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Cuento grupal nº 6: "SERVIR A LA PATRIA"

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24012012

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Cuento grupal nº 6: "SERVIR A LA PATRIA"




Las 6,30 y ya el campo brillaba como un vidrio al sol.
La sequía, con lengua voraz, había cobrado presas dejando escasa pastura. Las vacas, aún atontadas del calor del día anterior, lamían el escaso rocío. Otro corte de luz y ni una gota de viento para mover el molino.
Camila arrastra su cansancio de verano por la casa, mira por la ventana y chupa por enésima vez el mate.
Pesa la soledad del campo ahora que no está su hijo Matías. Matías, destello de sol para su madre, que está en la "colimba". ¿ Cuántos días ya?
Muchos días para Camla a la se le alarga la soledad y que intenta proseguir la carta que dice: "Querido Matías, quiero que sepas que estoy bien. ¿Y vos? Resolví no comprar las semillas..." Levanta la cabeza y en alta voz piensa: "Querido Matías, ahora que estás en el servicio militar, ahora que sos todo un hombre, quisiera escribirte una carta de verdad; quisiera de un tirón poder decirte tantas cosas! Esas que jamás me animé a contarte...
Camila y sus ojos que se estiran en ese campo que es de los dos y que hoy brilla como un vidrio al sol... Camila que le habla a su soledad, prosigue: "Decirte la verdad, hablarte de aquel viejo barrio de Buenos Aires, de aquel negocio de mi padre, Café y Billares, al lado del cine".
"Hablarte de mi viejo, ese gallego hosco que vos conociste poco. Hablarte también de mi madre - pequeña y rubia- que era de Lisboa y de lo poco que pude saber de ella...
Contarte de mi vestido blanco y almidonado, mientras papá molía el café y mamá entre sonrisas vendía golosinas durante el intervalo del cine...
Detenerme en ése instante , como los pocos felices de mi vida; trasmitirte el olor del café, la fragancia de la colonia de mi madre, la limpieza que emanaba de la chaquetilla marrón de mi padre, la sonrisa de los dos, la paz de esos instantes. Poder volcarte en el papel el dolor de después, aquel horrible dolor de perder a mamá y para siempre tener la cara hosca, inmutable de papá, su sonrisa perdida para siempre y yo arrastrando mi infancia huérfana, sin vestido almidonado, más guacha aún porque el gallego resolvió enterrarse en vida junto a la portuguesa.
Y éramos en el barrio: los gallegos García, un gallego sucio y macilento y una pobre piba, de ojazos grandes que se para junto a la máquina de café, vaya a saber esperando qué.
Y el lugar haciendo juego con las personas, los envases de vidrio de los caramelos para siempre vacíos acumulando la suciedad de moscas, el tiempo detenido junto al vidrio, afuera la vida...
Pensar que acá en éste paraje ahora soy Doña Mila...." prosigue Camila, llena de verdades y sentimientos. Se mira en el espejo y no puede creer lo que ve, pantalones casi de hombre, los pies en ojotas, las manos, un verdadero desastre; uñas cortas y con rastros dejados por el trabajo de campo, la cara, un muestrario de soles y heladas, sólo los ojos, tan solo los ojos, un vestigio de lo que fue.
"Café y Billares", del gallego García, que casi se murió cuando cerraron el cine y que sobrevivió por los pibes del colegio Moreno que se rateaban allí, estrenaban su primer cigarrillo y a hurtadillas y entre risitas miraban revistas porno.
"Café y Billares", del gallego García, paso obligado de la muchachada antes de ir a las whisquerías, espiando a las pibas que pasan riendo con polleritas cortas, ya imponiendo la mini que en Europa causó tantos escándalos y críticas.
Camila es ahora un destello blanco que pasa para la escuela Normal y se atreve a decir un "chau, papá" a sabiendas que no habrá contestación.
Ya no se para junto a la máquina de café.
Ya no espera la sonrisa de su padre, se acostumbro a su silencio, a su pena, a sus días y días sin palabras.
De su madre le quedaron sólo unos pocos recuerdos, algunas fotos amarillas, trajes viejos, dos pares de guantes, una mantilla, cosas que ninguno se atreve a tirar.
Y el recuerdo dulce, de una voz contando cómo se conocieron en el barco, cómo se amaron de inmediato y llegaron a Buenos Aires casados.
Camila habla poco, es tímida, introvertida y algo rara para el resto de sus compañeras del Normal, las cuales se acortan el largo del guardapolvo con el cinto y ensayan sus primeras sonrisas seductoras.
Camila trata de ser maestra. Y sueña con escuela de campo, bien lejos de Buenos Aires; como áquel campo que visitaron aquella vez cuando su madre aún vivía. Aquel campo que los alejó rápido del ruido, áquel sol que dejaba una huella sonrosada en la piel pálida de la madre, que hacía brillar intensamente los ojos del padre, que con ternura apretaba las manos de las dos.
Polvo, sol, pájaros, grandes maizales, laguna increíbles y el abanico fantástico del trigal abriéndose y cerrándose al compás de la brisa...
Camila lee a García Márquez y Macondo para ella, es el pueblo que no tiene, que no vive, entre medias con raya impuestas por la Regente y tediosa Pedagogía.
Una tarde, descubre en la mesa del café donde ella estudia día a día un libro de Cortázar y más tarde a su dueño, que regresa de hablar por teléfono. Flaco, desgarbado, distinto del resto que vienen a jugar al billar.
"Matías, hoy quisiera que supieras que ése flaco desgarbado fue tu padre. Que mi mundo vacío de palabras se llenó de estrellas, de soles, de ríos de caricias, de poesías, de tardes que fueron doradas sobre el pasto de la plaza.
Matías, quisiera que sepas que tu padre fue el amor de mi vida. Que tampoco sentí vergüenza, que me esperara a la salida del Normal y que las vecinas dijeran: A la galleguita le están arrastrando el ala...
Hablábamos horas y horas, leíamos en voz alta sus poesías y yo sentía, que por fin, le importaba a alguien. Tu padre era un rebelde; renegaba de su madre que se la pasaba contando y acaparando billetes en su negocio; hablaba de justicia social y escribía artículos en un semanario de escasa tirada, iba a las villas miseria y llamaba compañeros a barbudos y melenudos de descoloridos vaqueros.
Yo los escuchaba y callaba. Tenía a mi personal Macondo y me sumergía en los ojos de tu padre que inventaba un pueblo para los que no tenían nada como yo.
Papá no fue a recibir mi título de maestra, atrás entre el montón de gente, si estaban tu padre y sus amigos, que ponían una nota discordante con sus ropas trasguersoras, entre tanto broderie y trajes formales, para mí, su sola presencia bastaba.
Y de pronto Matías, todo se precipitó, ya no tengo memoria para tantas cosas y dolores juntos; comenzaron a aparecer notas en los diarios, el presidente rechazaba a ese grupo que le entregaba sus banderas.
Pasos, corridas en la noche, algún disparo, nadie veía nada pero a la mañana en el barrio aparecía una pegatina de carteles, algún hijo del vecindario desaparecido y el por algo será cotidiano.
Laila y su marido, el turco, merodeaban a papá porque le querían comprar el negocio, el turco especialmente , me merodeaba a mí y el interés por el negocio le daba derecho a meterse en la casa y hacerme insinuaciones.
Vos Matías, ya crecías en mi vientre y creo que Laila lo presentía. Lo sabía tu padre, que quería ser pájaro y que no tenía un pueblo para nosotros, me costaba ubicarlo porque cambiaban de lugares de siempre para reunirse"
Camila se seca la frente transpirada, suspira, se mira las manos y siente que no puede seguir un monólogo tan largo, tan doloroso...Pero no puede, es un cántaro roto éste raudal de recuerdos.
"Y una mañana el turco asqueroso dejó adrede el diario sobre la mesa en un artículo que decía: "Anoche en un procedimiento fue abatido el conocido guerrillero Juan José Gauna. Escribía para el semanario La Arena, su grupo está desaparecido. Y mi grito visceral desgarrando las paredes del café y por fin pude hablar en tanto tiempo con mi padre, por primera vez juntos, lloramos la muerte de mamá, lloramos al fin por nuestra vida vacía...
Cinco millones Ley en efectivo y el turco ya es dueño del negocio y se atusa los bigotes desde la máquina de café, diciendo por lo bajo: Quién mal anda, mal acaba.
Con papá quemamos por fin los trajes, las fotos amarillas, nuestra vida de dolor y sobre los hombros como protegiéndome me puso la mantilla de mamá.
La estación Constitución es un río de gente y dos adolescentes vestidos de soldados me pusieron una ametralladora bien cerca del pecho, mientras mi pobre viejo sacaba sus gastados documentos y yo mostraba el interior de mi cartera, dentro del corpiño llevaba el recorte del diario donde decía que tu padre era un guerrillero muerto.
Y el campo, éste campo Matías, fue nuestro. Cerrando los ojos y conteniendo la respiración aprendí a matar una gallina y entre arcadas, a desplumarla. Mi padre arqueaba sus espaldas por esta tierra, que alguna vez soñó mi madre. Aprendimos de vacas, de pariciones y aguantamos los rumores que decían que tu abuelo y yo éramos pareja, mientras tanto mi vientre crecía...
Y luego llegaste vos Matías, para afianzarnos a ésta tierra, llegaste para hacernos felices, sobre a todo a tu abuelo que reía por nada, que buscaba excusas para volver del campo, que te despertaba para que vieras los pollitos recién nacidos.
Me parece verlos, caminando de la mano por el surco, hablando de los sembrados, mirando las nubes, como pidiéndoles que se descolgaran en agua sobre la semilla que esperaba.
Pasaron tantos años de trabajo, de paz. Rehuíamos de las noticias de los gobiernos que subían y bajaban, teníamos por fin a nuestro Macondo, nuestra ley era el trabajo, el amor.
Muchos años después el pueblo supo que tu abuelo no era mi marido, cuando aquella noche lo llevamos al hospital y días más tarde, vos y yo , solitos, lo enterramos en el cementerio,
Y es probable que recuerdes lo que fue nuestra vida desde entonces, vos manejando el tractor, la camioneta y yo trasformándome en doña Mila. Y ahora pienso que fue acertado vender esa fracción de campo, luego de una nueva y gran sequía y ahora desde la ventana puedo observar a las casas de Villa Camila, que comienzan el ritmo de esta mañana con cortes de luz, aletargados como lagartos al sol"
Un chiquilín descalzo corre por la entrada de Camila, levantando una mínima polvareda.
Doña Mila, ¿tiene luz?, dice mi mamá que escuchó en la radio que se armó despiole con los militares.
Camila va al cuarto de Matías, fresco cuarto de libros ordenados, impregnados de la presencia del que falta. Busca la radio para enterarse de las noticias que le adelantaron sus vecinos y posa su mirada sobre el bolso con las cosas de Matías y que llevará sin falta al Regimiento. Detiene sus manos sobre unas cartas de amor que encontró al ordenar el cuarto y sonríe... Se las lleva junto al corazón y olvidándose de la radio, sale para sentarse en la mecedora del abuelo debajo de la parra; desde allí ve la ruta, larga serpiente metálica y este campo, que hoy brilla como un vidrio al sol...
Camila se mece como acunando las cartas, ya no piensa en semillas, ya habrá tiempo para resolver éso, cuando Matías regrese , hablarán de éste amor de su hijo y quizás ya el campo no sea un campo solo para dos.
Se adormece con el calor y la reanima el ruido que hace el motor del agua al ponerse en funcionamiento. Por fin volvió la luz! Ahora el trabajo será diferente, terminará una camisa que está cosiendo para su hijo y quizá vaya a la peluquería que tanta falta le hace!
Se levanta de la mecedora y desde la pileta del patio se echa agua sobre los pies hinchados y entra en la cocina, ya sobre el filo del mediodía. Pone agua para el mate y enciende el televisor; sonríe al dejar las cartas de amor sobre la mesa, con cuidado, como si fueran frágiles jazmines.
-Continuamos informando sobre los hechos que ocurrieron y están ocurriendo desde ésta madrugada en La Tablada- dice el locutor.
Camila sin querer deja escapar un grito: "No! Matías en La Tablada no, allí estás vos!"
Bajo un fuego cruzado se ponen a salvo los conscriptos... continúa el que relata.
"Matías, no te veo, vos no saliste, vos no estás entre esos chicos, veo claramente sus caritas asustadas. Yo te hubiese adivinado, vos no saliste, vos no estás, no estás!!!"
-Se conoce que en el interior del edificio que ya arde, quizás hubiera algún conscripto muerto- desgarra las entrañas de Camila el locutor.
Camila YA lo sabe. Camila que casi no ha tenido paz lo sabe, no necesita nombres ni detalles.
Toma la cuchilla que usa para matar gallinas y de un solo envión, se la hunde bien profundo en su corazón. Ya no habrán proyectos, ni campo compartido, ni sol...
Sobre la mesa, como jazmines se marchitan unas cartas de amor.
Hasta la mecedora del abuelo llega un incontenible río rojo, mientras el locutor sigue relatando para nadie, la intensa jornada que se está librando en La Tablada.
El campo, hoy particularmente, brilla como un vidrio al sol.
Viento Sur.
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Cris
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Cuento grupal nº 6: "SERVIR A LA PATRIA" :: Comentarios

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Mensaje el Mar 24 Ene - 15:49:08  Gatofidio

Brillante y terriblemente hermoso, y con un final digno de Horacio Quiroga, sin embargo el cuento parece que esta cerrado, pero hay una hendija para seguirlo.
Si me lo autorizas, lo sigo un poquito mas, si no no hay problema, tu amigo George (jajajajaja)

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Mensaje el Mar 24 Ene - 20:31:53  Cris

Perdón, estimado amigo, ya conté de qué manera este cuento salió una tarde de mis cuadernos personales. Las aclaraciones está en el mismo tema de "Novedades y cotorreo" en el ítem - Escritura en equipo- que no leíste, aparentemente.

El cuento ya forma parte de una antología muy pequeña, "Los sonidos del alma" que se presentó en la feria del Libro de mi ciudad en oportunidad de su centenario, entre otras estupideces que ésta, vuestra amiga firma. El centenar que se editó (jajajajaja!) una edición modesta y rústica, fueron comprados por ex compañeros, docentes y solidarios amigos de la infancia. Mi hermana, quién tiene una veta histriónica lo presentó en mi lugar y ahora que me acuerdo, nunca recibí los fondos de lo vendido! Esto que estoy contando fue idea de mi madre, hizo un rejunte de cuentos que yo le había enviado y sin más, esdcribió un prólogo y de esta manera quisieron darme la sorpresa. Gran horror de parte mía cuando recibí el primer ejemplar luego de pasados los acontecimientos y observar unos cuantos errores ortográficos!

Creo que en algún momento conté estos acontecimientos en alguna parte del foro.

El cuento está cerradísimo, tuvo su segundo de gloria , encima de haber llegado bastante tarde al lugar donde se entregaba la mención .Recuerdo haberme comprado un vestido nuevo color azul, con un pañuelo eterno con florones azules, celestes y rosas sobre fondo beige. Mi hija, no sé en qué momento se pasó para su colección de pañuelos ése en especial.

Pero... si se te ocurre algo... y te parece que ante semejante horror hay posibilidades de una hendija, dele nomás!

Los hechos de La Tablada justamente se produjeron estando mi madre en casa y ése día tenía un vuelo de regreso con destino Neuquén, que obviamente ante los acontecimientos, fue cancelado. Mis hijos adolescentes, sanos y vitales, no se apartaron del televisor , y disfrutando que tendrían a su abuela unos días más!

Un abrazo:heart:

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Mensaje el Miér 25 Ene - 16:55:09  Gatofidio

con tu permiso Viento Sur, le agregue una salida que da pie a mas.....


24 de enero de 1989
Hospital militar Buenos Aires

Mi coronel, acaban de traer a los heridos de La Tablada, hay un soldado que esta muy grave, no se si pasa la noche, comento el sargento enfermero a su jefe. Bien, cual es su nombre y cual su condición le contesto el militar que por profesión era medico. Matías García, recibió por respuesta y tiene un bala en la cabeza, otra en el estomago y una en el muslo que rozo la arteria femoral, hemos controlado la hemorragia, tiene signos vitales pero esta casi en coma. Llévenlo directo a quirófano, a este lo atendemos primero, si es que no se nuere.
La operación fue larga y complicada, lo mas fácil la herida de la pierna, la cual no causaría mayores problemas a futuro.
La bala del estomago, tenia el problema de cicatrización por efecto del acido clorhídrico que el organismo genera pero lo realmente grave era la herida en la cabeza sin orificio de salida.
Por una rara combinación de circunstancias, la bala debió haber rozado algún elemento duro antes de pegar en Matías con la suficiente fuerza de perforar el cráneo, pero no para atravesarlo, de hecho se había inmovilizado en la fisura hemisférica sagital, lugar de donde había que sacarla y si la bala no daño a los lóbulos, lo podría hacer la cirugía reparadora.
Con mucho cuidado la bala fue removida, se extrajo la sangre adyacente y se cerro la cavidad craneana. Lo único que quedada era esperar en la sala de terapia intensiva.
Pasaron horas, dias, semanas Matías seguía vivo, pero no reaccionaba.
Mientras tanto la burocracia militar se movilizaba para contactar a la familia, según los registros militares su madre Camila Garcia, vive en un pueblito cerca de Medanos exactamente donde el ferrocarril Roca tiene la estación Mascota. El telegrama fue devuelto por el correo argentino. Destinatario fallecido.

Mama, que haces aquí, le pregunto Matias a Camila cuando la vio junto a su cama, que te paso mi niño le dijo ella, vine a estar con vos y también esta tu papa, que ahora lo puedes ver y tu abuelo, viste ya estamos todos juntos. Matías sonrío, por fin conocía a su padre después de tanto tiempo, vio a su abuelo y se puso a reir. Su madre lo abrazo, pero el abrazo fue muy etéreo, fue entonces cuando su padre le dijo, hijo tu no tienes que estar aquí, no es tu hora todavía, nosotros equivocados o no ya hicimos nuestra parte, ahora te toca a vos, ve y regresa, planta tu semilla en el campo y en la vida, construye lo que nosotros no pudimos hacer, completa el sueño de tu abuela y de tus padres, se feliz

El enfermero que estaba de recorrida habitual esa noche, llamo urgente al medico de guardia, el Capitán Jiménez,
Mi capitán el soldado Garcia despertó…

El gato Silu.

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Mensaje el Miér 25 Ene - 18:15:14  Cris

Sencillamente... me he quedado sin palabras!
No es casualidad que conformemos un buen equipo , con veleidades de escritores!
Un abrazo, ahora sí... FIN---------------------------------------

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Mensaje el Sáb 28 Ene - 17:49:50  Gatofidio

Todo fin en si mismo es un nuevo principio, tal ves no en la misma forma pero si en la esencia...nada se pierde, todo se transforma, y como te comente por otra vía, este cuento puede continuar, ya que tuviste la sagacidad de concatenarlo con hechos muy ligados a nuestra historia pasada con hitos de lo ocurrido en la segunda parte del siglo pasado.
Pero cuando me tome el atrevimiento del volver a la vida a Matias Garcia, se puede traer la historia hasta el presente, de la mano de los hitos que jalonaron esta ultima etapa.
En tu cuento estan los acontecimientos setentista que tanto daño le hicieron al pais y justamente la ultima rémora de la lucha armada es donde se desarrolla la trama final, para cerrar el capitulo......pero porque cerrarlo, hay mas material para seguir incluso hasta nuestros días...a esta altura el Matias tendria alrededor de 40 años, soportando toda la decada menemista, el fiasco delaruista y los reivindicares de los obscuros setenta.
Realmente hay mucho material.....

¿lo compartimos?

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Mensaje el Sáb 28 Ene - 21:14:01  Cris

Mande! Aquí estoy dispuesta a seguirle el tranco!

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Mensaje el Vie 10 Feb - 16:04:38  Gatofidio

El capitán Jimenez, se acerco a la cama y miro fijamente al soldado herido, que a su vez lo miraba con una mueca de alivio y dolor, de tristeza y amargura. No sabia muy bien que había pasado, solo recordaba humo, ruidos, gritos, golpes y explosiones….

¿Cual es su nombre? Pregunto el oficial medico….Matías….quiso contestar, pero no pudo articular ninguna respuesta…..El medico volvió a preguntar……¿sabe quien es? Otra vez Matías intento contestar, pero no pudo, solo atino a mover la cabeza un poco hacia abajo.

El enfermero que observaba todo, comento: al menos sordo no esta, mudo parece, será temporal o definitivo……El medico lo miro y esbozo una respuesta: puede ser efecto del trauma, o evidentemente, la bala algo le afecto adentro del matete.

En fin, veremos como evoluciona, hay que dar aviso a personal y a psiquiatria…

La dirección de personal del ejercito, tomo debida nota de la situación del soldado Garcia, herido en combate en tiempo de paz, en un ataque subversivo contra el cuartel de infantería mecanizada Gral Belgrano de la localidad de La Tablada de la Pcia. De Buenos Aires.
En dicho legajo se podia leer claramente: herido e internado en el Hospital Militar desde el 24 de enero de 1989, en estado critico, operación exitosa, se curaron las heridas del muslo, el estomago y se extrajo la bala alojada en la cabeza.

La convalecencia en el hospital militar siguió sumando semanas, su memoria de ratos funcionaba y recordaba vagamente lo que había pasado, explosión, humoso, gritos y los disparos y que el mismo había tomado un fusil y lo había utilizado disparando hacia la ventana, pero sin saber muy bien a que le disparaba….recordó que algo le golpeo primero el estomago y después la frente y que todo se volvió negro y nada mas….solo el vago sueño de una reunión con su madre, su abuelo y otra persona que afirmaba que era su padre.

Cuando finalmente le dieron de alta y simultáneamente la baja del ejercito, no sabia que hacer, no había nadie que lo esperara, ni en la puerta del hospital, ni en su casa allá en el sur, sin embargo algo le golpeaba en el pensamiento “planta tu semilla en el campo y en la vida……”

Con los pocos pesos que tenia, se dirigió a la estación Constitución y saco un pasaje para Medanos, cuando el tren ya recorría con su monótono traquetear por los campos de la provincia de Buenos Aires, cansado y algo hambriento se quedo dormido……….

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Mensaje el Sáb 11 Feb - 15:22:15  Cris

El dolor intenso que siente aún en la cabeza, el traqueteo del tren lo llevan a quedarse dormido, con un sueño pesado, lleno de imágenes horrorosas, de humo, olor a carne humana quemada, gritos, disparos y confusión, que vuelven a repetirse una y otra vez, la imágen hermosa y etérea de su madre, su abuelo y ese hombre al que no vio jamás en vida.
El dolor punzante y aquel otro, el de saber de que su madre está muerta lo despiertan en la primera parada: Cañuelas, una estación vetusta y descuidada pero donde puede acceder a los sanitarios. Toma la mochila y baja.
Sabe que Médanos está exactamente a 732 Km de ése Buenos Aires pestilente que hace tan solo una hora y media dejó atrás y que lo espera un largo y nocturno viaje aún.
El rostro que le devuelve el deteriorado espejo del baño no es alentadora. Su cabeza rapada, con un parche sucio en la misma , su extrema palidez le dan aspecto de un loco sin remedio. Extrae de su mochila, un calmante y antibióticos y se los toma bebiendo agua de la canilla del baño; el dolor de estómago le traen recuerdos de la herida o de hambre, vaya a saber.
En el andén de la estación compra un sandwiche con una lata de gaseosas que le saben a gloria.
Asciende al tren cuando escucha el pitido de la locomotora y vuelve a releer el telegrama que da cuenta que su madre figura como fallecida, con fecha posterior al día que les dieron la orden de salir del cuartel, en calzoncillos con las manos sobre la cabeza como si fuesen delincuentes. ¿Disparó él mismo un fusil? Cree haberlo hecho. Es confuso ese recuerdo, sólo sabe que estaban esperando destino a otro lugar y luego aquello... El dolor insoportable, las horas, los días, las semanas en el hospital, la NADA, la ausencia de su madre, de don Juan, de Zoe. ¿Creyó ver a Alfonsín? Tal vez... al igual que la imágen de ése tipo que decía ser su padre.
Todo es confuso en su cabeza herida, casi hubiese sido mejor que el tiro hubiera sido más certero y definitivo, porque no sabe cómo va a sobrellevar tanto y tanto dolor.
Cierra los ojos y de sus espesas pestañas caen dos lágrimas enormes y cristalinas y el corazón grita en silencio: Mamá, mamá ¿por qué diablos te mataste?
Un enfermero charleta le contó que habían 5 conscriptos muertos en las listas definitivas de esa largas horas que duró el Combate de La Tablada y concluyó: "Viste, pibe, capaz que tu vieja se hizo la croqueta de que estabas muerto y chau, se liquidó! Vino un hombre grande, a buscar noticias, tus cosas, don Juan Martínez, pero vos dormías como un angelito, dijo ser la única persona que te conocía, no sé si tenés güita o no, pero también dijo que era tu casero, mejor, preguntale al médico. Ahora, te dieron la baja y mejor, andá a hacer lo que dejaste pendiente por hacer el servicio militar".
El campo cañuelense dorado por el otoño a través de la ventanilla del tren le trasmiten la rutina del trabajo casi concluído, pasto apilado en perfectos cilindros, vacas hermosas y sanas, algún silo aquí, otro a lo lejos, tractores, gente al sol que culminan sus tareas del día y unos caballos que pastan detrás del alambrado, casi al borde de las vías.
¿Y SU campo? Su tierra nunca se caracterizó por tener buenas vacas lecheras, ni buen maizal, ni trigo, Médanos , en el extenso sudoeste de esa provincia tan rica se tuvo que apañar en el cultivo del ajo y más tarde se ufanó por ser "la capital del ajo" y recuerda sus fiestas anuales, celebrando la cosecha, con sus escasos 4.000 habitantes. Más tarde, con ambición los pobladores se dedicaron en transformal el medanal en plantaciones de vides para fabricar vino de alta gama.
En estas cuestiones estaban con su madre, además de la huerta, enorme, que era lo que por el momento los estaba salvando ya que la la producción hortícola también estaba siendo reconocida y vendida muy bien.
En esas conocidas fiestas del ajo, fue donde por fin, el amor de niños que tenía con Zoe Rouquet, sobrina del contador de su vieja, se consolidó. Ella ya estaba estudiando en la Universidad de Bahía Blanca y esperaba que se le incorporara.
Matías sabe que esos parajes llevan todos nombres de los "capitanejos" mayores de la Campaña al Desierto y de los "otros": Villarino, Pedro Luro, Mayor Buratovich, y tantos ...tantos otros como ellos, un atado de judíos, y ellos, los gallegos García que compraron pequeñas parcelas.
Se queda dormido nuevamente con una sóla frase taladrándole el cerebro como un mantra: "Putos milicos, putos guerrilleros"...
La voz del guarda, amén del sol y el arenal que entran por la ventanilla, le dan aviso de que llegaron a Médanos.
Pone los pies en ese suelo como si fuera un verdadero conquistador, o mejor dicho, como un cacique, como Anicayal, el último en rendirse y apretando los dientes con furia, sientiendo que esa mezcla de dolor y de rabia le corroe las entrañas y como si marchara, comienza a caminar...

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Mensaje el Mar 20 Mar - 21:15:03  ge

No habìa posteado sobre este cuento que han elaborado ustedes porque por falta de tiempo, no lo habìa leìdo.
Me parece EXCELENTE... de verdad, se han lucido.
Esta historia concluye aquì o tiene "otro giro de tuerca" Question ?

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Mensaje el Miér 21 Mar - 11:18:22  Cris

Así es Ge, este cuento tiene otra vuelta de tuerca, solo que espera el regreso de Luis de sus vacaciones, que es el que supuso que el original, por tratarse de una cuestión histórica tenía una hendija de la cual colarse y así lo hicimos tal has podido apreciar.

Eso no quita que se sumen nuevos integrantes para darle continuidad al cuento como solíamos hacer en otros momentos.

Creo que Silu ya estará de regreso de sus vaciones esta semana así que... veremos como sigue! Estoy segura que le dará continuidad.

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Mensaje el Jue 22 Mar - 19:04:05  Gatofidio

....comienza a caminar....
El jefe de estación le llama la atención ese joven que bajo del tren y se puso lo lentes para verlo mejor, inmediatamente lo reconocio y grito a su ayudante Rodrigo..
-ve rápido a buscar a Don Juan, decile que Matias esta de vuelta.
Rodrigo tomo la bicicleta y en menos de 3 minutos llego hasta la casa de Don Juan, golpeo sus palmas para llamar y en vez de Don Juan, salio Zoe, que estaba de visita.....Si, pregunto......
-Me manda el jefe de estación, para darle un mensaje a Don Juan.....
Don Juan salio a ver a un cliente, vuelve en una hora aproximadamente.....esta bien...se lo puede decir que me dijo el jefe de estación que Matias esta de vuelta, y dijo esto sin ninguna entonación particular, ya que desconocía completamente la historia y el efecto que sus palabras producirían....
-.Matias.....pronuncio entrecortada Zoe.....
-Si respondio Rodrigo....
la cara se le ilumino y al mismo tiempo se le llenaron los ojos de lagrimas, Gracias atino a decir y mientras Rodrigo volvía a la estación, ella salio corriendo detrás de el......las distancia no era mucha solo 5 cuadra y había que dar una vuelta a la segunda esquina cuando justamente doblaba esa esquina se topo con Matias que la miro
sin decir palabra, en su golpeada mente no podía asociar esa mujer con la imagen de su querida Zoe.....la bala algo había quitado de su cabeza........
Zoe lo miro confundida....no esperaba semejante reacción....su lagrimas de alegría, mutaron en lagrimas de dolor........

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Mensaje el Vie 23 Mar - 10:17:26  mino

Chico, me han dejado atónita
Anoche he estado leyendo lo que ustedes escribieron hasta que las letras me bailaban y tuve que dejar porque me caía de sueño. Sleep

Los felicito!
Es de una calidad increíble, lleno de vida, de sentimiento, ......de suspenso!!
drunken
No veo el momento en que lo retomen, study

Es un lujo tenerlos de compañeros de foro. flower Very Happy

Gracias.!

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Mensaje el Sáb 24 Mar - 11:49:34  Cris

Al llegar a la tranquera de la casa el cuerpo enjuto y de confusa memoria, recibe en su largos y brazos al cuerpito de Zoe. El cabello largo de ella se le enreda en su crecida barba y su proximidad acompañada de su perfume sólo le acercan vestigios de tardes en la laguna, risas, música pero con un dejo de rabia alcanza a decir:

¿Por qué? ¿Por qué? Y vencido deja caer retenidas lágrimas por tanto tiempo.

Zoe en silencio y de la mano lo lleva hasta la galería de la casa, donde aún está la reposera del abuelo y con extrema dulzura le dice:

Sentate, voy a preparar un café y algo de comer. Inmediatamente se dirige a la cocina dejando antes una tibia caricia sobre el rostro de Matías y en la herida de la cabeza.

Matías se mece en la vieja y conocida reposera observando el parral donde las uvas esperan ser cosechadas al igual que las que están a la vera de la entrada en prolijas hileras, del otro lado el huerto protegidos en la sombra de los viveros que con su madre construyeron y cierra los ojos con infinito dolor.

A la memoria le vuelven noches de verano en brazos de su abuelo en esa misma reposera, donde contemplaban el cielo poblado de estrellas, los sembradíos que se erguían dando fantasmales sombras al campo y el abuelo desgranaba un cuento que inevitablemente empezaban en una aldea de España, otros en alguna aldea de Portugal, y los que más le gustaban, en un buque que navegaba días y días entre increíbles tormentas y a veces, en completa serenidad, donde habían vidas que se cruzaban con la esperanza de habitar en nuevas tierras.

Una camioneta al estacionar le hace abrir los ojos. De ella desciende un hombre viejo, curtido por el sol, quién como un loco corre hacia él para abrazarlo.

No es su abuelo que su memoria marchita y que en un principio de alucinación creyó ver , es el viejo Juan, compañero inseparable de su familia, en especial de su abuelo, un indio que se conchavó por unos días y se quedó toda la vida.

Se prodigan un abrazo profundo como profundo suele ser el dolor y las lágrimas que los ahogan a ambos se deslizan sin reparos; al indio celebrando la vida, a Matías, por la muerte a la que aún no le encuentra explicación.

Zoe que se acerca con una bandeja, en silencio la deja sobre la mesa de la galería y cuando los hombres ante su presencia se separan dice:

Don Juan, yo vuelvo a lo de los tíos, mañana regreso a Bahía Blanca.

Como una mariposa tenue apenas roza la mejilla de Matías y le extiende la mano al viejo indio que en silencio le expresa mil palabras.

Ambos se quedan mirando a la pequeña figura que camina por el largo camino hacia la tranquera; sólo el viejo indio conoce el dolor que lleva en el alma.

Apenas la figura desaparece Matías le dice a Juan:

Contame viejo, contame que pasó y no te guardes nada, casi como un ruego, mientras se lleva la taza de café a los labios.

Juan en breves palabras le relata lo que supuso todo el mundo, el por qué de la determinación terrible de Camila al conocer los hechos de La Tablada, de quedarse sin su único hijo ya que solo muchos días después se conoció que sólo cinco soldados conscriptos habían sobrevivido a semejante desastre.

El viejo, casi cansado de tanto reabrir el dolor, agrega:

Vamo pá dentro m'hijo, te voy a dar la carta sin finalizar que te estaba escribiendo tu madre el día que se mató y es hora de que mires tu presente. Volviste de la muerte y vos sos el milagro.

El olor de la cocina le perfora los sentidos, todo sigue igual, solo falta la madre...

Matías ahora lleva entre sus manos el esbozo de carta que expresa que finalmente resolvió no comprar nuevas semillas.

Y recorre cada habitación de la casa apretando los dientes, ya no sabe si es el dolor o la furia lo que lo domina.

Sobre el escritorio que fuera de su abuelo, más tarde de Camila, están perfectamente ordenadas las cartas de amor firmadas por Zoe. En ellas habla de proyectos, de la Facultad, del amor que ambos sentían, de los viñedos...

Y de pronto, como si un rayo le partiera la cabeza se le agolpa el amor que tenía en la memoria dormida y ya es demasiado tarde para correr tras ella, necesita saber más cosas, entender.

Sin saber qué, busca y rebusca en los cajones del escritorio; encuentra antiguos papeles del abuelo, viejas facturas pagas, antes de que su madre pusiera todo en manos del contador Rouquet, tío de Zoe, la venta de la fracción de campo...

Envuelto en un por qué sin respuestas, quizás busque explicación a lo que no lo tiene, entender definitivamente que él y solo él era el motivo de vivir de esa mujer valiente, luchadora y tenaz.

Detrás del último cajón del escritorio hay una caja metálica cerrada con llave.

Matías la toma y se dirige a Juan que lo dejó a solas en su deambular por la casa y sus recuerdos. El viejo indio permanece sentado en una silla de la cocina, con las manos entrelazadas, pensativo, como ajeno a todo.

Juan, ¿Vos tenés la llave de ésta caja?

No Matías, yo con las cosas de la casa no ando y lo sabés bien y sus cejas quedan arqueadas en su frente amplia surcadas por mil arrugas.
Y agrega:
Con el contador, los vecinos de "Doña Mila" hemos preservado tu campo. A veces m'hijo es necesario sepultar el pasado sin asco. El pasado no se puede resolver, éso lo decía el patrón y por éso luchó primero él y luego la patrona. El presente eras vos y ÉSTO dijo, señalando con el mentón hacia el ventanal que mostraba los viñedos, el huerto bajo sus ordenados viveros protegiendo su humedal, que, por la gracia de la tarde que caía, cobraban un bello dorado, como extraído de la paleta de un increíble y maravilloso pintor.

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Mensaje el Sáb 28 Abr - 23:13:05  Gatofidio

Quien lo diría, apenas tenia 20 años y ya la vida, lo había golpeado con creces,....vaya destino de alguien que solo con cumplir con un deber cívico, se vio envuelto en un hecho que al el, en si no le iba ni le venia, porque el, como cada uno de los mortales tenia su propio mundo, un mundo particular como el de cada uno, un mundo con presencias y ausencias que modelan tanto el carácter como la individualidad única y esencial de todo ser.....Matías mientras volvía con al caja en la mano acercándose a Juan se preguntaba, como a veces se preguntan todos...porque a mi,....si yo era feliz........
Juan lo miro y en un instante supo que pasaba por esa cabeza golpeada y como, para decirle...sabes a veces no hay que andar con vuelta y es necesario tomar medidas drásticas...quieres conocer que hay dentro del cofre, pues entonces ábrelo....y sale de dudas,

Matías lo miro, como se mira a esas personas que por algún motivo particular, sin ser de la misma sangre tienen un conexión tan especial con uno, que automáticamente actuó....fue hasta la parte de atrás de la casa donde religiosamente estaba el taller domestico, tomo un partillo y un punzón y como no podía ser de otra forma lo llamo a Juan para que colaborara con el ....Juan solicito acudió al llamado...tomo la caja entre sus manos mientras Matías hacia volar la cerradura a fuerza de golpes de punzón y martillo...

Lindo tesoro estaba celosamente guardado....solo la pagina de un diario, y una nota de Camila.....Matías, decía el encabezado.......si algún dia lees esto, es porque ya no estaré yo para decírtelo.....fuiste el fruto de un amor, por el cual sufrí muchísimo...tu padre era un soñador que quería cambiar el mundo, pero equivoco el camino....creo que no fue decisión de el, sino que le llenaron la cabeza, pero esto esta en una conjetura....el pensó que el cambio debía venir por intermedio de una purificación a sangre y fuego....le pedí, le rogué , que se apartara...pero no me dijo y todavía lo recuerdo...."si no puedes vivir con dignidad y no luchas por ello, no tiene sentido vivir" y el siguiendo sus ideas murió en el intento....lo poco que pude saber es que se inmolo en nombre de una causa que lo traiciono a el como a tantos.....aquí en la soledad del campo y con las pocas noticias que llegaron vi y comprendí que como suele ocurrir los que se sacrifican son los que combaten en primera línea, los que mandan rara vez pasan penurias.....este hoja de periódico que esta justamente aquí....este guerrillero abatido es tu padre.....tal vez se equivoco o tal vez no....yo no lo se, si se que lo ame con locura y el fruto de ese amor se llamo Matias"

Matias se sento, y miraba fijamente la nota...una mezcla de rabia, dolor y angustia corria por su interior...hasta un irónica sonrisa se dibujo en su rostro....el, el soldado herido y condecorado por su valentía, había sido victima de algún individuo que sustentaba las mismas ideas del que lo trajo al mundo.....y encima a consecuencia de ello perdio lo poco que le quedaba....linda jugarreta del destino.....

Juan lo miro...sabia que era lo que pasaba por su mente y en una reacción típicamente telúrica...se acerco a Matías y le dijo...Matías...deja eso, quiero mostrarte y enseñarte algo....

Matías lo miro y en forma autónoma lo siguió....Juan salió a la galería..camino unos treinta metros hasta que quedo al borde de los viñedos,...se arrodillo tomo un poco de tierra con su mano y se levanto....Matías caminaba detrás de el..y cuanto Juan se arrodillo el se paro observando... el viejo indio se levanto con su mano libre le tomo las manos de el y le puso las palmas para arriba,...en ese preciso instante dejo caer sobre esa palma joven y abierta la tierra que había recogido del suelo y primero en mupudungun y luego en español repitio.....esta es tu tierra, a su modo tu abuelo, tu padre y tu madre lucharon por ella......ahora te toca a ti, no los defraudes.....y no olvides, que hagas lo que hagas en algun momento vas a volver a ser parte de ella....

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Mensaje el Mar 1 Mayo - 12:36:54  Cris

Matías hundió su mirada profundamente en los ojos de Juan y nadó en su historia y los recuerdos, el trabajo constante y los afanes de sol a sol, se llevó el puñado de tierra depositado en sus manos al corazón. La misma parecía latir, vibrar, gritar el compás de su propia emoción, a ése saber de pronto su origen, el apellido que debía haber llevado, las causas perdidas de su padre, las de su abuelo, las de su madre, la lucha feroz y cotidiana en ese campo.
Juan le colocó un brazo sobre los hombros y le dijo: Ya es demasiado por hoy, en la heladera tengo un puchero capar de levantar a un cacique y a varios de su tribu luego de una derrota, bien muertos de hambre.
Matías más que comer devoró lo servido por Juan y recién en ese momento se dio cuenta de lo cansado que estaba. Bajo la ducha caliente, apoyando la cabeza sobre los azulejos del baño lloró como un niño pequeño dejando correr el agua sobre su alma y cuerpo lastimado, casi sin importarle que Juan lo escuchara ocupado en sus tareas en la cocina.
Se dirigió a su cuarto, ordenado e impecable como siempre por su madre.
Se hundió en su cama que poco se parecía a la del hospital y desde allí observó la biblioteca, sus libros, apuntes y en un costado un ramillete de cartas. Zoe... dijo para sus adentros y a la mente le volvieron tardes en la laguna, bailes, risas, besos que creyó de amor, clases en la Facultad allá en Bahía Blanca, sueños que ahora le parecían definitivamente rotos. Tan rotos como lo fueron los de su madre con Juan José Gauna, alojando en su vientre toda su esperanza por el hijo por venir; como fueron sus propios sueños alejados de ese campo tan lejano al horror de esos días, debatiéndose entre la vida y la muerte. Prendido a su memoria estaba el día que el abuelo le enseñó a manejar el tractor, las noches en que sentados en la reposera su voz lo arrullaba contándole historias y su risa era tan fuerte que quebraba la noche como un tambor, inhalando la frescura de las plantas, el olor del campo, oyendo el croar de las ranas y viendo el ir y venir de las luciérnagas; aspirando el olor a tierra y a viento de su abuelo... Luego los brazos cálidos y perfumados de su madre llevándolo a la cama, cubriéndolo de besos y de caricias interminables.
Mamá, mamá, mamá... repitió Matías como un rezo y se quedó dormido.
A las 6 de la mañana el olor a café y a pan le activó la sangre, llenando la casa de presencias, haciéndole latir las sienes y rechinar el estómago.
Juan era el causante de que él se sintiera tan vivo, con esa fuerza, esas ganas nuevas.
Lo vio sacando un pan dorado del horno y el que casi quemándose las manos le brindó la más maravillosa de las sonrisas, una sonrisa llena de dientes blanquísimos en contraste con su piel oscura. Matías comprendió cuánto amaba a ése viejo compañero, fiel, leal, perseverante, sincero, auténtico y que era junto con el campo su único tesoro.
Matías le abrió los brazos y se fundieron en un abrazo que no necesitó palabras, era la tierra que hablaba sin palabras...
Así supo Juan que Matías no se iría.
Mientras sorbían el café lenta y parsimoniosamente ambos miraban por el ventanal hacia el campo envuelto en neblina y que lentamente se despertaba bajo los rayos del sol.
Y mientras se quemaban las manos por comer el pan caliente comenzaron a elaborar las tareas del día.
En los pensamientos de Matías rondó por un instante el apellido Gauna, una familia que quizás viviera, allá lejos en Buenos Aires. ¿ Los buscaría? En esa democracia endeble y constantemente amenazada, era probable que se encontrara con una abuela desconocida, con heridas abiertas, tal vez peores a las que él sufrió y recibió en ese absurdo ataque a La Tablada. Esa idea fue tachada de su mente.
Zoe? Futuro, quizás, tal vez, mañana... como esos retoños nuevos de las vides, que empezaban a resplandecer con esperanza, fe, ilusión que ayer nomás pareció no recuperar jamás.
Junto con las labores diarias iría elaborando, forjando la ausencia incompresible de su madre, de a poco, lentamente...
Es cierto, los hombres se forjan junto a un pasado, una historia, patria, ideales, luchan y dejan pedazos de vida por ellos. Esa era su historia, un hombre nuevo se paraba como podía y el llamado de sus antepasados le gritaba desde el fondo de esa tierra.
La orden ancestral fue inmediata, Juan y él se pusieron en marcha.
Lo cotidiano esperaba, sin duda que habrían vientos, lluvias, heladas, cosechas malogradas o no, en ésa urdimbre, trama, tejido de los días por venir era una incógnita para Matías: sólo tenía por delante el HOY____________________________________________________________________

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Mensaje el Mar 1 Mayo - 14:23:22  Gatofidio

Aquí termina el cuento de servir a la patria, que fue prolongado mas allá de la intencion original de su autora......agradezco su generosidad de permitirme continuar una historia que supuestamente ya estaba cerrada, pero le encontré la vuelta para continuarla....ahora podría haber hecho exactamente lo mismo, pero ya seria un abuso......Gracias Viento Sur por permitirme inmiscuir en tus escritos....y adaptarlos con otras ocurrencias....

El Gato Silu

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Mensaje el Mar 1 Mayo - 15:09:40  Cris

Para nada don Gato! Ud., abrió la rendija dónde se podía continúar la historia y lo hizo muy bien!

Dije que podríamos escribir una novela con ésta historia, pero... los hechos de nuestro país me hacen decir:evil: Evil or Very Mad , aunque tendríamos tela y malasangre para rato.

Un placer escribir junto a vos y acá yo no soy Viento Sur, soy simplemente Cris, la de todos los días que sueña con un país mejor para todos, pero pareciera una verdadera utopía... Me cache en dié!pale

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Mensaje el Mar 1 Mayo - 20:12:24  ge

Bueno, que decir...?
Bellìsimo...
Y agrego que es el final que imaginè... el de quedarse en el pago, luchando por la tierra mas allà de lo sufrido.
Impecablemente han descripto imàgenes que darìan para un hermoso corto, y con un buen guiòn, una mejor pelìcula...
He "visto" los personajes, sentido sus pensares y emociones.
De verdad, han hecho un excelente cuento, gente...
FELICITACIONES A AMBOS... SE HAN LUCIDO!!! cheers

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Mensaje el Jue 3 Mayo - 9:26:06  Marcela

Perdón pero recién veo este escrito que han comenzado en marzo.
Realmente brillante y cuando escucho a algún ex combatiente me quedo prendida y quisiera escuchar más anécdotas de lo vivido, me parece que es una forma más de acompañarlos en lo que vivieron y reconocer su valentía, aunque muchos dicen que en ese momento ni pensaban en lo peligroso del momento y quizás del propio miedo salían a relucir sus fortalezas (esto dicho por uno de ellos).

Ralmente muy bueno, ¡LOS FELICITO!, aunque no puedo dejar de sentir pena y dolor pensando en todo lo que han vivido nuestros ex-comabtientes.

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