los nùmeros de la escritora.
Habìa tenido todo el viaje de regreso para pensar que harìa.
Cuando ella atendiò, èl se presentò:
-Disculpe, hablo con la escritora Evangelina Elizondo?
-Sì, con ella habla...
-Le habla el ingeniero Pelatay, de la estancia Las Celias, donde usted hizo una reservaciòn para pasar unos dìas. Me gustarìa mucho que mañana, estè por aquì temprano, digamos 11 de la mañana. Quisiera hablar con usted antes que llegue el resto de los turistas... Toda esta confusiòn, me hace sentir un tanto avergonzado y personalmente quiero darle la bienvenida y atenderla como se merece... ¿Què dice? 
Ella sintiò que aquel detalle, no solo le hacìa sentir cual reina, sino que ademàs, le diluìa el enojo que habìa sentido una hora antes. Le gustò el gesto de aquel desconocido. Le recordò, que aùn quedaban en este mundo, hombres que se comportaban como gentiles caballeros ante situaciones embarazosas.
Sin dudarlo, le respondiò cortèsmente:
-Le agradezco la amabilidad, pero no es necesario...
-No aceptarè una negativa, Evangelina. Dèjeme sentir que enmiedo en algo este lamentable error...
Evangelina Elizondo, sonriò para sì y dijo:
-De acuerdo, ingeniero, tendrà su segunda oportunidad...-lo cual dijo con una segunda intenciòn, que Hilario, por supuesto, no captò.

El ingeniero Pelatay, sonriò con satisfacciòn. Su idea, no tenìa desperdicio, era brillante, segùn èl por lo que considerò disfrutarla de manera anticipada. Imaginaba la sorpresa de sus invitadas, su desconcierto. Finalmente, podrìa conocer tanto intenciones como hechos. No pudo evitar decir en voz alta: -A estas brujas les espera, un lindo caldero...-

En su ingenuidad, en su emociòn, habìa perdido de vista dos cosas: no siempre el que arriesga primero, gana. La otra, era que tres mujeres juntas, son mas de lo que maneja cualquier Merlìn y mas, si el objetivo ùltimo, para ellas, era èl mismo...
El aquelarre tenìa dìa y hora: viernes a las 11 hs.

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Mensaje el Dom 28 Jul - 20:01:11  Cris

Por fin, en la ausencia de Hilario en el pueblo,arreglando cuestiones con Susana,  Gregorio había finalizado los arreglos del jacuzzi, cambiado cueritos de canillas varias, sugiriéndole a Liliana que se muniera de la ayuda de un buen antióxido para eliminar algunas manchas que desentonaban con el exquisito arreglo de las habitaciones y sus respectivos sanitarios.
Ya de noche, Hilario se quedó varias horas mirando por el ventanal que daba al jardín principal, todo era quietud y silencio, salvo por algún grillo que sonaba aquí y allá y el sonido relajante de la fuente cercana a la sala.
Las luces encendidas del parque iluminaban oscuridades y eliminaban sombras, pese a todo también le daban un  brillo especial, casi fosforecentes a las hojas de los robles al caer y continúaban arremolinadas en el suave viento que provenía del sur.
Hilario se sentó en el sillón principal, pensando en cuánto había amado su madre a ésa fuente, a la casona, a su jardín y cada espacio de él.
Recordó la pregunta que le hiciera telefónicamente a la ignota Evangelina sobre los símbolos que habían aparecido en su sueño: la serpiente, el escorpión y el árbol.
Recordó la mano tendida de Rodolfo y más que oportuna ;sin preguntas ni vacilaciones  
Pronto sería invierno, Hilario para su fuero interior expresó: tiempo de remover la tierra, tiempo de prepararla para el nuevo sembradío... Y como un niño sintió que unas lágrimas le corrían por las mejillas y como un niño se quedó dormido en el sillón.
Una suave mano le acarició la cara y una voz susurrante le dijo:
Ingeniero, se quedó dormido vestido! Ya son las 6 de la mañana. ¿Ud acaso no esperaba gente hoy?
Hilario se levantó de un salto cual resorte y corrió escaleras arriba a ducharse y prepararse para el gran evento de recibir nada menos que a tres mujeres y ver qué intenciones tenían cada una, aunque - se dijo para sus adentros- con las mujeres nunca se sabe.

Evangelina Linares, esa que había elegido un apellido cualquiera para presentar su proyecto a Peletay, se retorcía las manos con furia porque le habían llegado las novedades de la muerte del Pelado, mano ejecutora de su padre ante las dificultades de cobro por la usura que practicaba. Su abogado no se había presentado aún con los papeles correspondientes ni el dinero que le había solicitado y ella debía salir rápidamente hacia ese pueblo de mala muerte tal como había quedado con el aparente cándido Hilarito.
¿Qué trapizonda tuvo que pagar el Pelado? No dudaba para nada que tenía que ver con alguien al cual su padre le habría prestado dinero, pero, en ése momento no podía hablar con él porque estaba más allá de todo papel que le pudiera decir cuántas personas en el sur de la Pcia de Buenos Aires le debían grandes sumas de dinero.
Volvió a llamar al abogado, seguro que dormía a pata suelta, su secretaria le dijo lo contrario: Acaba de salir para su casa.
No sabía cómo ir vestida, si de empresaria seria o en un estilo casual, casi de fin de semana de campo; éso sí, no escatimó una sola gota de perfume ni de make up. Su mucama le trajo ropa casi informal, botas de gamuza, con campera idem y un pantalón de gabardina, con un súeter amplio de cashemire. Lo último que le faltaría con esas botas andar pisando bosta de caballo mientras miraba los campitos del señor Peletay; estaba nerviosa y molesta, aunque su carácter era de por sí irascible, la sacaba de sí estar nerviosa, como alguien que no sabe lo que tiene que hacer. Ella era segura y firme, nadie le decía que no y no estaba acostumbrada a perder.

Susana, esa mañana de viernes, resolvió que no iría a almorzar a la estancia, iría más tarde, igualmente Hilario podría verificar desde su computadora quiénes estarían con seguridad el fin de semana largo.
Quizás, al ver lo eficiente que había sido registrando las reservas, lo harían cambiar esa postura algo enojosa y molesta que le indicó que realmente no conocía el verdadero carácter de Hilario. Lo había subestimado y esperaba que él mismo la llamara por teléfono al ver que ella no se presentaba. Hilario le gustaba y mucho, más que antes, era como una entelequia a resolver y se dijo que tanto coqueteo y seducción habían sido un indicador de que ella también le atraía. Sabía muy bien que no tenía relaciones en el pueblo con nadie y la consumía la necesidad de saber muchas cosas de él.
Mientras estas cosas pensaba Susana, un taxi de la Capital Federal ingresaba al pueblo de Roque Pérez, dentro de él iba Evangelina Elizondo, la escritora, que no perdía el tiempo ya que por la ventanilla del auto iba sacando fotografías de la pintoresca localidad, haciendo detener el auto aquí o allá, donde su interés se lo indicaba.
El viaje había sido rápido pese al día viernes donde todos concurren en auto a trabajar a la gran ciudad; cuando salieron del fragor de la misma, la ruta se agilizó. 
 Casi que empezó a respirar un poco mejor ante tanto verde y escasez de edificios altos. 
Excelente idea la suya de pasar un mes o el tiempo que le llevara, alejada de los ruidos, en un pueblo de campo.-------------------------------------------------------------

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Mensaje el Vie 2 Ago - 22:47:21  Gatofidio

Un auto entro a la estancia Las Celias, como de costumbre Liliana fue la primera en salir a ver quien había llegado…….Hola Don Alberto, que lo trae tan temprano por aquí, mire que el parrilla arranca recién a las 12.30……Buen día niña, venia a ver a Hilario, necesito hablar algunos asuntos en privado con el, si es que esta…..despierto  agrego con malicia el veterano visitante.   Liliana que lo conocía de años, por su actividad así como casi todos los pueblerinos afincados, sabia muy bien que a un oficial de la ley hay que tratarlo con respeto y cortesía, pero Don Alberto era tan campechano y gaucho, que las consideraciones estaban de mas, se las había ganado en años de actuar siempre con honradez y eficacia.
Quiere unos mates Don, mientras lo llamo al patrón…..si con gusto…amargo como siempre.
Liliana volvió a entrar a la casona y se dirigió hacia la habitación del Hilario…golpeo la puerta, y espero….un rápido adelante la hizo entrar……y la chica se sorprendió, no podía creer el cambio que se había producido en ese hombre…..era como si Hilario no fuese el sino la personificación de su padre….bombachas gauchas, camisa a cuadros, pañuelo al cuello y tenia una boina en su única mano, además de estar perfectamente afeitado…..
Si Liliana que pasa…….Tiene visita Ingeniero   
Tan temprano respondió el, ,mirando el reloj de pared que adornaba una ángulo de la habitación…..no espero gente hasta la once…..ahh y estate atenta, porque supuestamente son tres mujeres que se llaman igual…
.Liliana lo miro, hizo una mueca y le dijo….no, no es ninguna mujer…es el comisario…Don Alberto………
¿Don Alberto aquí? Y tan temprano     ¿raro?   Esta bien decile que me espere unos minutos………
Como no ingeniero….y dicho esto se dio media vuelta y por primera vez Hilario observo ese caminar de joven gacela con el cual se movilizo Liliana…
Fue una fracción de segundo…un pensamiento surco como un rayo su mente estructurada pero el daño estaba hecho….No… expreso en voz baja….no, no, no…….es demasiado joven…….respiro profundo, se dio media vuelta, se ajusto la boina y fue al encuentro de Don Alberto.
Lo encontró en la galería, con el mate en la mano y observando todo…..
Buen día  Don Alberto, 
Buen día Ingeniero……Que lo trae por estos lares….y mas tan temprano.
Mire Hilario, los otros días mataron a una persona, que sabemos que es o fue mejor viejo conocido suyo, personalmente pienso que Ud., no tiene nada que ver, pero vio, es rutina y debo hacerle algunas preguntas……mas informales que otra cosa.
Como no, cuente con mi ayuda,  de hecho creo que lo que le paso al pelado Quinteros, se lo abra buscado, todo por seguir las ordenes del viejo Llinares…
Ahhh si, el usurero prestamista…..y el pelado era su cobrador y tenia sus métodos para cobrar, no Hilario…
Hilario sonrío por circunstancia  Si es así, pero bueno los que caen o hemos caído en las manos del viejo Linares, sabemos a que atenernos si no cumplimos….
Es cierto  Ingeniero y su pasado no es precisamente un rosario de rectitud….¿no es así?
Si, tiene razón….viví en un mundo que no me pertenecía, creí que todo era fácil y me venia servido en bandeja…..claro esto mientras los viejos vivían…..luego no fue así, y el patrimonio se fue agotando y no me daba cuenta.  Pero a veces los golpes enseñan y hay personas desinteresadas que de una forma u otra lo vuelven al redil….
.Si Ingeniero me estoy percatando de eso….y dígame cuanto hace que no lo veía la despenado
 
Lo encontré hace 2 semanas en el pueblo cuando salía de la inmobiliaria de Susana, me sorprendió verlo, porque hacia rato que había ordenado mis cuentas con el viejo. De hecho creo que el me estaba buscando, porque dos días después vino a la estancia y me propuso ser mi guarda-espalda, lo cual me sorprendió porque a estas alturas no tengo ni la quinta parte de lo que podría haber tenido. Lo que si me comento que el viejo estaba mal y que el negocio estaba ahora en manos de su hija…….
Don Alberto levanto un ceja…..el dato medio lo descoloco, porque no estaba al tanto que el tránsfuga de Linares tuviera una hija, y si esta estaba a cargo del negocio del padre y su mejor cobrador se quería retirar…algo extraño estaba pasando……..
Bueno Hilario, gracias por el dato, iré a ver al negro Lavalle, a ver que me dice porque me informaron que el pelado también estuvo con el…..y otro casa……a eso de las 4 paso por una costilla ancha…..jajajaja  
Venga cuando quiera, siempre es bien recibido Señor Comisario….jejeje
Don Alberto subió a su auto y se dirigió hacia el salado a buscar información con el otro vecino.
Hilario se quedo mirando cuando el auto se desvanecía en el camino rural y recordó en detalle importantísimo…..el pelado le había dicho que la hija del viejo Linares se llamaba Evangelina…….curioso o terriblemente causal…….
Todavía faltaba un hora para las once, y las dedico a revisar si todo estaba en orden y en forma automática, le pidió a Liliana que lo acompañara.
Liliana acepto gustosa, esa deferencia hacia ella, de hecho la situación le empezó a agradar. Era joven, pero también mujer, y el ingeniero era bien parecido y una linda presa sin importar la diferencia de edad…además con el cambio tan particular, lo convertía en una persona muy querible. De hecho todos los trabajadores temporarios de la casona, se sorprendieron con el cambio de 180 grados que se habia producido en ese hombre y mas de uno aventuro con la clásica chismería pueblerina que lo que no se sabe se inventa, que la joven Liliana algo tenia que ver….
Ya habían controlado todo, solo faltaba revisar el altillo que debía ocupar la famosa Evangelina Elizondo de profesión escritora…..cuando una bocina sonó en la entrada…
Hilario miro el reloj, y este marcaba las once de la mañana…..llego alguien……
Voy Ingeniero dijo Liliana y al mismo tiempo se dio vuelta para chocar de frente con el y ambos se sorprendieron……los pequeños senos de ella se apoyaron sobre el pecho de el y un chispa salto entre ambos……..fueron escasos segundo donde simultáneamente Hilario se puso pálido y Liliana adquirió un tono rojizo en su mejillas…
Perdón dijeron ambos al unísono…..y ambos se rieron….
Disculpe Ingeniero, soy muy torpe y apurada…..
No discúlpame vos…..y no sos torpe, solo tenes la reacción felina de la gente joven…..ve a ver quien llego…..
Liliana ya respuesta del sofocón, esbozo una amplia sonrisa y se dirigió a la entrada
Hilario otra vez quedo hipnotizado…y solo repetía…..no, no, no puede ser, es demasiado joven…….
 
Cuando Liliana llego a la entrada un taxi de buenos aires retomaba el camino rural y una mujer menuda con dos bolsos grandes al verla le dijo…..Soy Evangelina Elizondo y tengo una reserva por quince días……
Buenos días Señora, por favor, acompáñeme al living que ahí la esta esperando el Ingeniero Hilario Pelatay
Evangelina, siguió a Liliana hasta el living…..el conjunto le  gusto….su inquisidora mente ya saboreaba los resultados de su decisión de buscar un lugar apartado para tener ese espíritu de lucidez, que acompaña a todos los escritores…..se sentó mientras Liliana llevaba sus bolsos al altillo…..cuando ingreso al mismo se dedico a revisar que todos estuviera en orden, hecho lo cual se dirigió nuevamente a living para ver si algo necesitaba el Ingeniero, sin embargo al pasar nuevamente sobre la puerta de entrada de la habitación, rememoro el fugaz encontronazo con Hilario y esa pequeño recuerdo le produjo una agradable sensación…..
Hilario llego al living y vio sentada en un sillón a una señora de unos cuarenta años de ojos vivaces que escrudiñaban todo mucho mas rápido que don Alberto…..al verlo a el se levanto y le dijo….Hola, Ud, debe ser el Ingeniero Petaltay
Así es     E….Evangelina…..
Beatriz Elizondo……ese es mi nombre completo
Hilario sonrío….algo en su interior le decía que esta era la verdadera…….y antes que nado solo atino a decir….bueno ahora que la tengo enfrente…antes que nada disculpe si en algún momento mi empleada fue descortés….ha pasado por un mal momento con su marido en un campo petrolero en el sur y digamos que yo estuve de vacaciones…..(en su interior completo la frase…..largas, muy largas).
Por favor Ingeniero……se que a veces las cosas no salen como uno las programas, muchas veces uno se cree dueño de la verdad, pero quien puede asegurar ser el dueño de la verdad….todo depende de su capacidad cognitiva para descifrar a su entorno dentro de dos patrones básicos   tiempo y espacio….todo lo demás es “decoración” y se río con ganas de su propio razonamiento.
Hilario sonrío…y dijo…es cierto…tiempo y espacio  y agregaría entorno y lealtades…
Es posible señor….
Hilario…
Bueno Hilario, como decía es posible, pero desde mi punto de vista donde los escritores estamos dispuesto a cambiar realidad por ficción y ficción por realidad, es premisa es totalmente intercambiable….
A todo esto le puedo decir que sospecho que mi estadía aquí va a ser muy, pero muy provechosa…No termino de decir el párrafo completo, porque Liliana la interrumpió…..
Ingeniero…otro visitante ha llegado…..hay en la galería una Srta. que dice ser Evangelina Elizondo y que tiene un cita con Ud., por un negocio inmobiliario…
La escritora en cierta forma se sorprendió, pero al mismo tiempo se regocijo, porque ya empezaba a tener material de sobra para su nuevo libro….Una broker que se llamaba igual que ella y que justamente iban a compartir el mismo tiempo y espacio….
Hilario le dijo a Liliana…..dile a esa señorita que pase que la estoy esperando y que le quiero presentar a una persona.
Liliana como era su metier se dirigió a buscar a la falsa Elizondo y girando sobres sus pasos volvió a la entrada.
La escritora, se percato de la forma tan sensual que la joven camino, así como de la mirada de fuego que tenia Hilario….ella seguía acumulando material.
Liliana volvió con la falsa Evangelina y se la presento a Ingeniero Pelatay…..
Ing. Esta Señorita dice que tiene una cita con Ud.
Bien Gracias Liliana…puedes retirarte
Evangelina Linares, como de costumbre sin perder el aplomo tomo la iniciativa…….Hola buen día Ingeniero, soy Evangelina Elizondo……
Buen día Evangelina, es un gusto tenerla aquí y poder presentarle a otro invitada….
Evangelina Linares, se sorprendió…..quien era esa invitada inesperada…
Evangelina….dijo Hilario, permítame presentarle a la escritora Evangelina Elizondo…..
La Linares se sorprendió, pero rápida contesto que coincidencia……compartimos el mismo nombre y apellido..-
Así parece dijo Hilario…..e iba a decir algo mas cuando la puerta se abrió y Don Alberto entro al living,….acompañado de abogado Peralta…..
Evangelina Linares palideceo……

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Mensaje el Sáb 31 Ago - 15:08:50  ge

Pido mil disculpas por la demora en continuar este relato. Pero me ha costado mucho, MUCHÌSIMO, retomar los personajes y sus detalles (nombres, situaciòn general de cada uno, etc...) He tenido que releer varias veces, diferentes pasajes, para que la narraciòn tenga sentido. 
Cuestiòn que serà bueno tener en cuenta, desde el principio, para los sucesivos cuentos... 
Està el final a la puerta, Cris... 


Mientras todos los empleados estaban ocupados  atendiendo los distintos requerimientos de los huéspedes del fin de semana, en Las Celias, su dueño y un grupo de pocas personas, estaban viviendo una situación que había tomado un giro absolutamente inesperado para todos ellos, en el corazón de la casona vieja.
La única que faltaba era Susana, pero no llegarìa… Había llamado horas antes, confirmando su inasistencia por razones de salud. Una fuerte gripe, la habìa tirado a la cama. Afortunadamente para Hilario, Liliana y sus amigos, habían resuelto con eficacia todo lo concerniente al fin de semana.  
Evangelina Linares, era sin duda, la mas consternada. Se puso pàlida, al ver a su contador, junto a Don Alberto, pero se recompuso, pensando que quizás era una casualidad, que ambos hubieran llegado juntos a verlo a Hilario. Peralta, tampoco entendía que hacìa esa mujer allì, pero mas allà de eso, se lo veìa  como siempre, señal que nada indicaba, que algo anduviera mal. Eso la tranquilizò.
Nadie tenìa certeza de cual era el objetivo de esta reuniòn "en comùn". Las dos Evangelinas, se estudiaban con curiosidad y asombro. La Linares, sumaba a eso, la desconfianza propia de quienes creen tener un ùnico y posible as bajo la manga, sin contar con que nada en estos casos, debe dar un giro imprevisto como èste. La escritora, por supuesto, estaba fascinada con este encuentro que solo sumaba muchas ideas y material para una historia...
Liliana, no salìa de su asombro ni por el cambio de imagen de Hilario, ni por aquellas dos mujeres que compartìan idènticos nombres, convergiendo a una misma hora, en la casona...
Peralta, se puso al lado de su empleadora y don Alberto, con una seña a Hilario, se dirigió al escritorio.
Don Alberto,  le hizo una seña a Hilario indicándole que se separara del grupo.  Querìa decirle algo.
Hilario captò la insinuación y dijo: -Venga, Don Alberto, creo que estos son los papeles que necesita…- mientras se dirigió al escritorio que estaba unos metros apartado del sillòn donde ya estaban sentadas las visitas.
-La hija de Linares, es èsa que  està de azul… al lado de Peralta. Mientras esperábamos que Liliana nos abriera, le preguntè al contador que andaba haciendo por aquí, y me respondió que venìa a acompañar a la srta Linares por razones de trabajo. Quiso corregirse de su error, al no llamarla por el apellido Elizondo, pero ya era tarde, no supo como…-dijo Alberto.
Hilario quedó asombrado.  Intentando ganar tiempo, mientras salìa de ese estado inenarrable de estupefacción, le pidió a Liliana que ofreciera algo para tomar a sus invitados. No podía creer lo que estaba sucediendo.  
Hilario, observaba disimuladamente desde su escritorio a las dos Evangelinas, mientras fingìa buscar algo.  Su mente, buscaba la manera de encarar el tema para que todo quedara al descubierto... y esta nueva verdad, complicaba mas las cosas, pero no hallaba la forma.  Don Alberto, salió tras èl y una vez fuera, le dijo:
-Creo que el contador, operaba para tres bandos: para sì, para el de la hija de Linares y para el Pelado… Segùn el negro Lavalle, el Turco también trabajaba a través del Pelado, para los Linares. La muerte de Quinteros, tiene que ver con chanchullos que no era conveniente, vieran la luz. Creo que tendrè que investigar al Turco, personalmente… Ya mismo, me voy a verlo. Te tengo al tanto.
-Espero su llamado, Alberto. Acà hay un gato muy grande encerrado…- Hilario se despidió del comisario y regresò al estudio.
-Desean algo para tomar? Cafè, tè, alguna gaseosa?-preguntò Liliana con amabilidad
-Traème un martini-fuè la mandataria respuesta de la Linares.
-A mì tráigame un tè…-pidiò Peralta.
-Por favor, a  mì un cafè...-dijo la Evangelina escritora.
Cuando se acercò al grupo,  todos ya habían recibido lo pedido por parte de Liliana. El le dijo a ella que no tomarìa nada por el momento. La muchacha, se retirò.
-Bueno,  confieso que esta reunión, las habrá sorprendido a ambas. Y si hoy están aquí, es porque el mas sorprendido, he sido yo, ante esta confusión. Una, viene a hospedarse por varios días y la otra, a proponerme un negocio. Por hechos que han sucedido días atrás, era necesario para mì, confrontarlas para salir de este enredo.  Les agradezco que hayan venido y que me hayan permitido con eso, salir de tal embrollo. Liliana… -dijo el ingeniero, mientras miraba a la escritora- acompañà a la señora o señorita Beatriz Elizondo al espacio que destinamos para ella para que vaya “desensillando” y se aliste para el almuerzo. Indicale todo… -luego se levantò y con una inmensa sonrisa, le dijo: -Estoy seguro que le gustarà el estar aquí… Bienvenida!!!
-Señorita…-aclarò ella, antes de seguirla a Liliana.
La empleada recogió uno de los bolsos y ambas se dirigieron a la salida.
Apenas terminò la puerta de cerrarse, Evangelina Linares, no pudo controlar el disgusto que le había ocasionado tal encuentro. El contador Quinteros, solo se limitaba a escuchar.  Querìa salir cuanto antes de allì.
Ella, luego de darle un sorbo mas a su ya exigüo Martini, pretendió amabilidad y simpatía cuando dijo:
-Me sorprende mucho su actitud, Hilario. No hubiera sido mas sencillo, asumir que las casualidades existen?
-Quizàs, hubiera sido mas sencillo, pero no es algo que eventos recientes, me hayan demostrado en este último tiempo…
-A què se refiere?- preguntò ella con curiosidad
-No tiene importancia… son cuestiones personales- mintió èl con una linda sonrisa, mientras recordó aquel  momento de claridad “paranormal” que le había advertido sobre el rumbo que debían tomar sus pasos.
-Bueno, ocupémonos entonces, del negocio que vengo a proponerle.
-La escucho… -dijo el ingeniero Pelatay, con fingido interés.
-La corporación que represento, quiere invertir en este lugar, puesto que le ven potencial para la construcción de hoteles. La ubicación, el tamaño y la distancia a la ciudad, lo hacen ideal por la belleza del entorno, para la distensión, sin estar muy lejos de ella. Las cifras son interesantes, pero si no estuviera de acuerdo con ellas, podría charlarse… estoy segura que llegaríamos a un arreglo…
-Bien-dijo èl- la sigo escuchando…
-La propuesta es de unos 300.000 dòlares, “a tranquera cerrada”, pago en efectivo – y diciendo esto, le hizo un gesto al contador para que abriera el maletìn con el dinero, como una estrategia mas para convencer al indeciso ingeniero.
Ella callò. Era todo lo que tenía por decir. Ahora, solo esperaba un sì.
Hilario se levantò y en su mente, la cifra centellò como un cofre de doblones hallados en el fondo del patio. Le parecía una cifra algo excesiva por las ocho hectáreas que poseìa. Pero estaba seguro, que si eso era lo que ofrecían era porque valìan eso o algo mas. El viejo Hilario, pensò por un momento, en todo lo que podría hacer con ese dinero…  idea que deshechò de inmediato, cuando recordó aquella experiencia extraña, que era la misma que su instinto le decía ahora que no considerara.
No obstante, le siguió un tanto el juego, al preguntar con inocencia:
-Cuànto tiempo tengo para pensarlo…?
-Mire, Ingeniero, le serè franca. Esta gente està buscando otras propiedades por la zona. Y todo depende de que respuestas obtengan. Me parece que es una excelente proposición, que no debería dejar pasar...
-No estoy muy seguro de esto, para que le voy a mentir…
-No se apresure, Hilario. Se que en estos casos, lo afectivo se suele mezclar con lo económico.
-Mire, Evangelina, creo que…
En ese momento, Liliana, golpeò la puerta del estudio.
-Si…

-Disculpe que lo interrumpa, ingeniero, pero son dos cosas: lo busca Don Antonio, me dijo que era muy importante… tiene que hablar ahora mismo con Ud. La otra, que tenemos que largar con el asado… si no, se pasa…

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Mensaje el Miér 4 Sep - 18:56:56  Cris

Les ruego me dispensen hasta mañana porque realmente no sé quién es don Antonio, y si tengo que darle forma a un nuevo personaje, necesito releer TODO DE NUEVO!Rolling Eyes

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Mensaje el Miér 4 Sep - 20:24:41  ge

Twisted Evil 
ME PASÒ LO MISMO... No 
Si mal no he leìdo, Don Alberto es el comisario...
A esto me referìa con hacer una reseña de los personajes, porque cuando pasan como estas, nos encontramos "mas perdidos que turco en la neblina" como dice el refràn. What a Face

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Mensaje el Jue 5 Sep - 11:45:31  Cris

A ver... Qué despiole de personajes!!!
Sí, don Alberto no es don Antonio!!!
Chicos, mis neuronas van a reventar, ayuda please, ayuda...Shocked

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Mensaje el Jue 5 Sep - 19:47:44  Cris

Don Antonio no era otro que un viejo ayudante del Comisario Alberto y traía un escueto mensaje de éste previniéndolo de que no realizara ninguna transacción con la gentuza que tenía reunida en el escritorio, que hicieran como si nada, que en unas horas él se apersonaría en la estancia y era probable que tuviera que hacer algunas detenciones. Le aconsejó a Hilario mantener la calma, y que tratara de pasar el día como si nada ocurriera.
Hilario se introdujo en el escritorio y con un tono por demás amable se dirigió a los presentes: Les solicito que vayan hacia la galería puesto que vamos a empezar , allí los esperan una rica picada y el asado no espera.
Evangelina Linares se puso algo incómoda puesto que tenía un maletín con dinero, mucho más incómoda aún porque estaba presente Peralta y ella no había recibido ninguna respuesta inmediata a su propuesta y además, su verdadero apellido quedaba al descubierto.No estaba acostumbrada ni a dubitaciones ni a respuestas negativas de inmediato. Toda su vida había sido un eterno capricho y el mequetrefe éste tenía que entregarle sus tierras como se había propuesto.
Una rápida mirada por el escritorio, le hizo saber que donde estaba ubicada no se trataba de una simple casona de quinta venida a menos, desde las paredes se manifestaba un exquisito buen gusto y algunos valores agregados para tener en cuenta.
Se puso a pensar rápidamente de qué manera zafar de tremenda confusión, su homónima la había puesto lívida y el martini le bailoteaba en el estómago; francamente estaba casi histérica.
Perdone Ingeniero pero tengo un maletín con valores, no me puedo sentar a comer entre sus muchos invitados dejando éste al azar.
No se preocupe Evangelina, -le contestó presto Hilario- poseo una caja fuerte y el escritorio permanecerá con llave hasta que Ud y yo nos pongamos tranquilamente a conversar, una vez que se termine el almuerzo.
Dr... le dijo a Peralta, señalándole con una mano la salida. Srta, quédese un segundo conmigo que ponemos a resguardo su maletín.
Una vez que saliera Peralta del escritorio, Evangelina o la falsa Evangelina le dijo a Hilario apretando los dientes:
Yo no me pienso quedar un solo instante más acá, le he ofrecido 300.000 U$A por su casa, necesito una respuesta ya o en éste mismo momento me estoy retirando.
Bueno, tengo que contestarle que para mí fue un placer conocerla, no tengo nada decidido aún y si no confía en la seguridad de mi casa, siento mucho que se tenga que ir tan rápidamente sin ni siquiera conocer ni verificar el estado de mi casa, evaluar junto las 8 Has que poseo, en fin, Ud decide...
Hilario la tomó suavemente del codo tratando de que saliera a la galería  o bien que confiara en él para guardar su maletín y más que nada esperar al comisario el tiempo necesario.
Notó que su brazo permanecía duro, crispado, sin duda, estaba visiblemente nerviosa.
Mientras tanto la verdadera Evangelina, la escritora, abría de par en par la puerta balcón de la habitación que le había sido destinada en el altillo y contemplaba la pequeña terraza con macetas y algunas plantas de estación y más allá un tupido bosque. La habitación era sencillamente encantadora, los muebles de cedro desprendían un exquisito olor, un cómodo escritorio hacia juego con el resto del mobiliario, se dirigió al baño y solamente se lavó las manos y se arregló el cabello.
Se preguntaba a quién había pertenecido esa habitación tan estratégicamente ubicada o en su defecto quién la había decorado con tan exquisito gusto, casi aislada de todo bullicio.
Al mirarse en el espejo se sorprendió sonriendo, tenía en la mente una maravillosa historia pendiente pero era hora de comer e ir descubriendo personajes, sin dudar, todos muy interesantes y el lugar le parecía genial para tejer una nueva historia. No tenía claro si ésta sería una historia policial, de amor o simplemente siniestra; el encuentro con las personas que había dejado en el escritorio, hacia breves momentos, si bien estaban elegantemente vestidos, tenían una personalidad o aura oscura y pesada. El aire se cortaba a cuchillo en ése ambiente, "algo" le avisaba que no eran buenas personas o bien oscuros personajes, que asustaban un poco. El Ingeniero era otra cosa, un personaje observable a lo largo de los pocos encuentros que pudiesen tener.
Se dispuso ágilmente a bajar las escaleras ya que el olor a carne asándose despertaba su apetito, sin embargo, al cerrar la ventana observó que allá lejos las copas de los árboles se arremolinaban anunciando un viento de tormenta, con nubes muy gordas que anunciaban lluvia para varios días...
Mejor! Se dijo para sí, muchos días de paz para escribir.
Al llegar al pasillo que comunicaba con el resto de la casa, el escritorio y la sala principal, observó al distinguido anfitrión con su supuesta homónima en una especie de forcejeo.
Al observarla bajar la falsa Evangelina se recompuso y se dirigió a Hilario.
Está bien, guarde en un lugar seguro los papeles que le traje y vayamos a almorzar, yo aguardo que cierre todo o de lo contrario permítame que los deje en mi camioneta, que allí no hay inseguridad alguna. Esto lo dijo en tono dudoso porque había pensando en Peralta presente y en la posibilidad de poner los pies en polvorosa de ése lugar ya que su identidad había sido descubierta y no creía poder cerrar ningún negocio con el manquito Peletay al cual había subestimado en grado sumo.
Ah! Veo que las dos Evangelinas están dispuestas a almorzar, se estaban perdiendo lo mejor que ofrece nuestra casa, agregó Hilario y le sacó el portafolios de las manos a la histérica Linares. Guardaremos el maletín aquí y con el café nos dedicaremos a planificar nuestros próximos pasos. Me acompañan señoras? Dicho ésto, dejó el maletín en un sillón, echó llave al escritorio,de espaldas a la puerta había un pequeño rectángulo de alarma y rápidamente digitó cuatro números sin que nadie observara qué marcaba; guardó la llave en el bolsillo de sus bombachas camperas y acompañado por dos damas se dirigió a la galería de la casona donde se servía el almuerzo.----------------------------------------

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